Fondos de inversión

Especialización y eficiencia

Vista del Palacio de la Bolsa de Madrid
Vista del Palacio de la Bolsa de Madrid

La industria de fondos de inversión en España estaría viviendo una época dorada en los últimos años si nos atenemos a los datos de crecimiento de los activos bajo gestión. El presente 2014 sigue registrando entradas de dinero por parte de los ahorradores españoles a un ritmo no visto en muchísimos años, en realidad sólo comparable al periodo de mediados y finales de los años noventa del siglo pasado cuando la industria se encontraba en su etapa de desarrollo y crecimiento inicial tras haber sido creada sólo unos cuantos años antes. Actualmente el impulso no proviene sólo por parte de la industria doméstica, la de las gestoras españolas mayoritariamente pertenecientes a grupos bancarios nacionales, sino que procede también de la pujanza de la gestión internacional.

Efectivamente los grupos de gestión internacional han dado un salto cualitativo en mi opinión decisivo en estos últimos años más allá de su espectacular crecimiento de activos. Según los últimos datos de Inverco habrían alcanzado ya los 84.000 millones de euros acercándose así a la mitad del total de los activos gestionados por la industria doméstica pero lo que es verdaderamente relevante es que ya existen cerca de un millón trescientos mil partícipes en fondos de domicilio internacional. Contrariamente a lo que sucedía en los años antes de la crisis, los fondos internacionales están dejando poco a poco de ser un producto exclusivo para bancas privadas, esto es para ricos, para extenderse a segmentos de banca personal dentro de las entidades financieras y al pequeño inversor minorista a través de plataformas o supermercados de fondos y bancos online. Este es sin duda un paso fundamental ya que el acceso creciente a un producto que por término medio es de una calidad claramente superior supondrá un camino de no retorno. Dicho de forma coloquial una vez catada la creme de la creme de la gestión internacional ese inversor no retornará fácilmente a la gestión nacional más corriente o a otro tipo de productos de ahorro.

Si bien este es un paso interesante y plausible el recorrido de mejora que tiene por delante el inversor nacional y el propio sector es muy amplio. Se identifican dos claras áreas de mejora. Una es la relativa a accesos y costes y la otra es la relativa a la especialización que tiene un decisivo impacto en la mejora de los resultados y retroalimenta la primera.

Nos centramos primero en el área de accesos o costes. Está muy bien acceder a algunos de los mejores gestores a nivel internacional pero si el acceso es limitado y el coste alto entonces la supuesta bondad puede quedar muy diluida. Justamente esta es la situación que abunda todavía en España. Resulta que cuando un inversor quiere acudir a uno de los mejores gestores en determinada clase de activo puede encontrarse por ejemplo que si pertenece a determinada gestora tipo boutique o por razones comerciales de la entidad distribuidora, en la práctica, se le niega el acceso a ese fondo a pesar de que esté legalmente registrado con la CNMV para su comercialización en España. Estas limitaciones más que operativas normalmente tienen que ver con la deficiente estructura de distribución en España donde los conflictos de interés debidos a una deficiente regulación campan a sus anchas por el sector.

Estos conflictos son los que están precisamente detrás de los costes excesivos que pagan una mayoría de inversores nacionales. Quizás algunos ahorradores se preguntarán que es esa verdadera sopa de letras que se encuentra detrás de los nombres de muchos fondos. Pues son simplemente diferentes niveles de comisiones para exactamente el mismo fondo y por tanto diferentes niveles de rentabilidad neta que es lo que verdaderamente importa. La diferencia entre pagar un 2% o un 1% anual de comisión en el entorno de tipos e inflación actual para una cartera de inversión conservadora o moderada es simplemente decisiva.

Terminamos con el otro área clave de mejora, la especialización. En realidad la creciente especialización tendría que venir impulsada desde el ámbito regulatorio como ya ocurre en algunos de los países más desarrollados del mundo y con algunos de los sectores financieros más sofisticados y experimentados como Holanda, Suecia o Reino Unido por ejemplo, separando claramente las actividades de gestión, comercialización y asesoramiento. Mientras esos cambios llegan a España si es que lo hacen no hay nada que impida que los actores del sector y los ahorradores avancen en este camino. Para los primeros seguro que será una ventaja competitiva el día de mañana y para los segundos comenzarán ya a notar los beneficios en su salud y seguridad financiera. Efectivamente, la especialización en un sector tan amplio y complejo como el financiero supondrá que la calidad de los resultados y los costes de las actividades de gestión, asesoramiento y comercialización mejoren muy significativamente con respecto a la situación actual y en beneficio del inversor final.