La vocación no basta, hace falta nota

La vocación no basta, hace falta nota

Dicen que nadie regala nada y en estos momentos, aún menos. Conseguir una plaza en las carreras universitarias con mayores salidas laborales hoy en día es solo apto para los estudiantes con mejores calificaciones. Las ingenierías, con un mayor grado de empleabilidad, como industriales, ingeniería química o telecomunicaciones; los dobles grados, las titulaciones de la rama de ciencias de la salud y algunas del ámbito social como administración y dirección de empresas (ADE) son las que más han aumentado las notas de acceso en las universidades públicas, por la creciente demanda de los estudiantes. Por poner algún ejemplo, este curso en la Universidad Autónoma de Madrid, casi un 70% de las carreras científicas, las de ciencias de la salud y dobles grados han subido la nota de entrada, en algunos casos hasta un punto y medio, al igual que en el campus de Alcalá de Henares, entre otras muchas facultades.

Está más que justificada la preferencia de los estudiantes por estas ramas teniendo en cuenta que, según todas las previsiones mundiales, son las que tendrán más oportunidades laborales en los próximos años. No hay que irse muy lejos. Está constatado que en Cataluña estas ramas presentan actualmente el 85% de ocupación frente al 75% de los grados de humanidades, según aclara Gloria González, vicerrectora de Calidad, Docencia y Ocupabilidad de la Universidad Autónoma de Barcelona, en base a un estudio elaborado por la Agencia para la Calidad del Sistema Universitario de Cataluña.

Lo cierto es que las notas de corte permiten quedarse con los alumnos más excelentes pero es que, a juicio de Juan Antonio Escarabajal, director de la Universidad Nebrija Global Campus, “la enseñanza universitaria no es obligatoria, por eso tiene que ser elitista intelectualmente, que no económicamente”. Sin embargo, también son una trampa. “Este método”, según Leopoldo Abad, vicerrector de alumnos de la Universidad CEU San Pablo, “manda a muchos alumnos, con auténtica vocación, a carreras que no quieren”.

Dice Águeda Benito, rectora de la Universidad Europea, que en unos años, cuando la prueba de selectividad no exista, es probable que las universidades realicen exámenes de acceso. “Será más complejo, pero permitirá realizar un ajuste más acertado de los estudiantes y las carreras, atendiendo mejor a su vocación y aptitudes”.

Es una realidad que la universidad se ha vuelto más exigente, no únicamente por las notas, sino también por la subida de las tasas universitarias y el endurecimiento del sistema de becas. Pero el grado de excelencia exigido, ¿se corresponde con la calidad de la formación de los campus españoles?, se pregunta Escarabajal. La calidad de los graduados también depende de la de los docentes y de la excelencia de la investigación, algo a lo que de momento ningún Gobierno se ha atrevido a meter mano.

“Es necesario invertir en educación e investigación, pero exigiendo rendimiento”, dice Abad. La implantación de instrumentos de evaluación de los docentes y la investigación, la carrera profesional, etcétera, son algunas de las iniciativas que ayudarían a mejorar la calidad de las universidades españolas (ninguna entre las 200 más prestigiosas del mundo), además de adecuar la oferta de plazas a la demanda social de profesionales que, a juicio de Escarabajal, es otra de las asignaturas pendientes del sistema universitario español.

Pese a que en los últimos 10 años las ingenierías y la arquitectura (en general) han visto reducida la demanda de alumnos más de un 23%, según cuenta José Luis García Grinda, vicerrector de alumnos de la Universidad Politécnica de Madrid, en estos momentos, las que cuentan con mayor proyección profesional han aumentado las notas de acceso. Hasta un punto ha subido en la Universidad Politécnica de Madrid el acceso a Ingeniería Química, al igual que en la Universidad de Santiago de Compostela. Junto a ésta, Telecomunicaciones, pero también Ingeniería Biomédica, Industriales, una de las que cuentan con una mayor tasa de ocupación; Ingeniería de Materiales, Aeroespacial, Diseño Industrial y Desarrollo de Producto; y Biotecnología (que ha marcado la nota más alta: 12,29), son los títulos que han registrado mayores aumentos en la Politécnica madrileña frente a la Ingeniería civil, Edificación o Arquitectura, que han salvado el tipo en este campus respecto a otros por su prestigio internacional.

