El parque de tarjetas de crédito ha crecido en 2,2 millones de unidades

Cómo elegir la tarjeta de crédito adecuada

Cómo elegir la tarjeta de crédito adecuada

Las tarjetas de crédito han sido uno de los productos financieros que “mejor” ha sobrevivido a la crisis, de hecho tras la caída de los años más duros de la crisis su número se ha recuperado de forma importante, con más de 2,2 millones de nuevas tarjetas en menos de año y medio.

Por todo ello, nos encontramos con una enorme variedad de tarjetas en el mercado, sin que todas sean adecuadas para el consumidor. Por todo ellos es importante analizar todas las características de los productos y decantarse por aquellas que tengan como puntos fuertes la verdadera necesidad del cliente, teniendo siempre como primera consideración el elevado coste que supone operar a crédito este tipo de productos.

Tarjetas fidelización: Sólo si las usas de verdad

Una de las variedades que más ha crecido son las tarjetas relacionadas con alguna empresa que oferta descuentos especiales o programa de puntos si se utilizan, especialmente, en sus establecimientos. Existen para hoteles, grandes superficies pero las más “vendidas” son las relacionadas con gasolineras y compañías aéreas.

Si nos decidimos por este tipo tenemos que mirar en primer lugar su cuota anual, si son totalmente gratuitas o llegan a serlo con un gasto pequeño y en segundo lugar como se aplican estos descuentos, si pagamos regularmente a fin de mes o sólo si financiamos la compra incurriendo en un coste que puede ser superior al descuento conseguido. Si suponen un coste, a veces más elevado que una tarjeta normal, evalúe si compensa. Por ejemplo, muchos puntos acumulados por líneas aéreas caducan, si no es un viajero frecuente, el pago anual puede no compensarle.

Tarjetas de compra o revolving

Esta modalidad de tarjetas se comercializan generalmente con el atractivo de no pagar cuota anual si se realizan operaciones y con un tipo de interés que suele ser algo más bajo que las tarjetas de crédito normales para así incentivar su uso. Tienen una importante salvedad, que mientras en las primeras podemos elegir pagar la totalidad de las compras a fin de mes, en la mayoría de las tarjetas de compras o revolving obligan siempre a fraccionar la operación con los costes financieros que conlleva.

Si es gratis y quiere tenerla por si fracciona alguna compra importante, puede ser una buena alternativa. En el caso contrario, no pague por una tarjeta, que a su vez siempre le generará costes por intereses.

Sin cambiar de banco

Uno de los principales reclamos de bancos y establecimientos financieros de crédito es poder contratar la tarjeta de crédito sin necesidad de cambiar de banco. Suelen ser tarjetas gratuitas que ofrecen otras ventajas como programas de puntos o descuentos en tiendas (algunos limitados o aumentados si se realizan en el primer año de contratación de la tarjeta) pero a cambio sus tipos de interés suelen ser altos.

En resumen debemos siempre fijarnos en el coste de utilizarlas, que viene definido en el tipo de interés TAE, no en el interés mensual que muchas veces destacan por encima de esta. También son importantes los costes fijos, definidos por la comisión de emisión o renovación, a los que además se pueden añadir otras comisiones dependiendo de nuestra operativo como pueden ser las comisiones por excedido o reclamación.

Por todo ello debe siempre exigir, la entrega de una copia del contrato de tarjeta, en el que deberán venir especificadas las condiciones financieras del mismo: tipo de interés nominal y TAE, recargos por aplazamiento si los hubiera, fechas de liquidación y comisiones aplicables.