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El selectivo vuelve a chocar contra los 11.000 puntos

El Ibex cede un 0,49% por los números rojos en Wall Street

Operadores de la Bolsa de EE UU, durante la salida a Bolsa de Alibaba.
Operadores de la Bolsa de EE UU, durante la salida a Bolsa de Alibaba.BRENDAN MCDERMID (REUTERS)

El alivio en los mercados por el no a la independencia en Escocia y el discurso continuista de la Reserva Federal estadounidense ha dado paso a la indecisión. Aunque han visto disiparse las incertidumbres que más les inquietaban, los inversores no encuentran argumentos para retomar las compras de renta variable. El Ibex ha vivido hoy una sesión plana al borde de los 11.000 puntos, donde cerró la semana anterior, sin decisión para asaltar máximos, pero tampoco con presión a la baja. En la parte final de la jornada, sin embargo, se ha visto arrastrado por las caídas en el resto de parqués europeos y por la apertura a la baja en Wall Street, el selectivo español ha optado por las caídas y cierra finalmente con un descenso del 0,49% hasta los 10.947,9 puntos básicos. La peor Bolsa del continente ha sido la italiana, que cae un 1,5% tras conocer un mal dato de pedidos industriales en el país transalpino.

El comienzo de la semana apenas deja cifras macroeconómicas de calado que sirvan para calibrar la visión pesimista del G–20 sobre la economía europea, señalada como lastre para la recuperación mundial en el encuentro de este grupo de países celebrado este fin de semana en Australia. Así, hoy se ha publicado el índice de confianza elaborado por la Comisión Europea, que desciende hasta los 7,1 puntos, por debajo de los 10 que esperaba el consenso de los analistas. Hoy se conocerán los índices PMI de actividad de la región y el dato final de crecimiento de Francia en el segundo trimestre. Las dudas sobre el crecimiento en China, que han provocado caídas en las Bolsas asiáticas, tampoco permiten a los inversores grandes alegrías. Su ministro de Finanzas descartó ayer un potente programa de estímulos para relanzar el crecimiento, lo que ha causado decepción en los mercados, que esperaban nuevas medidas de impulso en el gigante asiático.

Por otro lado, pasada la tormenta escocesa, el FTSE londinense cede hoy un 0,94%, muy lastrado por Tesco. Los títulos de la cadena de supermercados descienden un 11,5% tras anunciar una revisión a la baja en 250 millones de libras (318 millones de euros) de la estimación de beneficios (profit warning).

No ha ido mejor el día en cuanto a las referencias macroeconómicas en Estados Unidos, donde también han decepcionado a los inversores tanto la venta de viviendas de segunda mano, que cayeron un 1,8% el mes pasado, como el índice de actividad que elabora la Reserva Federal de Chicago, que bajó hasta los -0,21 puntos, frente a los 0,33 esperados. En Wall Street, tras los ascensos de la semana pasada que llevaron al selectivo S&P hasta nuevos máximos históricos, los inversores optan por las ventas. El Dow Jones de industriales cede un 0,3%; el selectivo S&P, un 0,6% y el índice Nasdaq tecnológico, un 1,1%.

Hoy ha hablado en el Parlamento Europeo Mario Draghi, presidente del BCE. El banquero central ha asegurado que la recuperación económica pierde impulso en la región y ha reiterado su mensaje de que el organismo está dispuesto a aprobar nuevas medidas de estímulo si es necesario en el futuro. La intervención apenas ha aportado novedades de calado para los inversores respecto a la última intervención de Draghi tras la reunión mensual del Consejo de Gobierno del BCE a principios de mes.

Los inversores, por tanto, parecen a la espera de estímulos para retomar las subidas. Aliviados, sí, pero huérfanos de catalizadores, al menos de momento. “A partir de ahora los inversores centrarán toda su atención en los fundamentales, tanto en el ámbito macroeconómico como en el empresarial, ya que en un par de semanas comenzará en Wall Street la temporada de presentación de resultados”, explican los expertos de Link Securities. Del lado de las referencias macroeconómicas, mañana se conocerán los índices PMI de actividad de la zona euro y la lectura final del crecimiento de Francia en el segundo trimestre, que se estancó en este periodo según los datos preliminares.

El tercer gran asunto que centró la atención de los inversores la semana pasada, este no resuelto tan favorablemente como esperaban, fue la primera barra de liquidez para los bancos condicionada a la concesión de crédito (TLTRO) que llevó a cabo el BCE. Las peticiones estuvieron por debajo de lo que estimaba el consenso de los analistas, pero los expertos consultados creen que la cita clave será la segunda inyección de liquidez que tendrá lugar en diciembre, por lo que el pinchazo de la operación de la semana pasada no preocupa, de momento, en los mercados.

En opinión de Pablo González, consejero delegado de Abaco Capital, “ el siguiente factor determinante para los mercados será el test de estrés a la banca europea”, cuyos resultados se conocerán a finales de octubre. "Aún persisten dudas sobre el estado del sector, por lo que si las entidades superan la prueba, sus peticiones en la TLTRO de diciembre aumentarán y con ellas la concesión de crédito", aporta.

Desde el departamento de análisis de Bankinter señalan que, superadas las grandes incertidumbres de la semana pasada, el único factor limitador para las alzas bursátiles serán los niveles técnicos que ejercen de resistencia como los 2.000 puntos del S&P estadounidense o los 11.000 puntos del Ibex. “No será fácil ganarles distancia, pero cuando lo consiga –y sucederá poco a poco– el mercado avanzará con más soltura”, opinan.

En el mercado secundario de deuda, mientras tanto, tras el fuerte movimiento a la baja de la rentabilidad (y por tanto, al alza del precio) de la deuda soberana periférica, aliviada el viernes por el no a la independencia en Escocia, hoy también hay escasas novedades. La rentabilidad del bono español a diez años sube ligeramente hasta el 2,21%, mientras que el bund se sitúa algo por encima del 1%, lo que da como resultado una prima de riesgo española de 119 puntos básicos.

En el plano de las divisas, el euro marca nuevos mínimos desde 2013 contra el dólar, el 1,282. La divisa estadounidense es la principal benficiada del ruido sobre las subidas de tipos por parte de la Fed, y de hecho frente a una cesta de otras monedas está en el nivel más alto en dos años. Todo lo contrario que le sucede al petróleo. El precio del barril de crudo Brent sigue a la baja y ya cotiza en los 97 dólares, mínimo desde abril de 2013.

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