Ha recibido el premio Ondas a la mejor agencia de publicidad en radio

Pingüino & Torreblanca, el talento que venció a la crisis

José Luis Moro y Pablo Torreblanca tienen una larga trayectoria en publicidad

Tiene entre sus clientes al 11850, El Huffington Post, El Corte Ingés, Zumosol...

José Luis Moro y Pablo Torreblanca.
José Luis Moro y Pablo Torreblanca.

"Cuando os pregunten quién ha ganado este año los Premios Ondas no digáis que Serrat o Malú, ellos no lo necesitan, ya son famosos. Decidles: "Una agencia de publicidad llamada Pingüino y Torreblanca". Nosotros no somos famosos y la única posibilidad que tenemos son ceremonias como estas”. De esta manera, José Luis Moro agradecía, junto a su socio, Pablo Torreblanca, el Premio Ondas a la mejor agencia de publicidad en radio 2014, que le ha sido otorgado a tan solo seis meses de nacer. Unas palabras de gratitud, cual anuncio radiofónico, con las que hicieron gala del talento que les ha llevado al éxito. Esta vez, con campañas para El Huffington Post o la marca de información telefónica 11850.

Aunque Pingüino & Torreblanca es ciertamente una agencia seismesina, sus fundadores son dos veteranos y reputados creativos a los que el destino unió, primero en Contrapunto BDDO, allá por los años 90 y, tras un paréntesis de varios años, en Remo. De hecho, en esta agencia han acumulado otros 10 Ondas, además de cuatro leones en el festival de cine publicitario de Cannes y 25 soles en el de San Sebastián.

Pero ha sido el último galardón, el que acaban de recibir en su nueva etapa por cuenta propia, el que les ha sabido más a dulce (compitieron con otras 60 campañas). No solo por lo que tiene de reconocimiento, sino, por qué engañarse, por la proyección que supone para una pequeña agencia con una plantilla de apenas nueve personas, incluidos los dos socios fundadores y, a su vez, directores creativos.

En su caso, la crisis económica y la del modelo de negocio de las agencias de publicidad, se han convertido en una oportunidad. Tras abandonar Remo el pasado marzo, Pablo Torreblanca y José Luis Moro (que debe su alias al no menos talentoso grupo musical Un Pingüino en mi Ascensor que, nacido en los años 80, comparte con Mario Gil y aún sigue en activo) optaron “por dejar a un lado la nostalgia” de épocas pasadas, de esplendor económico, y empezar desde cero. “Después de tanto tiempo juntos y con la experiencia acumulada nos apetecía desarrollar nuestro propio proyecto”, comenta Pablo Torreblanca.

Ello suponía añadir a la labor estratégica y creativa que habían desarrollado hasta ahora, la relación con los cliente, la organización o la búsqueda del sitio ideal. Con la ayuda de amigos y familiares (“nunca pudimos sospechar lo útil que puede ser, por ejemplo, un amigo notario o abogado”, comenta Moro) se lanzaron en mayo a su aventura empresarial. Además de El Huffington y el 11850, entre sus clientes figuran Zumosol, El Corte Inglés, CMB o Cesce. Un perfil de empresa cada vez más grande.

Anuncio de la agencia para el medio El Huffington Post.

Aunque todo apunta a un rápido crecimiento, para el que dicen estar preparados (“el éxito nos va comiendo”, reconocen), de momento, disfrutan de la agilidad y la eficacia que les permite el tamaño de la agencia. Con “grandes dosis de energía e ilusión” y “sin mirar a un pasado en que se manejaban presupuestos millonarios”, en Pingüino & Torreblanca hacen humildemente de todo, “una valla, una etiqueta de cerveza..”. Siempre buscando la excelencia y “dedicando nuestro ingenio a una base estratégica”, aclara Moro.

Al no contar con una gran estructura, han optado por lo que denominan “un modelo colaborativo”, esto es, trabajan con buenos profesionales que se han convertido en autónomos y agencias digitales o de medios, que les sirven de complemento. El “yo lo hago todo” que se ofrecía como un valor añadido, ha pasado a la historia. En su opinión, el cliente “ha dejado de confiar en una agencia para todo, hay más diversificación”.

Pese a tanto cambio radical, en el mundo de la creatividad publicitaria pervive “la idea”. Moro y Torreblanca coinciden en que “hace falta una idea, una idea con la que construir una marca”. Antes, lo normal era contratar una cuenta de publicidad; luego llegaron los concursos, pero todo ello ha sido sustituido “por un sistema de proyecto”.

Otraa novedad a la que aluden, es la proliferación de pequeños anunciantes, que son los que están impulsando la inversión publicitaria. “Como no tienen muy claro lo que quieren transmitir, nosotros nos convertimos en su departamento de márketing”, señalan. “Dedicamos más tiempo a pensar en la comunicación que en la elaboración del anuncio en sí”, añaden. Por contra, la crisis ha provocado que grandes clientes como las administraciones públicas hayan desaparecido del mapa.

Respecto a los medios, creen que es necesario estar en todos los tradicionales. “En España la televisión es muy eficaz, los anuncios siguen siendo baratos”, indican unos creativos que dejan entrever su cariño por la radio. “La radio no interesa a los anunciantes ni entusiasma a las agencias, pero es un medio útil, más claro, de prime time, y fideliza más”.

Aunque la suya es muy competitiva en precios, esto no es algo que “enarbolemos como una bandera o estrategia”, subraya Torreblanca, quien tiene claro que “los clientes no nos eligen por ser más baratos, sino por la calidad”.

Campañas 'top'

En su paso por Contrapunto; Rómulo (en el caso de Torreblanca) y Remo, estos dos creativos han trabajado para grandes compañías y reconocidas marcas, especialmente, en esta última agencia donde trabajaron codo con codo más de una década. En su haber tienen campañas (casi siempre con sus personales dosis de humor), para Mitsubishi Motors, Coca Cola, Heineken, Balay, Bancaja, Liberty Seguros y un largo etcétera. Pablo Torreblanca, recuerda con cariño la del lanzamiento de la compañía de servicios de internet Ya.com y José Luis Moro, aquella del Galloper en el que Giorgie Dann viajaba al Polo Sur cantando La barbacoa.

Entre los trabajos más recientes, aún se recuerdan los ingeniosos anuncios de Bancaja: con Bud Spencer destrozando cajeros o sufridos amigos o padres de aquel emprendedor magnético o el inventor de microclimas lluviosos en zonas áridas.