Escapada a Canarias

La montaña que guía el turismo en Tenerife

El Teide se convierte en una presencia continua en la visita a la isla

Santa Cruz de Tenerife
La cima del Teide, el lugar más alto de España, en una noche estrellada.rn
La cima del Teide, el lugar más alto de España, en una noche estrellada.

El Teide recibe al visitante de Tenerife ya desde el primer vistazo por la ventanilla del avión y, a partir de ese momento, nada de lo que suceda en la isla será ajeno al gran volcán.

Como la estrella polar que guiaba a los viajeros en la antigüedad, el Teide es una presencia permanente en la mente y en la visión del turista que aterriza en la más grande de las islas Canarias.

La montaña más alta de España, de 3.718 metros de altitud, es también el lugar más alto que emerge del océano Atlántico y uno de los tres volcanes más grandes del mundo, contando desde su base en el lecho marino. Es considerado patrimonio mundial desde el año 2007.

No es de extrañar que su tamaño impresione desde cualquier punto cardinal. No importa el lugar de la isla desde el que se observe, pues no hay lejanía suficiente como para dejar de notar su intimidante grandeza.

El norte ofrece una experiencia más reposada que el sur

Pero resulta aún más emocionante el acercamiento a la cima del monumento natural, al parque protegido del Teide. Es allí donde se puede apreciar la paradoja que la naturaleza reserva para este lugar tan especial del planeta: un paisaje desértico, casi lunar o marciano, propio de las historias de ciencia ficción, que se eleva por encima de una isla paradisiaca y poblada de habitantes y turistas. 

No en vano, el Teide es el espacio natural más visitado de España y las islas Canarias, uno de los destinos preferidos del turismo español y europeo por sus playas y por su clima. De entre estas últimas, de las numerosas playas que se aprovechan de las aguas del Atlántico, resulta destacable la de Las Teresitas, la más cercana a Santa Cruz, capital de la isla.

La hace especial esa cercanía al núcleo de población principal de todo el archipiélago, pero también su relación, íntima, con el barrio pesquero de San Andrés, por lo que los amantes de la cocina típica de la zona, en especial la que tiene como base el pescado fresco, encuentran aquí un lugar idóneo.

Las playas y la náutica son activos del turismo tinerfeño.
Las playas y la náutica son activos del turismo tinerfeño.

Hay que indicar que la isla ofrece dos caras diferentes al turista. Una más centrada en la experiencia reposada y en el conocimiento del entorno, más relajada, situada en el norte, y otra donde prima el turismo nocturno y el pasar el día tirado al sol, en la parte sur. En ambos casos, la temperatura, estable y agradable durante todo el año, hace que las opciones de ocio estén abiertas a los gustos de cada cual sin importar en exceso la meteorología.

Es Tenerife, asimismo, un sitio privilegiado para practicar el golf. Nada menos que nueve campos de golf adornan la isla, que, de esta forma, se convierte en uno de los destinos preferidos para los amantes de este deporte. Sobre todo en invierno, pues es entonces cuando los campos del mundo anglosajón y del centro de Europa son poco acogedores, mientras que los de la isla se mantienen como un lugar de placentera experiencia.

Para el interesado en experiencias menos globales y más personales, la isla está plagada de recorridos y emplazamientos pintorescos. Uno de los más afamados es el del Barranco de Masa. Se encuentra en el interior del Parque Rural de Teno y, en su descenso, por escarpadas laderas, se llega hasta el mismo nivel del mar, donde una barca recoge a los turistas para devolverlos a tierra firme. De nuevo, la naturaleza coge por sorpresa al visitante y le muestra una exuberancia y una personalidad que no se van de la memoria de forma fácil.

Como no se va el Teide hasta mucho tiempo después de abandonar Tenerife. Cada instante que se pasa en la mayor de las Islas Afortunadas queda marcado por la presencia del gigante y, al decirle adiós al lugar desde la ventanilla del avión, el volcán, impertérrito, recuerda al observador que no le permitirá que lo borre de su recuerdo.

Guía para el viajero

La montaña que guía el turismo en Tenerife

Cómo ir. La isla de Tenerife cuenta con dos aeropuertos, uno situado en el norte y otro en el sur, que congregan el tráfico de la inmensa mayoría de los visitantes a la isla. Es la forma más obvia de acceder al lugar. Además, Tenerife también tiene dos puertos, el de los Cristianos y el de Santa Cruz.

Dónde dormir. Como es de esperar en un lugar centrado en el turismo, la oferta para el visitante es extensa y variada, con opciones para todos los bolsillos. La propuesta de lujo es muy numerosa, pues la mayor de las islas del archipiélago canario tiene 20 hoteles de cinco estrellas.

Dónde comer. Tenerife cuenta con una oferta gastronómica basada en su cocina tradicional. Pero, a la vez, puede presumir de tener cuatro estrellas Michelin entre su catálogo de restaurantes. Tres de ellas están en el Hotel The Ritz-Carlton de Abama: dos del restaurante M.B de Martín Berasategui y una en la cocina de fusión mediterránea y japonesa de Kabuki. La cuarta estrella Michelin es la del restaurante Kazán, de Santa Cruz, también japonés.