Consejo Empresarial América Latina

Cebrián: “EE UU es parte del mercado iberoamericano”

El presidente de PRISA afirma que hay un mercado integrado entre el portugués y el español.

Juan Luis Cebrián, presidente de Prisa, junto con César Alierta, presidente de Telefónica.
Juan Luis Cebrián, presidente de Prisa, junto con César Alierta, presidente de Telefónica.

La lengua sigue siendo el principal nexo de unión entre España y Latinoamérica. Pero no solo el español, también el portugués. El presidente ejecutivo del grupo PRISA, Juan Luis Cebrián, defendió que hay un “mercado integrado” entre ambos idiomas y culturas cuyas fronteras “son muy difusas”. El que fuera primer director de El País, defendió que “la población hispana en EE UU es parte de este mercado”. Aprovechó para reivindicar la “oportunidad” que esta proximidad ofrece para las empresas informativas y editoriales.

Cebrián afirmó que la empresa que dirige “pronto será más iberoamericano que español”, por los intereses que tiene el grupo en la región. Una zona que tiene planes de expansión de las redes de banda ancha que permitirá nuevas oportunidades para el sector editorial.

La mejora de las tecnologías también conllevará sus riesgos para el presidente de PRISA quien consideró que el “tsunami digital” que ha arrasado a los medios europeos y norteamericanos, llegará a las cabeceras de la región. Una zona donde la crisis de los medios “no ha golpeado igual” que en otros lugares.

El responsable de PRISA lamentó que en algunos países se haga un periodismo “centrado en lo local” sin prestar atención a lo que ocurre en los países vecinos. Cebrián defendió que es en ese punto en el que se intenta aprovechar el grupo que dirige.

El académico de la lengua española criticó además que exista una limitación legal a la entrada de capital extranjero en los medios de algunos estados latinoamericanos, además de la exigencia de “monopolios que son a la vez enemigos y aliados” de los gobiernos. Advirtió que estas políticas “perjudican al desarrollo futuro”.

Cebrián alegó que la prensa y su comportamiento afectan a la democracia representativa. “Formamos parte del sistema aunque algunos no quieran”, afirmó. Argumentó que el problema de las nuevas tecnologías es que “desaparecen los intermediarios” entre la opinión pública y el poder, lo que puede conllevar “consecuencias graves”.