El par medio de zapatos españoles vale 17 euros

El par medio de zapatos españoles vale 17 euros

Los fabricantes españoles de calzado han apostado por un sector que es ejemplo de competitividad por su calidad, vocación exportadora y capacidad de diferenciar su producto y afrontan 2015 con la mirada en el consumidor final, en un mercado global que plantea nuevos desafíos. Así lo ha explicado a Efe el vicepresidente de la Federación Española de Industrias de Calzado (FICE), Basilio García Morón, a su regreso del Congreso Mundial del Calzado, celebrado recientemente en México y en el que, como ponente español, ha destacado la percepción internacional que se tiene de este sector por su competitividad.

Director general del Grupo Hergar, domiciliado en Arnedo (La Rioja) y miembro del Consejo Rector del Instituto Tecnológico del Calzado y Conexas Inescop, García Morón ha asegurado que el futuro del sector sigue estando en la diferenciación, porque el mercado “exige al fabricante tener cada vez más presente al consumidor”.

España se aprecia dentro y fuera de sus fronteras como un país que cuenta con un sector de calzado “maduro”, que lleva camino de “establecer un nuevo récord” en comercio exterior en 2014, como atestiguan las cifras de FICE, ha precisado.

Ha detallado los últimos datos de FICE, según los cuales, de enero a septiembre últimos, las exportaciones de calzado alcanzaron los 122,5 millones de pares, por valor de 2.082 millones de euros, con crecimientos del 11,5 % y el 15 %, respectivamente, en relación con el mismo periodo de 2013; y el precio medio por par aumentó un 3,2 %, hasta los 17 euros.

También ha destacado la fuerza que tiene este sector en España, con 1.413 empresas, que en 2013 emplearon a 25.204 trabajadores y en el que la producción nacional alcanzó los 1.734,70 millones de euros, con una fabricación de 93,5 millones de pares de zapatos.

El vicepresidente de FICE ha incidido en el alcance de estos datos, pero ha subrayado que la competencia cada vez es mayor, y los fabricantes cada vez tienen que ser más conscientes de que “el consumidor final es el rey, al que hay que llegar”.

Este desafío requiere poner en valor y apostar, “aún más si cabe”, por “la diferenciación y calidad de las producciones”, dado que para “un fabricante de calzado no hay posibilidad alguna de competir en precio” y, en el futuro, “menos”, ha apostillado.

Entre otros aspectos, ha incidido en la vocación exportadora de la industria española de calzado, en cualquiera de sus modalidades, en especial, a Francia, Italia y Portugal, como principales mercados.

Pero también ha resaltado que “el reto está en seguir abriendo el sector a países emergentes, como Emiratos Árabes, la zona asiática de China, Corea del Sur, Japón y el mercado americano”, que ha calificado de “tremendamente competitivo”.

Cree que “la diferencia viene y va a venir mucho de la cercanía del fabricante hacia el comercio y de su capacidad de ver cuáles son las tendencias y de ofrecer una respuesta rápida” a la demanda del establecimiento.

En este contexto y por su experiencia como empresario, ha explicado que “se está pasando de un modelo en el que los fabricantes diseñaban unas colecciones y las ponían en el mercado a uno en el que los comercios realizan una compra mucho más pequeña y demandan género a las plantas de producción en función su volumen de ventas”.

Este cambio de tendencia, ha agregado, exige a la industria “flexibilidad y una capacidad de respuesta en su abastecimiento muy rápida” para atender esa demanda y mantener la relación calidad-precio, que es “la base del éxito” de las fábricas.

Cree que la industria española del calzado, “por su seriedad y profesionalidad, se está acoplando muy bien a esta nueva época, en la que el cliente pide “una capacidad de respuesta más rápida y una personalización”.

García Morón, quien también preside la Asociación de Industrias de Calzado y Conexas de La Rioja, ha añadido que le da bastante tranquilidad ver el dinamismo empresarial de las empresas españolas en general y las de la comunidad riojana en particular, con independencia de su tamaño.

También valora su apuesta por “ofrecer un valor añadido claro a sus productos, aunque cada uno de diferente manera, porque no hay una fórmula única”.

La misma tendencia ha registrado el sector en La Rioja, una de las zonas fabricantes de España, en la que el precio de venta del par de zapatos se sitúa en 17,37 euros y su amplia gama de productos permite a la industria encontrar clientes en todo el mundo.