Los administradores califican como culpable el concurso

La administración de Orizonia reclama a Carlyle 159 millones

Trabajadores de Orizonia durante una concentración a las puertas de la sede en Palma, en 2013.
Trabajadores de Orizonia durante una concentración a las puertas de la sede en Palma, en 2013.

La administración concursal de Orizonia, el que fuera el mayor grupo turístico español, constituido por 21 empresas, entregó el lunes sus informes de calificación al juez del concurso, en Palma de Mallorca. Los administradores consideran que la mayoría de los concursos de las empresas que formaban Orizonia, controlada por Carlyle, la segunda mayor sociedad de capital riesgo del mundo, tras Blackstone, es culpable, y reclaman una indemnización de 159 millones.

De acuerdo a fuentes conocedoras del proceso, los administradores han calificado los concursos de las once mayores empresas que conformaban el grupo Orizonia como culpable, aunque en algunos casos, indicaron, los argumentos empleados han sido diferentes. El resto de los concursos de las empresas que constituían Orizonia, otras diez sociedades, ha sido calificado como fortuito. Este diario no ha podido acceder a los informes, y las fuentes consultadas advierten de que la documentación es "voluminosa", aunque confirman la calificación de culpable de las 11 mayores empresas de Orizonia y la reclamación de una indemnización de 159 millones.

Aunque la Ley Concursal establece la posibilidad de inhabilitar a los gestores de una empresa cuyo concurso ha sido calificado como culpable para administrar bienes ajenos, en el caso de Orizonia la calificación de concurso culpable por parte de los administradores nombrados por el juez afecta solo a sociedades jurídicas, no a personas físicas. Previsiblemente Carlyle recurrirá la calificación y acudirá a la Audiencia Provincial de Palma y, si es necesario, al Tribunal Supremo para defender sus tesis, contrarias a la calificación de culpable.

Carlyle adquirió en 2006 las empresas que formaban parte del grupo Iberostar creando Orizonia. En la operación de compra, valorada en 843,8 millones de euros, también participaron la española Vista Capital y la británica Intermediate Capital Group.

Al cierre de 2012 Orizonia, con 5.000 empleados, acumulaba unas pérdidas de cerca de 100 millones y las firmas de inversión trataron de vender el grupo a Barceló, y después a Globalia. La caída de la demanda y la quiebra de Marsans, que dejó de pagar a Orizonia una deuda de 35 millones, llevaron a la empresa a solicitar preconcurso en febrero de 2013.

Finalmente las 21 empresas que constituían el grupo Orizonia presentaron de forma conjunta solicitud de entrada en concurso el 19 de marzo de 2013. El juzgado mercantil número uno de Palma de Mallorca dictó el auto de declaración de concurso el 4 de abril nombrando como administradores a Insolnet y Banco Sabadell.

La compañía no logró alcanzar un convenio con los acreedores y en mayo de 2014 el juez dictó la liquidación de la compañía. Dentro del plan de liquidación la administración concursal estima que el importe recuperable por los acreedores asciende a solo 15,58 millones.

En el informe concursal los administradores nombrados por el juez sostienen que la crisis de Orizonia tiene su origen “en el fuerte apalancamiento financiero que se produjo a raíz de la compra” de Iberostar por Carlyle.

La sociedad “trató hasta el final de salvar el grupo”

La calificación del concurso de Orizonia como culpable por parte de los administradores nombrados por el juez en el grupo turístico pone en tela de juicio la operativa financiera del gran capital riesgo. En síntesis, los administradores basan la crisis de Orizonia precisamente en la abultada deuda que fue asumiendo la empresa, proveniente principalmente de la operación de compra de Iberostar (después Orizonia).

Las sociedades de capital riesgo que compraron Orizonia solo aportaron el 18,5% de los fondos necesarios recibiendo el restante 81,5% de entidades de crédito. Y de la aportación del capital riesgo, “únicamente un 4,6% fue realizado mediante aportaciones al capital”, explica el informe de la administración concursal. La adquisición de la empresa turística “ha supuesto una importante y continua salida de tesorería para el grupo Orizonia para atender, tanto el principal, como el servicio de la financiación percibida para la adquisición de los inversores”, dice el informe.

Fuentes cercanas a la sociedad de capital riesgo reconocen que la operación “fracasó”, pero sostienen que una operación fallida como esta no puede poner en duda la profesionalidad y buena intención de los gestores al frente del grupo.

“No vemos en el concurso de Orizonia actuaciones punibles, no vemos incumplimiento por parte de los administradores de sus obligaciones, las cuentas del grupo fueron auditadas por EY y sus informes no contenían salvedades”, comentan. “Carlyle trató hasta el final de salvar el grupo”, aseguran. “En la operación, aunque por la estructura financiera empleada la adquisición se hizo con un fuerte endeudamiento, Carlyle también ha perdido mucho dinero, unos 160 millones de euros”.