Los productos de la compañía acaban de entrar en Rusia

Bella Aurora, un siglo de moderna juventud

La marca de cosmética de origen estadounidense llegó a España en 1914

La firma vive ahora gracias a internet una segunda revolución

Anuncio de la marca inspirado en la estética de los años treinta y cuarenta.
Anuncio de la marca inspirado en la estética de los años treinta y cuarenta.

Una hermosa mujer de ondulada melena morena y rojos labios nos mira desde el pasado –podrían ser los años treinta, cuarenta o cincuenta del pasado siglo–, mientras anuncia a sus coetáneas que el tiempo se detendrá en sus cutis si usan la crema y el jabón Bella Aurora. Paralizar el tiempo, juventud belleza y lozanía es lo que lleva prometiendo esta marca de cosmética, especializada en tratamientos antimanchas, a las mujeres españolas desde hace cien años.

Corría 1914 (estalla la Primera Guerra Mundial) cuando el importador barcelonés Gili introdujo en España desde Estados Unidos los productos de Bella Aurora. El desembarco en el puerto de la Ciudad Condal se producía 24 años después de que la marca naciese en la ciudad estadounidense de Aurora, próxima a Illinois (Chicago), de la mano de la compañía Stillman & Co. Su nombre no hacía referencia a ninguna beldad concreta. Era solo un homenaje a la localidad en la que vio la luz.

Desde sus inicios, Bella Aurora apostó por luchar contra la pigmentación de la piel producida por la edad, por la acción solar o por el embarazo. Eran tiempos en los que poseer una tez de radiante blancura distinguía a las mujeres de buena cuna de las obreras y campesinas. Su primer producto llevaba el revelador nombre de crema antimanchas doble fuerza. Este ungüento, de muy densa textura, continúa vendiéndose hoy. Hasta hace poco, venía acompañado de una espátula para poder extenderla por el rostro.

Cronología

Logo de Bella Aurora en la calle Balmes en Barcelona.
Logo de Bella Aurora en la calle Balmes en Barcelona.

1890. El laboratorio estadounidense Stillman & Co crea en la ciudad de Aurora, en Illinois (Chicago), la marca de cosmética. Su nombre homenajea a su localidad de origen.

1914. Los productos de Bella Aurora desembarcan en España de la mano del importador Gili.

1930-1940. Las cuñas radiofónicas Para belleza y lozanía, Bella Aurora cada día suenan durante estas dos décadas en todas las emisoras españolas.

Años 40. Tras la guerra civil española, Gili deja de importar las cremas desde Estados Unidos para convertirse en propietario de Bella Aurora en España, que se desvincula totalmente de la casa madre.

1950-1960. Tranvías y autobuses circulan por las principales ciudades de España con anuncios publicitarios de las cremas y jabones de la marca.

1970-1980. A partir de la década de los setenta, las ventas de la compañía empiezan a decaer ante la competencia que supone la llegada masiva de las multinacionales del sector de la cosmética a España.

2000. IMC Med Cosmetics, que luego pasaría a llamarse Bella Aurora Labs SA, adquiere la propiedad de la empresa. Los nuevos dueños deciden redefinir su estrategia y orientar toda la línea al tratamiento de las manchas.

2010. Desde este año los productos de Bella Aurora tienen presencia permanente en el top de ventas de cosmética facial de El Cortes Inglés.

2012. La empresa pone en marcha su estrategia de exportación. Además de España y Portugal, la marca comienza a comercializarse en México.

2013. Se lanza la nueva fórmula del tratamiento Bio 10, un nuevo producto para combatir las manchas cutáneas, con una mayor concentración de activos despigmentantes.

2013. Bella Aurora continúa su expansión por Latinoamérica y comienza a exportar sus productos a Colombia.

2014. Se cumple un siglo desde su llegada a España.

2014. El 25 de noviembre Bella Aurora hizo su entrada en el mercado ruso.

Su otro envite fue el diseño y la difusión en prensa y radio de campañas publicitarias innovadoras, que jugaban con la imagen de una mujer moderna y sensual, inspirada en la iconografía estética norteamericana de los años treinta y cuarenta. Bella Aurora se anunciaba con páginas enteras en periódicos de tirada nacional y sus cuñas radiofónicas llenaban las ondas con su eslogan Para juventud, belleza y lozanía, Bella Aurora cada día.

