La provisión que exija el supervisor podría arrastrar la firma a pérdidas

Sareb deja sus cuentas condicionadas al dictamen del Banco de España

Traspasar la gestión de las carteras llevará meses

La presidenta de Sareb, Belén Romana.
La presidenta de Sareb, Belén Romana.

Concluido su segundo y productivo año de actividad, los responsables de Sareb desconocen aún los resultados que obtuvieron en el ejercicio 2014. Aunque el ritmo de operaciones con grandes inversores se fue apuntalando durante el año y la comercialización entre particulares se disparó, arrojando un ebitda positivo sobre el papel, la ausencia de una normativa contable para el llamado banco malo deja sus beneficios condicionados al dictamen del Banco de España.

La sociedad de gestión de activos procedentes de la reestructuración bancaria ya tuvo que remitir una consulta al supervisor para cerrar las cuentas de 2013, ejercicio en el que se le impusieron dotaciones extraordinarias de 259 millones de euros para cubrir el deterioro de sus préstamos participativos dejando el resultado anual en unas pérdidas de 261 millones de euros.

“Desde Sareb estamos a la espera de lo que diga el Banco de España, que es quien tiene autoridad para fijar el marco contable. Si no está a tiempo, se le hará una consulta”, exponen desde la sociedad. Esta tiene de plazo hasta el 31 de marzo para publicar sus cuentas de 2014, por lo que fuentes de su entorno indican que si llegado febrero no ha sido aprobada la nueva regulación contable, se elevará la consulta al supervisor.

El Banco de España emitió un primer borrador de la circular que fijará la metodología contable de Sareb el pasado mes de mayo. El texto obligaba a la sociedad que preside Belén Romana a volver a tasar toda su carga, unos 50.000 millones de euros en activos, completando el 30% del análisis en 2014, llegando al 60% este año, y culminando la valoración durante 2016. Al poner su cartera a precio de mercado, Sareb debería cubrir las minusvalías detectadas con las improbables plusvalías producidas o bien “ajustar el deterioro con cargo a la cuenta de pérdidas y ganancias del periodo en que se evidencie”.

Las cifras clave

259

millones de euros obligó a provisionar el Banco de España a Sareb al presentarle sus cuentas de 2013, con el objetivo de cubrir sus préstamos participativos.

261

millones de euros perdió Sareb al cierre de 2013 tras acometer las dotaciones exigidas por el supervisor y apuntarse créditos fiscales por beneficios futuros por valor de unos 142 millones de euros.

El retraso en la publicación de la norma definitiva por parte del Banco de España, que tras el periodo de consultas recibió las alegaciones de Sareb, y reclamó los informes prescriptivos al Instituto de Contabilidad y Auditoria de Cuentas (ICAC) y al Consejo de Estado, hace previsible una modificación de ese calendario original, lo que podría traducirse en la concentración de toda la retasación entre 2015 y 2016 o en la posibilidad de arrancarla ahora y concluirla en 2017.

Sea cual sea la fórmula aprobada, la exigencia promete poner contra las cuerdas los resultados de la sociedad en los próximos ejercicios. En el caso de 2014, lo más probable es que el supervisor opte por aplicar ajustes específicos por las carteras más problemáticas complicando la consecución de los 63 millones de euros de beneficio que figuraban en su plan de negocio original, que por otra parte viene siendo revisado periódicamente, también por impactos positivos.

En 2014, de hecho, la sociedad pasó a vender de media unos 40 pisos al día –con datos de cierre de septiembre– frente a las 25 ventas que cerraba en 2013, y las 30 que se había fijado inicialmente para el año. Solo en el último mes del ejercicio, además, la sociedad cerró operaciones con grandes inversores por valor de más de un millar de euros.

Aunque los beneficios derivados de estos logros vuelven a estar en duda, la propia presidenta de la sociedad ha remachado que “principal compromiso con los conciudadanos” –el 45% de su capital es público– no es ganar dinero sino cancelar los 50.000 millones de deuda con aval del Estado con los que se compraron los activos tóxicos a la banca nacionalizada y asistida. En este sentido, la sociedad ha devuelto ya unos 5.000 millones y afrontado el pago de intereses por valor de otros 2.500 millones.

Traspasar la gestión de las carteras llevará meses

Proyecto Íbero fue probablemente la operación más importante que llevó a cabo Sareb durante 2014. Aunque la denominación es igual de llamativa que las que acompañan a las operaciones de venta de grandes carteras de créditos o inmuebles a inversores institucionales, Íbero es el nombre que recibió el concurso abierto para reasignar a plataformas profesionales la gestión de sus 50.000 millones de euros en activos, labor que venían realizando las propias entidades financieras a las que se descargó de dicha cartera tóxica. Un nuevo reparto, pensado para potenciar la comercialización de los activos limitando los conflictos de interés que surgían con las entidades cedentes, para el que se seleccionó a Solvia, la inmobiliaria de Banco Sabadell; Haya, la plataforma creada por el fondo Cerberus tras adquirir el negocio inmobiliario de Bankia;_TPG, el fondo que compró a CaixaBank el 51% de Servihabitat, y a Apollo, el fondo que se hizo con el control de Altamira, la inmobiliaria de Banco Santander. Aunque el proceso fue diseñado para que los nuevos contratos entraran en vigor el pasado 1 de enero, la realidad es que el traspaso efectivo de la gestión de los activos se demorará aún unos meses por la dificultad que tiene migrar los datos de todos los inmuebles y créditos desde los sistemas de cada entidad a los de la plataforma correspondiente, y por el hecho de que la adjudicación, prevista inicialmente para el pasado septiembre, no logró cerrarse hasta diciembre. La transición podría demorarse hasta verano, periodo en el que se seguirá pagando a los bancos por su servicio (por 2013 cobraron 196 millones).

En paralelo, aunque Sareb recibió un total de 600 millones de las cuatro plataformas adjudicatarias del servicio de gestión de activos, estos fondos no podrán cubrir el impacto de las dotaciones que imponga Banco de España sobre 2014, pues se trata de una suerte de depósito que les será devuelto, junto con las comisiones acordadas, durante los años en que las firmas presten servicio.