El organismo no se plantea una operación con minusvalías

Hacienda decidirá sobre la eventual venta del 20% de la SEPI en Indra

Sede de Indra en Madrid.
Sede de Indra en Madrid.

Será el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, quien en último caso decida sobre una potencial venta del capital que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) posee en Indra, que asciende a 20,1%.

De acuerdo a fuentes financieras consultadas por este diario, el expresidente de Alianza Popular Antonio Hernández Mancha se ha dirigido a las más altas instancias gubernamentales para sondear la adquisición del 20,1% que la SEPI tiene en Indra por parte de un fondo de inversión británico, Hanson. Y desde La Moncloa se le ha remitido al Ministerio de Hacienda. El fondo británico ha contratado los servicios del despacho de Hernández Mancha para llevar a cabo la operación. En concreto, Hanson Asset Management otorgó, con fecha de 5 de noviembre, un muy escueto mandato a Hernández Mancha para realizar los contactos, conversaciones y gestiones necesarias para comprar a la SEPI su participación en Indra en los términos que acuerden ambas partes. De acuerdo a las fuentes consultadas, en ningún caso SEPI se plantearía una venta con minusvalías. Esas fuentes señalan que en los encuentros mantenidos con representantes financieros, Hernández Mancha ha sido muy crítico con el presidente de la SEPI, Ramón Aguirre.

La SEPI compró el 2 de agosto de 2013 la participación que BFA Bankia tenía en Indra, por 336,99 millones. El precio acordado fue de 10,194 euros por acción, un descuento del 2,45% sobre el precio al que cotizaba ese día Indra en Bolsa. La SEPI acometió la compra con recursos propios aprovechando tesorería generada con la venta de acciones del grupo aeronáutico europeo Airbus.

El pasado mes de marzo, Ramón Aguirre explicó en el Congreso de los Diputados que la entrada en la multinacional tecnológica y de defensa española respondía a “la incertidumbre que generaba sobre la reestructuración accionarial de Indra la obligación de venta que tenía el Grupo BFA-Bankia, la importancia de la actividad de la compañía en sectores estratégicos para la Defensa Nacional y de Seguridad y, por supuesto, el valor de Indra como una de las principales compañías tecnológicas con presencia internacional que refuerzan la marca España”. Además sostuvo que la operación pretendía “preservar la estabilidad accionarial en una compañía que constituye uno de los pilares de nuestra base tecnológica y nuestra presencia internacional”.

El 24 de diciembre, Indra cerró a 8,33 euros por acción tras perder un 0,44%.