La CNMV quiere evitar la venta a ahorradores de convertibles, ‘swaps’ y derivados

Cordón sanitario para el producto complejo

Elvira Rodríguez, presidenta de la CNMV.
Elvira Rodríguez, presidenta de la CNMV.

Durante los últimos 25 años las entidades financieras han comercializado entre clientes minoristas algunos productos de extrema complejidad. Bonos estructurados, que prometen una atractiva rentabilidad “siempre que se cumplan determinadas condiciones”, bonos convertibles, contratos de permuta (swap, como se conocen en el mercado), derivados financieros... Ahora, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) quiere vetar la venta de estos productos a ahorradores o, al menos, limitarla al máximo.

Fondos, seguros y planes, al margen

M. M. M.

La guía de la CNMV para asignar un color a cada producto en función del riesgo que conlleva, deja al margen a algunos productos financieros muy frecuentes, pero que tienen su propio marco legislativo o tienen un organismo supervisor diferente.

Depósitos
El producto de ahorro más común entre los españoles no está regulado en el semáforo de la CNMV. Los depósitos, una imposición a plazo fijo, cuentan con el respaldo del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) y, dada su sencillez y que no tienen la condición de emisión financiera, el supervisor ha decidido dejarlos al margen. Eso sí, hay que tener cuidado con alguno de ellos que son estructurados, y condicionan su rentabilidad a que se produzcan determinados acontecimientos.

Seguros de ahorro
“Desde un punto de vista del ámbito de aplicación del semáforo del riesgo, a día de hoy no se aplica directamente a productos de seguro, sino a productos financieros y entidades que se encuentran supervisadas por la CNMV”, explica Luis Sáez de Tejada, director de particulares y profesionales de AXA. Algunos de estos productos tienen una importante complejidad y la hay varias normativas europeas que están intentando que haya una mayor transparencia en su comercialización.

Planes de pensiones
Este tipo de producto financiero, supervisado por la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP), también queda al margen de la regulación del “semáforo de la CNMV”. Al tratarse de un vehículo de inversión, tiene sus propios cauces de control, como la remisión a los partícipes de informes de gestión trimestrales, las limitaciones estatutarias de dónde puede invertirse en capital y las comunicaciones públicas.

Fondos de inversión
Al igual que los planes de pensiones, los fondos no se categorizarán por medio del semáforo de inversión de la CNMV. Tanto el supervisor como la patronal del sector, Inverco, clasifican estos productos en función de dónde tienen invertidos sus recursos:renta variable, renta fija mixta, fondos de rentabilidad objetivo, por lo que no necesitan nuevos elementos de control.

Cuando un banco o una gestora quiera comercializar un producto considerado por la CNMV como “especialmente complejo” deberá incluir una advertencia clara que recuerde que el regulador “considera no adecuada su adquisición por inversores no profesionales”. Además, las entidades deberán recabar la firma por el cliente donde reconozca que el producto “no es adecuado para inversores no profesionales”.

De acuerdo con un informe elaborado por los profesores del IESE Pablo Fernández y Javier Augirreamalloa, las empresas españolas han realizado centenares de emisiones de bonos convertibles en acciones, que en gran parte “fueron suscritas por inversores particulares y familias”.

Algunas de estas emisiones de productos complejos han causado importantes quebrantos financieros a muchos ahorradores, como es el caso de las participaciones preferentes emitidas de forma masiva por las cajas de ahorros entre 2004 y 2008, los Valores Santander, Turbowarrants emitidos por Société Générale...

Al margen del semáforo de colores de la CNMV, donde se indica el grado de riesgo de cada producto, el organismo también quiere introducir otros dos símbolos vinculados a la complejidad. Así, si el producto va acompañado de un signo de exclamación, implicará que se trata de un “instrumento financiero complejo, puede ser difícil de comprender”. El doble símbolo de exclamación se reserva para producto financieros complejos “cuya adquisición no se considera adecuada por inversores no profesionales”.

También se incluyen un símbolo de un candado para aquellos a modo de advertencia sobre la liquidez del producto. Se reservará un solo candado para aquellos productos en los que el “compromiso de devolución de un porcentaje del capital solo es a vencimiento y la venta anticipada puede provocar pérdidas”. Tendrá dos candados cuando “la venta anticipada no es posible o puede implicar pérdidas relevantes”.

Ambos símbolos, las exclamaciones y los candados, “deberá incluirse siempre por parte de las entidades en toda la información precontractual y en la publicidad”, según el borrador de regulación de la CNMV.

El regulador financiero llega a realizar una enumeración detallada de que instrumentos financieros no son adecuados para inversores minoristas:instrumentos de deuda contingentemente convertibles en acciones (como las preferentes), instrumentos de deuda emitidos con una cláusula de contingencia por la que resultarán amortizados total o parcialmente de forma automática en el caso de que la entidad alcance un nivel de solvencia, las instituciones de inversión colectiva con un objetivo concreto de rentabilidad, garantizado o no, a un plazo determinado, cuando a dicho plazo el objetivo fijado no sea igual o superior al 85% de la inversión...

Para garantizar el cumplimiento de esta normativa, la CNMV también prevé que en el caso de prestación de servicios por vía telefónica, “las entidades deberían conservar la grabación con la expresión verbal del cliente que corresponda, grabación que se pondría a disposición del cliente si así lo solicitase”.

La investigación de los profesores del IESE revela que en tan solo 10 años, las empresas españolas emitieron bonos estructurados por 13.000 millones de euros. A partir de ahora, sus únicos destinatarios serán inversores institucionales, como fondos de inversión, hedge funds o planes de pensiones.