Obsolescencia de los equipos en los hospitales

Inversión poco nítida para los pacientes

Las mejoras en el diagnóstico por imagen no llegan a la sanidad. Hacienda prepara un plan de choque para renovar equipos

Equipo de radiología de Siemens en el Rush University Medical Center de Chicago (EE UU).
Equipo de radiología de Siemens en el Rush University Medical Center de Chicago (EE UU).

En el próximo Consejo de Política Fiscal y Financiera, que reúne a Gobierno y autonomías y está previsto para finales de este mes, Hacienda prevé presentar un plan de choque para renovar los aparatos tecnológicos de los hospitales, una inversión que depende de las comunidades autónomas.

Aún pendientes de la concreción del plan, el sector del diagnóstico por imagen ve con buenos ojos la medida, ya que desde la patronal Fenin se ha alertado de que el 30% de los equipos de diagnóstico están desfasados. “En algunos hospitales se está friendo a los pacientes”, alerta José Luis del Cura, presidente de la Seram (Sociedad Española de Radiología Médica). “Tenemos equipos que por su obsolescencia no deberían ser utilizados”, añade, ya que existen nuevos aparatos que emiten menos radiación para el enfermo y ofrecen una mejor calidad en la imagen. “Hay equipos con más de 10 años de antigüedad que no se retiran. Es algo muy grave”, agrega.

El presidente de la Seram hacía estas declaraciones en el marco del encuentro anual de la RSNA (Sociedad de Radiología de Norteamérica), celebrado en Chicago este mes de diciembre y donde se reúne la industria de los equipos médicos de diagnóstico por imagen. A nivel mundial, esta actividad mueve 35.472 millones de dólares (28.262 millones de euros) y tiene previsto un crecimiento de un 4,1% anual hasta 2020, según la consultora Evaluete MedTech, que sitúa (por este orden) a Siemens, General Electric, Philips, Toshiba y Carestream Health como las cinco grandes.

El mayor congreso de la industria médica cumple 100 años

Cada año, el fin de semana justo después del día de Acción de Gracias toda la industria del diagnóstico por imagen se da cita en Chicago para presentar las novedades tecnológicas. Es el encuentro de la Radiological Society of North America (RSNA), que en esta ocasión celebraba su centenario. El congreso y feria comercial reúne a unas 55.000 personas en McCormick Place, de las cuales casi 30.000 son profesionales médicos llegados de casi 140 países, el mayor evento del sector sanitario y uno de los más grandes de cualquier actividad. La primera ocasión en la que la RSNA congregó a médicos y empresas de radiología fue en 1915, en Chicago también, casi 20 años después del descubrimiento de los rayos X, realizado por el físico alemán Wilhelm Röntgen. General Electric es la única de las grandes firmas que ya estaba en esa primera cita.

“La reducción de la dosis de radiación es una realidad. Tecnológicamente es ya posible llegar a realizar una prueba con un CT (tomografía computarizada) utilizando, por ejemplo, la misma dosis de radiación que utiliza una placa convencional de tórax. El reto ahora es conseguir su implantación”, explica Luis Cortina, director general de Siemens Healthcare. “La obsolescencia de los equipos afecta muy negativamente a la sanidad en general, ya que conlleva una menor productividad, que se traduce en atender a menos pacientes y además supone un mayor coste en el mantenimiento y una mayor dosis de radioactividad al paciente”, coincide Manuel Frowein, director general Carestream. “Incluso supone la limitación para hacer diagnósticos con técnicas avanzadas”, añade. “Este es un camino de no retorno. Los nuevos desarrollos permiten obtener ratios de reducción de dosis inimaginables hace solo pocos años”, señala Manel Rodríguez, director general de Toshiba Medical.

La obsolescencia está planteando, a su vez, el problema de alargar la vida de los aparatos. “Los equipos son como los coches. Los más viejos tienen más parones y averías. Desgraciadamente, el mantenimiento ha primado ir a la baja en el precio, con empresas poco preparadas”, denuncia Del Cura.

La limitación de las dosis que reciben los pacientes en cada prueba será, además, una obligación europea para los hospitales, que deberán medir y guardar en el historial médico las cantidades de radiaciones recibidas por cada persona, para lo que será necesario instalar sistemas que las midan.

El sector de tecnología sanitaria –que incluye otros artículos además de resonancias, tomografía por emisión de positrones (PET) y máquinas de rayos– facturó 6.800 millones de euros en 2013, un 5% menos que el año anterior, según Fenin. Las empresas también temen la subida del IVA para los productos sanitarios, que pasará del 11% al 21% a principios de 2015, por una sentencia europea. “Esperemos que no influya y que las Administraciones públicas y los grupos privados tengan previsto en sus presupuestos esta subida. En cualquier caso, esto podría dificultar la necesidad de inversión tecnológica que resulta tan necesaria, aún más, después de estos años faltos de inversión”, apunta el responsable de Siemens.

El aumento anunciado del tributo ha provocado, sin embargo, un adelanto de las escasas inversiones previstas. “En este año 2014 ha afectado ligeramente en la activación de un mercado que lleva ya varios años en estado de hibernación. Obviamente, de cara al 2015 será un escollo”, asegura el ejecutivo de Toshiba. Este directivo explica que la falta de inversión también tiene una repercusión directa en la calidad de los resultados para los pacientes: “Esto es vital, ya que el 80% de los tratamientos se deciden a partir del diagnóstico por imagen. Además de no tener implementadas las últimas tecnologías, tiene un impacto indirecto en los costes asociados”.

Otro de los retos en los que trabajan las empresas es en ofrecer soluciones para volcar en la nube las pruebas, para que cualquier médico en cualquier centro pueda verlas utilizando incluso sistemas móviles. “El paciente es el propietario de las imágenes. En EE UU hemos visto claramente que la tendencia es buscar soluciones en la nube”, avanza el presidente de la Seram. “Es un cambio radical porque hace más participativo al paciente”, añade, que puede compartir esos archivos con el médico que desee.