El empresario italiano, dispuesto a adquirir la inmobiliaria

Emilio Noseda, el as en la manga de Aifos para lograr convenio

Jesús Ruiz-Casado, a la izquierda, y Emilio Noseda, esta semana en Madrid.
Jesús Ruiz-Casado, a la izquierda, y Emilio Noseda, esta semana en Madrid.

Este viernes la inmobiliaria Aifos vive su día más importante en los últimos cinco años, desde que entrara en concurso de acreedores con una deuda superior a los 1.000 millones de euros, allá por 2009. Tras un lustro en concurso, el juez del proceso ha instado a acreedores y al presidente del grupo, Jesús Ruiz-Casado, a firmar un convenio o a iniciar los trámites para ir a liquidación en junta de acreedores.

El día 31 Aifos, que de una plantilla en 2006 compuesta por 2.600 personas ha pasado a otra de 60, necesita que un 50% de sus acreedores apruebe su propuesta de convenio para evitar su desaparición. Entre los acreedores se encuentran cientos de compradores de sus viviendas, muchos de ellos residentes fuera de España, entidades financieras, Hacienda, Sareb. El principal activo con el que cuenta ahora el grupo son 1.200 viviendas en la Costa del Sol por terminar de construir y dos hoteles (el Guadalpín Banús y el Guadalpín Marbella). Pero en el actual contexto de crisis económica, con la desconfianza que todavía genera en particular la empresa –la cúpula de la compañía, con Jesús Ruiz-Casado, fue detenida en 2006 por el caso Malaya–, y la dificultad existente a la hora de lograr crédito destinado a la promoción inmobiliaria ¿cómo puede conseguir Ruiz-Casado convencer a sus acreedores de que apoyen su convenio?

El empresario Emilio Noseda, nacido en Argentina, de nacionalidad italiana y residente en Uruguay, es la gran baza del presidente de Aifos. Los planes para la inmobiliaria de Noseda, presidente del grupo Compañía de Inversiones del Uruguay, 61 años, serán presentados el viernes ante los acreedores de Aifos para tratar de convencerles de que la empresa tiene futuro. “Si apoyan el convenio asumiré la mayoría del capital de Aifos y Jesús y su esposa se quedarán con una participación minoritaria”, afirma Noseda.

“Emilio asegura la financiación necesaria para terminar la construcción de las viviendas y tiene la experiencia suficiente para reestructurar el grupo”, señala Ruiz-Casado. “He vivido en Argentina, se bastante de crisis”, bromea Noseda.

Entre otros procesos de reestructuración Noseda participó en el intento de relanzamiento de Líneas Aéreas Privadas Argentinas (Lapa), adquirida en 2001 por el empresario argentino Eduardo Eurnekian, propietario en el país de cerveceras, concesionarias de servicios, y medios de comunicación, quien nombró a Noseda presidente de la aerolínea. Al mes de asumir su cargo, renunció; en 2003 Lapa, creada en los años setenta, cesó sus operaciones.

Otra de las grandes compañías al frente de las que ha estado Noseda fue Aeropuertos Argentinos 2000, hoy en día la mayor empresa del mundo en gestión aeroportuaria, controlada también por Eurnekian. Con anterioridad a su nombramiento en Aeropuertos Argentinos 2000 Noseda representó a un consorcio de empresas italianas y estadounidenses que participó en el proceso de privatización de los aeropuertos argentinos (por el que también se interesó Aena). A finales de los años noventa Noseda representó intereses de Alenia Difesa, filial de la multinacional italiana Finmeccanica, en Argentina.

El principal negocio de Compañía de Inversiones del Uruguay, de Emilio Noseda, es el agropecuario, con 2.500 hectáreas en explotación en el país.

A 485 clientes a los que Aifos no ha entregado sus viviendas la propuesta de convenio de la empresa contempla la devolución del 100% de su dinero más intereses. “Para el resto proponemos una quita del 50% y el pago en los dos últimos años, en el octavo y el noveno”, explica Jesús Ruiz-Casado. El actual presidente de Aifos negocia estos días con Hacienda y Sareb el apoyo al convenio. Con los bancos acreedores, la relación es otra. Aifos ha presentado más de 130 demandas contra entidades financieras a las que reclama 1.882 millones en operaciones que considera podrían retrotraerse, y los bancos no están por la labor de sentarse con Ruiz-Casado para negociar nada. Quizá sí con Noseda. “La gran baza del convenio es simplemente que si se aprueba se recuperará algo; si no, todos perdemos”, resume.

“La empresa están en un lugar privilegiado”

“Al principio Jesús sufría el síndrome de los empresarios que ven caer su empresa, como alguien al que le acaba de estallar una bomba”, comenta Emilio Noseda recordando los días en los que negoció con el presidente de Aifos una alternativa a la liquidación, que pasa por la reducción al mínimo de la participación del fundador de la inmobiliaria en la compañía. “Me lo ha dicho tantas veces que al final le he creído: si capitalizo la empresa Jesús dará un paso al margen”, dice el presidente de Compañía de Inversiones del Uruguay. “Yo estoy dispuesto a hacerlo siempre que se apruebe convenio; los bancos pueden rechazarlo, y entonces no lograrán recuperar nada, y pueden aprobarlo, de forma que yo les compraría los créditos, por algo más de cero euros, que es lo que lograrían si no aprueban convenio”, indica.

Los bancos cuentan con 100 millones de euros como créditos ordinarios con Aifos y otros 150 millones como privilegio especial, según Ruiz-Casado. “Una vez aprobado el convenio podríamos contemplar la posibilidad de que los bancos capitalicen deuda y se conviertan en accionistas”, añade.

Noseda está convencido de que el término de las obras paralizadas de Aifos en la Costa del Sol, con un menor coste ahora por construcción, puede hacer viable la empresa. “España tiene una banca saneada, creo que es el primer país afectado por la crisis que va a ordenarse seriamente, tiene una cultura del trabajo bien asentada, y cuenta con una zona como la Costa del Sol que no existe en Europa”, dice para sostener su apuesta por la inmobiliaria. “Aifos tiene activos, están en una zona del planeta privilegiada, y creo que con la colaboración de Jesús puede tener futuro”, añade.