La ‘teleco’ podrá cerrar las dos primeras centrales y confía en acelerar el proceso

La CNMC autoriza a Telefónica a iniciar el apagado de la histórica red de cobre

En 2013, Telefónica aprobó un plan para transformar su red

Instalación de fibra.
Instalación de fibra.

Telefónica está en disposición de impulsar un movimiento estratégico de gran calado industrial: el progresivo apagado de la tradicional red de cobre. De esta forma, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) comunicó ayer que ha aceptado el cierre de las primeras centrales de la red de cobre de la operadora: en Sant Cugat del Vallès (Barcelona) y en Torrelodones (Madrid). El regulador precisó que estas centrales dejarán de utilizarse para ser sustituidas por la red de fibra óptica.

En un comunicado, la CNMC explicó que el despliegue de redes de nueva generación basadas en accesos de fibra óptica hasta el hogar (FTTH) tiene como consecuencia un uso cada vez menor de las centrales de pares de cobre. En 2009, la antigua Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) aprobó las condiciones en las que autoriza a Telefónica el cierre de centrales. Estos requisitos garantizan un equilibrio entre la renovación tecnológica de la red y la protección de las inversiones de los operadores realizadas bajo un cierto entorno regulatorio.

Bajo estas condiciones, Telefónica únicamente puede proceder a cerrar una central cuando más del 25% de los clientes cubiertos por esa central se conecten por medios alternativos a la red de cobre (como el FTTH).

Asimismo, la compañía deberá seguir prestando servicios de acceso mayorista al bucle en la central durante cinco años si hay operadores coubicados. Si no los hay, este periodo de garantía se reduce a un año.

En el caso de las dos centrales de Sant Cugat y Torrelodones, según la CNMC, se trata de centrales pequeñas y sin operadores coubicados. Por lo tanto, Telefónica únicamente deberá seguir prestando servicios de acceso mayorista al bucle durante el periodo de un año, hasta mayo de 2015.

De esta forma, Telefónica puede acelerar el plan de cierre de centrales de cobre que aprobó en el segundo semestre de 2013. Y es que la operadora puso en marcha el denominado Proyecto de Transformación de Operaciones y Red, con el que buscaba planificar los objetivos en esta área para los próximos años.

Dentro del programa, Telefónica España inició un proceso de simplificación de la infraestructura, para dotarse de redes más pequeñas, más modernas y más baratas, reduciendo asimismo los trabajos y los equipos en el local del usuario. Entre los puntos fundamentales destaca el apagado del tradicional cobre. Bajo sus planes, Telefónica reduciría el número de centrales de cobre desde 6.600 a 2.300 en 2020. Ayer, la CNMC señaló que existen en España 8.800 centrales, de las que un 10% cuenta con cobertura FTTH. Según precisan fuentes del sector, el número actual de centrales es de 6.539 y el resto, hasta alcanzar la cifra de 8.800 indicada por el regulador, son nodos.

El apagado se iniciaría por las centrales que no dan servicio a otras operadoras, para extenderse a las centrales que sí ofrecen este servicio, dentro de los plazos legales. Además, dentro de este plan de transformación, Telefónica estableció el apagado generalizado de redes obsoletas, entre las que figuraban las vinculadas a tecnologías como el RDSI, ATM y X25.

Ahora bien, según explican fuentes del sector, el proceso de cambio podría acelerarse en la medida en que el conjunto de los operadores españoles impulse la migración desde el cobre a la fibra, tal y como han empezado a hacer empresas como Jazztel, Orange y Vodafone. En este sentido, estas fuentes piden que la regulación ayude a acelerar el cambio, indicando que la CNMC tendría que acortar los plazos de cierre de las centrales para facilitar la modernización de la red.

Hasta agosto, el mercado español contaba con 1,1 millones de líneas de fibra óptica contratadas, cifra que suponía en torno a un 9% del total de conexiones de banda ancha.