Editorial

El asalto a la modernidad

El proceso de digitalización de la economía, de la sociedad, de los hogares, de la vida en definitiva, es absolutamente imparable. En Europa, en España y en el mundo. Por ello, los países que aspiran a ocupar un lugar de privilegio en el ranking de la modernidad y del desarrollo han de estar en primera fila en cuanto a su completa digitalización. En esta peculiar carrera, España está ganando puestos en la pugna con otros grandes mercados europeos, su competencia más directa. De momento, ya está por delante de Italia o Francia y enfila hacia Alemania. De acuerdo con los últimos datos hechos públicos por la Comisión Nacional de los Mercados y Competencia (CNMC), computados hasta agosto, España cuenta con 1,098 millones de clientes de fibra hasta el hogar, de los que un total de 990.000 correspondían a Telefónica, una cifra que ha seguido creciendo y superando claramente el millón en octubre. En paralelo, Jazztel anuncia que ha rebasado los 103.000 usuarios y Vodafone indica que tiene 732.000 clientes con velocidades de acceso superiores a 50 Mb. Todas las operadoras, además, van a seguir manteniendo sus fuertes despliegues. Con este panorama, España se coloca en la mejor situación para cumplir con los ambiciosos objetivos de la Agenda Digital Europea.