100 grandes proyectos por valor conjunto de 110.000 millones

América Latina, gigante en infraestructuras

El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto observa la maqueta del nuevo aeropuerto de Ciudad de México, en la residencia presidencial de Los Pinos.
El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto observa la maqueta del nuevo aeropuerto de Ciudad de México, en la residencia presidencial de Los Pinos. EFE

La última reunión del Foro de Liderazgo Latinoamericano, celebrada en Cartagena (Colombia) en junio, puso de manifiesto el peso estratégico de esa región en un mundo que lucha por superar la crisis. América Latina está invirtiendo, y pretende hacerlo especialmente en infraestructuras: solo los 100 mayores proyectos que cristalizarán en contratos en los próximos 18 meses ascienden a 139.000 millones de dólares (unos 110.000 millones de euros), según un informe de la consultora estadounidense CG/LA Infrastructure elaborado para el evento.

La agenda de las empresas de ingeniería y del propio Gobierno español gira en buena parte en torno a esta realidad económica: los motores funcionan a pleno rendimiento al otro lado del Atlántico, mientras en Europa siguen al ralentí y Asia es un mercado difícilmente abordable. La ministra española de Fomento, Ana Pastor, acaba de regresar de una minigira por Costa Rica y México con el declarado propósito de “respaldar” a las constructoras españolas. Y hoy lunes se reúne en Madrid con el presidente de Panamá, Juan Carlos Varela.

La acción comercial de Fomento se explica por la dura competencia que las empresas españolas encuentran en constructoras estadounidenses, francesas, británicas, italianas e incluso chinas. ACS, según el ranking elaborado por la publicación especializada ENR, fue en 2013 la mayor constructora mundial por ingresos internacionales, pero hay que bajar hasta el puesto decimocuarto para encontrar a la siguiente referencia española, Ferrovial. Entre ambas figuran las estadounidenses Bechtel y Fluor, las galas Vinci y Bouygues, la austriaca Strabag, la sueca Skanska o la italiana Technip. Postularse a través de acuerdos de colaboración entre Gobiernos o con la acción comercial de las propias compañías es fundamental.

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, volvió a comprometerse la semana pasada con el Plan Nacional de Infraestructuras 2014-2018 por un montante de 7,7 billones de pesos (455.000 millones de euros). Se trata del programa estrella del momento, con una lista de 743 obras que requiere apoyo privado por un montante de 2,86 billones de pesos (unos 169.000 millones de euros).

A base de nuevas infraestructuras, y con toda una batería de reformas, el Gobierno mexicano trata de impulsar el crecimiento económico anual al 5%, desde el 2,4% anual que presenta de media en los últimos 30 años. Entre los concursos en fase de lanzadera tiene siete obras por un total de 9.260 millones de euros, con el segundo aeropuerto de México DF y la remodelación de la refinería de Pemex en la localidad de Tula como promesas de relevancia.

Brasil, tras la celebración del Mundial de fútbol y en la antesala de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro de 2016, promueve actuaciones en infraestructuras por 48.000 millones de dólares (37.050 millones de euros), y Chile ha vuelto a destaparse como uno de los pulmones de la obra civil con proyectos inmediatos por 20.500 millones de euros.

Ambos países presentan una realidad bien distinta para las constructoras españolas. La entrada en Brasil en competencia con grupos locales como Odebrecht, Oas, Camargo Correa o Andrade Gutiérrez, sigue siendo compleja. Chile, por su parte, fue una de las puertas de entrada en América para ACS, Sacyr, Isolux o Ferrovial.

 La presidenta chilena, Michelle Bachelet, llamó la atención de todo el sector el pasado mes de julio con el lanzamiento de un plan de infraestructuras por algo más de 20.500 millones de euros. Su duración es de siete años y, de nuevo, se trata de dar respuesta a la desaceleración económica, al tiempo que se buscan vías para ganar competitividad. Proyectos por unos 9.000 millones, prácticamente la mitad del plan, dependerán del apoyo privado al salir a través de concesiones.

Chile tiene probada experiencia y una regulación estable que históricamente han atraído la inversión española. Abertis es, a día de hoy, la primera operadora de autopistas del país andino. La inversión chilena en infraestructuras pesa un 2,5% respecto al PIB, ratio que subirá al 3,5% con la nueva planificación. Las necesidades son incontables: de los 90.000 kilómetros de la red vial, solo un 23% se encuentra pavimentado, según datos del propio Gobierno.

Otra promesa es la de Colombia. Solo en autopistas tiene identificadas 40 actuaciones por un valor que ronda los 18.000 millones de euros. Un primer paquete de nueve y bautizado Autopistas para la prosperidad, con inversiones por unos 5.000 millones de euros, salió a concurso y, pese al titubeante arranque, los contratos están siendo adjudicados. Colombia tiene experiencia en concesiones desde los años noventa, adjudicando 25 proyectos en las dos últimas décadas por un valor superior a los 7.000 millones.

Los distintos Gobiernos suramericanos han comprobado el potencial de la construcción española en los últimos años, con adjudicaciones que van desde el Canal de Panamá al propio metro panameño, el de Lima o los mayores hospitales de América. “En un acto de claro proteccionismo”, cita una fuente del sector, “se han ido endureciendo los pliegos de los concursos de obra civil con requerimientos de ratios de solvencia y liquidez a los que no podían llegar los grupos españoles”. Esta sería una de las causas, al margen del coste, por las que el sector en general ha ejecutado todo un ajuste de deuda en los últimos ejercicios.

Perú, considerado desde siempre uno de los países modestos de la efervescente América Latina, también está poniendo empeño en modernizarse. Con obras planificadas por 17.000 millones de dólares (13.125 millones de euros) entre 2013 y 2016, no sorprende ver cómo ACS se llevaba a finales del año pasado la obra hidráulica del momento, con la mejora del abastecimiento de agua a la ciudad de Lima por cerca de 300 millones de euros, o cómo Técnicas Reunidas ha firmado el contrato de remodelación de la refinería de Talara por 2.700 millones de dólares (2.085 millones de euros).

ACS, Abeinsa, OHL, FCC e Isolux están entre las diez mayores contratistas de América Latina. Un mercado considerado ya local por todas ellas.