Como "signo de distinción masculina"

Iguana Sell pone de moda la nostalgia de la estilográfica

La tienda online de plumas, encendedores y relojes abre su primera boutique en Madrid.

El 85% de sus ventas se realiza en el exterior, principalmente en EE UU, Reino Unido y Alemania

Jorge Marco en la tienda de Iguana Sell en Madrid.
Jorge Marco en la tienda de Iguana Sell en Madrid.

De rancio club de bridge a elegante boutique para amantes del lujo y del coleccionismo. Un cambio en el espacio pero no en el espíritu. La firma de venta online Iguana Sell cuenta desde este año con su primera tienda en la calle Núñez de Balboa, en el madrileño barrio de Salamanca, y ha heredado el espíritu del antiguo lugar de encuentro de jugadores de cartas.

“Es un local que refleja el espíritu del producto que tenemos, ajeno a la vida con prisas. Del antiguo club de bridge hemos conservado el estilo de las mesas, las lámparas bajas, el suelo de madera, además del alma inglesa y clásica. Es un espacio para estar relajado”, explica Jorge Marco, cofundador de la firma.

El establecimiento es diáfano y espacioso, pensado para pocos clientes, que se sientan en las mesas a apreciar estilográficas, relojes y encendedores. A la entrada, a la derecha, cuenta con un sofá y una barra de bar. La boutique está rematada con varias vitrinas con el producto que le proporcionan el brillo del lujo. Iguana Sell (juego de palabras con la frase I wanna sell, deseo vender, en castellano) ha abierto su primera boutique porque muchos posibles compradores les pedían la seguridad de contar con una tienda física, ya que todavía hay clientes que desconfían del comercio electrónico, y también debido a que algunos proveedores del mundo del lujo exigían un espacio expositivo. “Además, no existe ninguna tienda así, que permita ver con tranquilidad el producto”.

James Bond, primer éxito

Iguana Sell comenzó en 2006 como una tienda que vendía productos de segunda mano por internet, básicamente en las páginas de eBay y Amazon. La fundaron Jorge Marco, físico de formación, y José Gómez-Zorrilla, MBA por IE Business School. Pronto abrieron un pequeño establecimiento en la calle Ponzano, de Madrid, repleto de juguetes y objetos para coleccionistas. Cuando un proveedor de la firma Dupont quiso vender de forma online un amplio stock, eBay les recomendó dirigirse a Iguana Sell. Y ahí comenzó la historia de la venta de este tipo de artículos.

El primer gran éxito con S. T. Dupont fue una edición limitada de un encendedor conmemorativo sobre James Bond, que se vendió en tres horas. En 2009 abrieron su propio sitio web de comercio electrónico, primero en EE UU y después en España, Alemania, Francia, Reino Unido y Australia. A comienzos de 2015 inaugurarán una nueva tienda para el mercado japonés.

Los dos socios se reparten las tareas de la empresa. “Somos bastante complementarios. Yo me dedicó a la programación y los procesos internos y José más a la parte comercial y finanzas. La clave para emprender junto a alguien es confiar en las cosas que hace tu socio”, opina Marco.

Venden artículos de Montblanc, Parker, Aurora, Waterman, Porsche Design, Ferrari o Maurice Lacroix. Para este año quieren incorporar productos que solo tengan ellos, y por eso han pensado en un artesano de la piel de Ubrique (Cádiz). “Enrique Loewe nos dijo que a la artesanía española se le da injustamente muy poco valor. Por eso queremos apostar por los complementos en piel españoles de calidad”, cuenta.

En la planta inferior, Marco dispone de un pequeño despacho, con apenas un escritorio, un ordenador portátil Mac, algunos libros, papeles y un tintero de la marca Diamine. Encima de la mesa descansa una brillante iguana de plástico, que fue un regalo, y una estilográfica de la marca Aurora. “La tengo hace un par de años para tomar notas. Me gusta porque es vintage”, comenta.

Precisamente, la firma se ha especializado en este tipo de objetos muy dirigidos a los varones. Afirma que hay una moda por las plumas, que se venden excepcionalmente bien en Navidad (en este periodo facturan alrededor de un tercio de su millón de euros en ingresos). “Es un complemento perfecto para el hombre. La estilográfica es un signo de distinción masculina”, apunta, también como contrapeso a la oleada de tecnología. “Es tendencia como antítesis a la tablet, para desconectar del entorno digital. Te sientas en tu mesa, apagas el móvil y tomas notas”, dice.

“Queremos evangelizar con la moda de la estilográfica”, y para eso tienen previsto que su boutique se convierta en sede de eventos muy ligados al lujo masculino, como puede ser el de los clubes de habanos. En estilográficas la moda está en lo vintage, aunque con colores vivos y líneas angulosas. “En relojes se demandan los de piloto, militar y buceador, y vuelven los totalmente mecánicos, que el tiempo se mida como antes”. Esta querencia por la nostalgia, cree, “es una respuesta a la avalancha tecnológica”.

En el caso de los encendedores, se solicitan los más pequeños, y se venden sobre todo en Asia y Oriente Próximo, donde las leyes antitabaco todavía no han hecho estragos. Aunque, de hecho, el 85% de sus ventas se realiza en el exterior, principalmente en EE UU, Reino Unido y Alemania.

“Nuestros productos están a caballo entre el lujo y el coleccionismo”, asegura. “Son objetos muy singulares, más para satisfacer caprichos que para presumir”, añade. El comprador habitual es un varón de más de 30 años y que gasta una media de 350 euros por compra. Entre sus productos más caros, disponen de las ediciones limitadas de las plumas japonesas maki-e, que retoman una ancestral técnica de decoración oriental y son pintadas a mano. Su precio ronda los 7.000 euros. De hecho, el artículo más caro que han vendido, de 15.000 euros, es una de estas estilográficas.