Esta estrategia publicitaria se mantuvo durante más de 40 años –desde principios de los años veinte hasta finales de los sesenta–, a pesar de la nacionalización de la compañía. No se conocen los detalles y la fecha exacta de esta operación mediante la cual Gili adquirió los derechos de la marca y se desvinculó de la casa madre americana. Solo se sabe que ocurrió en la posguerra. A partir de ese momento, los cosméticos comienzan a producirse en laboratorios españoles. La sede de la empresa se ubicaba en la barcelonesa calle de Balmes. En la fachada del número 5 de dicha vía permanece aún, como parte del paisaje arquitectónico de la ciudad, el letrero de la firma.

Gracias a su presencia en los medios y su reputación de eficacia, Bella Aurora logra convertirse en estos años en un símbolo de belleza que se transmitía como secreto familiar de madres a hijas. Sin embargo, en la década de los setenta, con la llegada de nuevos aires y la entrada en el mercado español de las multinacionales extranjeras de la cosmética, las clientas comienzan a dejar de adquirir los cuidados de la compañía. La tentación de estar a la última derrota a la tradición. Las cremas de Bella Aurora siguen elaborándose pero sus ventas pierden fuelle.

A pesar de la decadencia, Gili mantuvo las riendas de Bella Aurora hasta el 2000, cuando la empresa IMC Med Cosmetics, que luego cambió su nombre a Bella Aurora Labs, adquirió la propiedad de la firma. Este grupo es también dueño de otra de esas marcas de toda la vida, la laca Fixonia, comercializada desde 1956.

Los nuevos dueños tuvieron claros cuáles eran los derroteros a seguir para convertir a Bella Aurora en una referencia cosmética del siglo XXI: recuperar la esencia. Si sus cremas y jabones habían tenido la fama de acabar con las manchas de la piel, ahí estaba el camino y el negocio. Había que reorientar toda su línea de productos hacia esta especialización. Su aliado, la inversión en I+D, con la que han desarrollado seis líneas diferentes, pero todas antipigmentación: tratamiento, prevención, higiene facial, maquillaje corrector, protectores solares y remedios para batallar contra los signos de la edad.

Parece que han logrado lo que perseguían. La compañía prevé una facturación de 12 millones de euros en 2014, un 23% más que en 2013. El 60% de los ingresos proviene de las cremas de belleza. Parte de su éxito se relaciona también con la estrategia de internacionalización de los cosméticos. Además de España y Portugal, desde 2012 la marca está presente en México. Un año más tarde llegó a Colombia. Y la expansión continúa. El pasado martes Bella Aurora hizo su entrada en el mercado ruso. Para 2015 quieren poder ofrecer belleza, juventud y lozanía a las mujeres chinas, indias, ecuatorianas y chilenas.

De madres a hijas y el poder de las blogueras

Campaña publicitaria de la firma.
Campaña publicitaria de la firma.

Bella Aurora era, en los primeros años del nuevo siglo, una marca antigua, entrañable, de esas que aún se vendían en perfumerías o droguerías, de esas de las que se tiene un vago recuerdo de un olor o un envase percibido en la infancia; de esas convertidas en secretos de belleza recomendados de abuelas a nietas y de madres a hijas.

En su modernización, la compañía ha logrado mantener ese aroma vetusto y emocional con el que se identifica la memoria sentimental de muchas clientas. Estas pueden seguir encontrando los jabones, cremas y otros afeites de Bella Aurora en establecimientos tradicionales, pero también en El Cortes Inglés, donde permanece en el top 10 de productos de cosmética facial más vendidos desde 2010, y en la web Cosmeticaeficaz.

No ha sido el único cambio. Las transmisoras confidentes, hoy en día, también son otras: las blogueras y videoblogueras que recomiendan la marca a sus seguidoras en sus espacios en internet. Y aquí se incluyen nombres como Isasaweis –su vídeo en YouTube sobre el tratamiento Bio 10 acumula casi 60.000 visitas desde octubre de 2013–, Con Tol Style, Simplemente yo o Raqueleita.

Son estas modernas prescriptoras de tendencias, con miles de incondicionales que confían en ellas, las encargadas de probar la eficacia de los productos de siempre, como la pastilla de jabón antimanchas, o las innovaciones, como las BBcreams o el tratamiento Bio 10, el más vendido en España y mundialmente. Si les convencen, ellas contarán las bondades de estos a sus amigas.

La importancia de las blogueras en la estrategia de marketing de la firma quedó patente en la celebración del centenario de la marca, en el que algunas de ellas, junto con clientes y periodistas, fueron invitadas a un taller de cosmética personalizado.

Probablemente, internet haya contribuido a bajar la edad de las actuales consumidoras de Bella Aurora. La edad media del primer contacto con la marca ronda los 35 años. Mujeres jóvenes en busca ya de la centenaria juventud.