 DOBLES GRADOS

Cuando la selectividad desaparezca, las universidades realizarán sus pruebas de acceso, lo que “permitirá un ajuste más acertado entre vocación y aptitud”, dice una rectora

Paradójicamente, otras ingenierías del área verde, agraria y forestal, que gozan de pleno empleo, no son atractivas para los estudiantes (excepto la biotecnología) y, por eso, el campus madrileño actualmente trabaja para actualizarlas. Y es que la moda y las series de televisión también influyen en las preferencias de los alumnos y, prueba de ello, es que Criminología, de reciente creación, sigue aumentando la demanda y las notas de acceso.

Los dobles grados también son prohibitivos para los alumnos menos excelentes. Precisamente, el doble grado de Matemáticas y Física de la Universidad Complutense de Madrid, junto al doble grado de Física y Matemáticas de la Autónoma de Barcelona, han registrado las notas más elevadas en las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU), superando en el campus madrileño el 13 de nota (sobre 14). Los dobles grados son auténticos imanes para los alumnos. Criminología y Derecho, habilitado este mismo curso por la Autónoma de Barcelona ha arrancado con una nota superior al 10 y, en la Complutense, Economía, Matemáticas y Estadística han partido del 9,3.

En estos momentos, la mayoría de las universidades españolas públicas están en plena carrera para su implantación. Una de las más ambiciosas es la Autónoma de Barcelona, que este año ha incorporado cinco nuevas dobles titulaciones, alcanzado su oferta total los 12 programas, entre los que destacan Ingeniería Electrónica Industrial más Ingeniería Mecánica con Grado de Economía en inglés. En la misma dirección va la Complutense de Madrid, que este curso ofrece ocho dobles títulos con la incorporación de dos nuevos, o la Politécnica de Madrid, que estudia implantar el próximo curso un doble grado de Ingeniería y ADE para capacitar a los ingenieros en la gestión de las empresas.

Desde un punto de vista más crítico, la Universidad de Santiago de Compostela también trabaja en su implantación. José Pereira, vicerrector de Comunicación y Coordinación, explica: “A veces jugamos a la moda y no es igual un título doble que dos. Además, algunas universidades no permiten hacer el máster para algunos dobles grados”. En Santiago son más partidarios de simultanear dos títulos compatibilizando horarios y materias comunes o la conjunción de un idioma más un título.

Asimismo, como ocurre desde hace unos años, los títulos de ciencias de la salud (Medicina, Enfermería, Fisioterapia, Odontología y Veterinaria) son una opción solo para unos pocos privilegiados por sus elevadas y crecientes notas tanto en la universidad pública como en la privada. Por su parte, en las titulaciones como ADE, Económicas, Empresariales o Derecho, las notas no son tan elevadas, pero también crecen por la fuerte demanda.

 

Universidades privadas al estilo norteamericano

Al igual que en Estados Unidos, las universidades privadas seleccionan los alumnos excelentes con otros criterios además de la nota de la PAU. En la Universidad Nebrija, puntualiza Juan Antonio Escarabajal, “no hay notas de acceso sino plazas disponibles”. En este campus, además del expediente académico, los alumnos tienen que hacer un examen de admisión de las materias específicas, una prueba de inglés y una entrevista.

La Universidad Europea intenta evitar que, por unas décimas, los alumnos no puedan optar a la carrera que quieren. Además de tener en cuenta el expediente académico, en el proceso de admisión, los estudiantes deben realizar una entrevista personal, una prueba competencial (que analiza la motivación, la responsabilidad, el trabajo en equipo, el nivel de inglés) y, en algunos casos, específica de conocimientos o habilidades, como es en el caso de Medicina, Actividad Física y Deporte, Artes Escénicas, Ciencias de la Danza o Interpretación Musical.

En el CEU, el procedimiento es similar. Los estudiantes realizan un examen sobre las materias específicas de las titulaciones que quieren cursar, una prueba de inglés y una entrevista, salvo en Medicina, donde dado el volumen de solicitudes que recibe, 1.500 personas este curso, no es posible realizar la entrevista.