Ana Patricia Botín

La española más influyente

Caricatura de Ana Patricia Botín.
Caricatura de Ana Patricia Botín.

Pese a su timidez, Ana Patricia Botín se ha convertido en una de las mujeres más influyentes del mundo, y en uno de los principales directivos del sistema financiero internacional. Según una lista publicada el martes por Bloomberg Market, esta ejecutiva, hija, nieta y bisnieta de banqueros, es una de las 50 personas del mundo más influyentes en los mercados. Ocupa el tercer puesto como directiva en un banco, comparable con Lloyd Blankfein, primer ejecutivo de Goldman Sachs, o incluso por encima de James Gorman, de Morgan Stanley. Y es la única española que aparece en el listado.

Es considerada la tercera mujer más influyente de Reino Unido, tras la reina Isabell II y la ministra británica de Interior, Theresa May, según una encuesta difundida por la BBC.

Con estas referencias, “si hay alguien con experiencia para tomar las riendas actuales del mayor grupo financiero español y de la zona euro esa es Ana Patricia Botín. “No hay nadie que conozca mejor el banco y que tenga un bagaje más destacado en el sector. Fue educada desde que era pequeña para llevar las riendas de Banco Santander, para ser la sucesora de su padre. Lo lleva en su ADN”, explicaba ayer un veterano en el sector.

Pese a que se especuló mucho con la conveniencia o no de que otro Botín ocupase nuevamente la presidencia de Santander, dado el peso actual de los fondos de inversión internacionales, lo cierto es que cada vez que se le preguntaba en petit comité a un banquero quién podría ser el mejor candidato para sustituir a Emilio Botín, coincidían. “No hay nadie mejor que su hija. Además, para qué cambiar lo que está bien. Lo conveniente es mantener una línea continuista. Lo contrario podría tener consecuencias desconocidas en el mercado que podría repercutir a todos”, reflexionaba hace menos de un mes y medio un banquero. Había consenso.

Hija, nieta y bisnieta de banqueros, es considerada una de las directivas con más experiencia en el sector financiero del mundo

No era como ella lo había pensado. Su idea, como la de su padre y la de todo el consejo de administración de Santander, era llevar a cabo una sucesión tranquila, pactada, con la salida triunfal del patriarca de la familia Botín. Y dar al mercado una señal de continuidad en la estrategia del banco. Emilio Botín iba a cumplir el próximo 1 de octubre 80 años de edad, tres años menos que cuando se retiró de la presidencia del grupo su padre.

Desde hace algún tiempo, el veterano (por edad, no por apariencia física) y socarrón banquero había comenzado a preparar una dulce retirada en el banco. Vencía su mandato al frente de la entidad en junio del próximo año, ya con 80 años cumplidos.

Pese a estar cerca ambos acontecimientos, cada vez que se le preguntaba por su sucesión echaba balones fuera. “Estaré en el banco todo el tiempo que haga falta mientras tenga el apoyo del consejo y de los accionistas. Me divierte mucho y cada día tengo menos trabajo y, entonces, lo que tengo lo hago mejor”, contestó con humor en la última rueda de prensa que dio en la Ciudad Financiera para presentar los resultados correspondientes a 2013. Pero no pudo ser como estaba planeado. Eso ocurre muchas veces, los deseos son una cosa, pero los acontecimientos rebasan los planes.

Ana Patricia Botín, de 53 años de edad –el 4 de octubre cumplirá 54–, se convirtió ayer en la única y primera mujer presidente de un banco en el mundo del siglo XXI.

Es la primogénita de la familia Botín-Sanz de Sautuola O’Shea. Su madre es Paloma O’Shea y Artiñano, marquesa de O’Shea. Nació en 1960 en Santander. Hasta ayer era consejera delegada de la filial británica del grupo Santander, puesto que ocupa desde hace cuatro años, cuando dejó la presidencia de Banesto, entonces también filial del grupo.

Sabe que tiene poder. Como su padre, ha heredado no solo la pasión por la banca, sino por el arte y la cultura. Es seria, discreta, coqueta, aunque austera en sus formas, debido, según aseguran varias personas que la conocen desde hace años, a su gran timidez. Pese a ello, Ana Patricia Botín es muy cercana en el bis a bis. “Se puede hablar de cualquier asunto con ella en el cara a cara. Incluso te puede sorprender hablando de su familia, preguntándote por tus hijos, o contándote lo que le costó dejar de fumar”, coinciden varias fuentes.

Presume de ser una persona muy disciplinada y una infatigable trabajadora. Adoraba y admiraba a su padre. Fue, de hecho, su mano derecha, aunque siempre evitó fotografiarse en público junto a él, pese que no siempre lo consiguió. Quería mantener las distancias entre lo que era su labor como directiva del grupo Santander con lo familiar, algo difícil, pero que ella consiguió.

Es poco amiga de asistir a fiestas y actos sociales, aunque ha heredado de su padre la pasión por cuidar hasta el último detalle en el banco por insignificante que pudiera parecer inicialmente. Cuando era presidente de Banesto (no le gustaba que se la llamara presidenta), no dudó en hacerse miles de kilómetros y acudir a cualquier ciudad o pueblo a actos del banco con clientes para potenciar el negocio de pymes con Banesto.

Es licenciada en Ciencias Económicas. Se graduó en economía en el Bryn Mawr College de Filadelfia y realizó estudios de posgrado en la Universidad Harvard. Fue nombrada por primera vez consejera del banco el 4 de febrero de 1989 y reelegida en las juntas generales de 1991, 1994, 1997, 2000, 2003, 2006 y 2014. Se incorporó a Santander tras un periodo en JP Morgan (1981-1988). En 1992 fue nombrada directora general de Banco Santander, para más tarde asumir la presidencia ejecutiva de Banesto entre 2002 y 2010. Entre otros cargos relevantes, es consejera no ejecutiva de The Coca-Cola Company.

Está casada con Guillermo Morenés Mariátegui, tiene tres hijos –Felipe, Javier y Pablo–. Puede que influenciada por su paso por Estados Unidos, Ana Patricia Botín es una incondicional de la cultura anglosajona. Cuando llegó en 2010 a Santander UK, antiguo Abbey Bank, tuvo que lidiar con las críticas de analistas y directivos británicos del sector. Pero salió rápidamente airosa de estos comentarios negativos, para convertirse en poco tiempo en una de las banqueras más influyentes de Reino Unido, incluso algunos la sitúan como la más destacada.

La banquera, eso sí, abandona la filial de Santander en Reino Unido con una magnífica nota. Santander UKvolvió en el semestre a recuperar músculo comercial y pasó en junio a ser la primera en aportación de beneficios al grupo –775 millones de euros–. Siempre ha defendido la conciliación de la vida laboral con la familiar, algo que impulsó en Banesto. También es una convencida defensora de la promoción de la mujer en el mundo de la empresa.

La nueva presidenta de Santander llega al cargo en un momento decisivo para el grupo financiero y para el sector general, ya que comienza una nueva etapa con una supervisión bancaria protagonizada por el Banco Central Europeo. Además, los test de estrés, cuyos resultados se conocerán a finales de octubre, pueden marcar un antes y un después en la gestión de algunas entidades, y puede ser aprovechado por Santander para renovar una parte tanto de su consejo de administración como de la comisión ejecutiva.