Este mercado alcanzará un valor de 60.000 millones en 2020

Los robots, una inversión para su cartera

La venta de estas máquinas en la industria ha batido un récord el pasado ejercicio. En el uso doméstico se prevé un boom para 2017

Los robots, una inversión para su cartera

La cadena hotelera Starwood ya utiliza en California un robot mayordomo en pruebas para atender las necesidades de sus clientes. Para este año, está previsto que salgan al mercado otros tres como asistentes personales: Jimmy (de Intel), Pepper (Softbank) y Jibo (de la firma con el mismo nombre). Son ejemplos de una tendencia creciente de automatización que es imparable y que puede atraer a muchos inversores.

Esta expansión ha llevado a diversas entidades a fijarse en este sector como una oportunidad para sus carteras. BNY Mellon Asian Equity Fund, por ejemplo, es un fondo que ha comenzado a invertir en empresas de robótica, tanto a través de deuda corporativa como en renta variable.

En Europa también existe un fondo, específico para este sector, llamado Robo-Stox Global Robotics and Automation, de ETF Securities. Este instrumento ha tenido una rentabilidad del 7,28% en el último año y del 181,84% acumulada en los pasados cinco ejercicios.

Otro caso es el del magnate ruso de internet Dimitry Grishin, que también ha creado el fondo Grishin Robotics, especializado en autómatas domésticos y que opera en el mercado norteamericano.

La base para este crecimiento está en la fuerte expansión del sector. En 2014 se batió el récord de ventas de robots para usos industriales, con 205.000 unidades, según IFR (Federación Internacional de Robótica), un 12% más que el año anterior. Para este uso productivo, China, Japón, Estados Unidos, Corea del Sur y Alemania (por este orden) son los líderes en fabricación de autómatas. A nivel global, la IFR dice que la tendencia hacia la automatización se acelera, impulsada por la competitividad global y la necesidad de fomentar la productividad y la calidad mientras se extienden las líneas de producción.

Drones e internet

El comercio electrónico ha impulsado el uso de drones (vehículo aéreo no tripulado) para operaciones logísticas derivadas del e-commerce, además de los ya más habituales de seguridad, agrícolas o militares, según comenta Nacho de Pinedo, consejero delegado de la escuela de negocios ISDI. “Son conocidos como cargo dron, que llevarán las compras a casa desde el almacén. Amazon ya cuenta con su dron en pruebas, llamado Prime Air”, explica.

Además, prevé que los robots lleguen a distintos segmentos, como juguetes, electrodomésticos, seguridad, medicina (por ejemplo, los exoesqueletos) y el coche sin conductor, como el Google Car.

Según la Comisión Europea, este mercado global alcanzará un valor de 60.000 millones de euros en 2020, desde los 19.000 millones que actualmente calcula IFR. Las autoridades comunitarias han creado una iniciativa denominada Sparc para invertir 2.800 millones en esta industria (un 75% de recursos privados).

Aunque la verdadera explosión de ventas se espera que llegue para los usos domésticos. Si actualmente se venden apenas cinco millones de estas máquinas en el mundo, para este trienio, hasta 2017, 31 millones de autómatas entrarán en los hogares. Las versiones más comunes serán los robots aspiradoras, cortacéspedes o para la cocina, además de otros educativos, para entretenimiento o incluso como asistentes para personas mayores o con discapacidad.

“Uno de los problemas que la robótica comparte con muchas nuevas tecnologías es que el mercado es muy incipiente”, explica David Borah, analista principal de The Boston Company Asset Management, parte de BNY Mellon. “Algunas de las nuevas tecnologías pueden necesitar tanta inversión que su potencial de mercado es difícil de evaluar. Aunque el tamaño y el potencial del mercado son enormes, no está claro cuánto costará a las empresas entrar en el sector y ser competitivas”, señala.

Peter Hensman, estratega global de la casa de inversión Newton, opina que dependerá de cómo cambie la percepción que los humanos tienen de estos ingenios, si se vuelven más sofisticados y adaptados al uso diario. “Este es un tema sensible. ¿Cómo se sentiría la gente si su enfermero fuese un robot? Quizá no muy cómoda. Sin embargo, las actitudes pueden cambiar”, apunta este analista.