Isabel Béjar, coordinadora técnica del nuevo acelerador del CERN

“Hay 130 empresas españolas que trabajan con el acelerador”

Esta española se encarga del gran proyecto del organismo científico europeo, la construcción del nuevo colisionador de gran luminosidad, para el que hay presupuestados 620 millones de euros en contratos con el sector privado

Isabel Béjar, coordinadora técnica del nuevo acelerador del CERN.
Isabel Béjar, coordinadora técnica del nuevo acelerador del CERN.

Se marchó de España en 1996 con una beca para trabajar en el CERN. En casi 20 años, ha escalado unas cuantas posiciones en la Organización Europea para la Investigación Nuclear, situada en Ginebra (Suiza).

Actualmente, Isabel Béjar (Barcelona, 1972) es la coordinadora técnica del mayor proyecto de la institución, el nuevo High Luminosity Large Hadron Collider (gran colisionador de hadrones de alta luminosidad).

El proyecto cuenta con 750 millones de francos suizos (620 millones de euros) hasta 2025 para contratos con empresas externas. Esta física española se encarga de gestionar un equipo de 400 personas que lo haga posible. “Estamos en la parte conceptual, pero ya hemos comenzado también a realizar las primeras compras”, explica. “El reto consiste en desarrollar tecnologías que no están maduras o que no existen”.

"Los países que mantuvieron la inversión en ciencia han superado mejor la crisis”

Para ello se apoyan en compañías que llevan a cabo los desarrollos. “Intentamos que las industrias europeas sean competitivas en cosas que potencialmente pueden ser verdaderas revoluciones en el campo energético”, opina. Una oportunidad también para las firmas nacionales. “Hay cada vez más, ya llegamos a 130 empresas españolas que trabajan con el CERN. Hacen de todo. Puedo destacar algunas más grandes, como Comsa-Emte o Dragados, pero el énfasis lo pongo en las pymes, las que se han desarrollado gracias a las nuevas tecnologías. Sin nosotros no hubieran obtenido el negocio que han alcanzado”.

El pico de contrataciones llegará en cinco años. En muchos casos, universidades y el sector privado (europeo y de EE UU) trabajan conjuntamente. En España destaca al Ciemat (Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas) como el gran referente público del CERN. Recuerda, además, que de estas inversiones surgen invenciones que más tarde se aplican en todo tipo de campos, como muestra la historia de este centro creado en 1952.

Asimismo, resalta que algunos estudios señalan que por cada euro invertido en el CERN se consiguen tres euros en aumento de ventas para el sector privado. Sin embargo, considera que la ganancia es mucho mayor.

Pone un ejemplo vivido en primera persona. En 1996, el CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial) decidió becar a cinco españoles con 1.350 euros al mes para que trabajaran en esta institución pública europea. Entre ellos, estaba ella. “De esos cinco, uno es el propietario de la empresa Elytt Energy, que es el ejemplo que pone el CDTI sobre gran empresa tecnológica que se ha desarrollado en poco tiempo. Otro ha montado el sistema de energía marina en Santander. Otra es directiva de una empresa informática y los otros dos somos directivos en el CERN. ¿Fue mala la inversión de 225.000 pesetas al mes por dos años? Eso nadie lo ha contabilizado, pero esto crea industria”.

“Sin el CERN, muchas compañías no hubieran tenido el volumen de negocio al que han llegado”

Por eso no entiende los recortes del Gobierno español en ciencia. “Si te olvidas de que hay que reservar un poco para el futuro, te pasarás toda tu vida resolviendo los problemas de hoy. Es como el caso de una casa, que hay que gastar algo para mantenerla. Si no lo haces, al final la vivienda se caerá. Hay que mantener la financiación. Cuando se invierte en ciencia se hace en el futuro. Los otros países, que han superado mejor la crisis, han tenido una inversión estable”, sostiene.

“España tiene todo para pasar de un país al que le falta bagaje científico a otro con un potencial tremendo. Hay investigadores magníficos. Le falta inversión a largo plazo, que pensemos que los frutos no lleguen mañana”.

Béjar visitó la semana pasada Madrid para dar una conferencia en la Fundación BBVA. Es imposible que su público se aburriera. Se le notan tablas de gran divulgadora en materias que no son siempre fáciles de entender. Allí les explicó que el nuevo colisionador es necesario, mejorará la cadena de inyectores para hacer que las partículas sean más densas y que aumente la probabilidad de que choquen. “Estamos consiguiendo una máquina mucho más luminosa, que va a dar más eventos y más estadística”.

Llegó a la ciencia tras leer una biografía de Fleming y después de ver una película sobre Marie Curie. “La ciencia y la física siguen atrayendo muchísimo a los niños”, asegura. También entre las jóvenes, hasta no hace mucho reacias a estudiar esta carrera. “En toda Europa nosotras estudiamos Física más que los hombres. Donde todavía hay una diferencia fuerte es en las ingenieras”.

También en el CERN la cuota femenina ha pasado del 6% de hace 20 años a casi el 20%. La razón: “Ha habido mujeres físicas que han inspirado. Yo lo soy porque soy una persona muy curiosa. La física tiene una belleza que no tienen las demás materias”.