La granizada de julio causó pérdidas de 20.000 euros

Bonos para salvar una cosecha

Una cooperativa pretende corregir los daños de la granizada que hubo en julio en Madrid

Imagen de la explotación de Ecosecha en Chinchón (Madrid).
Imagen de la explotación de Ecosecha en Chinchón (Madrid).

Pleno verano. 3 de julio. Comunidad de Madrid. El calor típico de esta temporada se volvió en un cielo gris y una granizada de campeonato. Cortes de carreteras, desvío de vuelos en el aeropuerto, atascos e, incluso, daños en cosechas. Es lo que le ocurrió a la cooperativa madrileña Ecosecha. Este grupo de socios vio cómo sus terrenos en Rivas Vaciamadrid y en Chinchón se veían afectados por el impacto de las bolas de granizo.

Ecosecha es un proyecto de producción y distribución de frutas y verduras cultivadas de forma ecológica que cuenta con una explotación de 20 hectáreas en la región. No tienen intermediarios por lo que la cooperativa se basa en la “relación directa con los clientes”, como explica Joaquín Quisada, uno de los socios.

Es esta relación directa la que les ha hecho acudir a sus consumidores para intentar subsanar las pérdidas que les supuso la granizada de julio en la región. Para lo cual, pocos días después y tras valorar los daños, que estimaron entre 16.000 y 24.000 euros, decidieron poner dos vías para canalizar la ayuda que les ofrecían los clientes: por un lado, la emisión de títulos participativos de 150 euros cada uno y por otro, bonos de apoyo.

Estado de un calabacín tras la granizada.
Estado de un calabacín tras la granizada.

En apenas un mes, las ayudas han superado las expectativas de los socios. “Estamos impresionados, está funcionando muy bien”, comenta Javier Pérez, otro de los miembros de la cooperativa.

En concreto, han recaudado 18.000 euros a través de 120 personas que ha suscrito los títulos participativos, además de 2.500 euros a través de los bonos de apoyo. Aunque tienen apalabradas aportaciones de hasta 30.000 euros, la cooperativa ha puesto el límete a los 25.000 que les permitiría “salir del bache”, como explica Pérez.

La emisión de estos bonos es una herramienta a disposición de las cooperativas para conseguir fondos. Lo normal es hacerlo a través de entidades financieras como Coop57, una entidad catalana de crédito a este tipo de proyectos.

Sin embargo, Ecosecha decidió en esta ocasión organizarla por su cuenta. Coop57 se dedica a asegurar la transacción pero solicita 1.000 euros de aportación mínima y, como asegura Pérez, el proceso es “más lento”.

La cooperativa optó por reducir esa aportación mínima “para que más gente pudiera ayudar”, como defiende Pérez, aunque admite que ha sido muchos más trabajo. “Hoy en día dar 1.000 euros no está al alcance de cualquiera”, argumenta.

La suscripción de un seguro que hubiera satisfecho las pérdidas no era una opción para los cinco socios de la cooperativa. Según explica Pérez, las aseguradoras están encaminadas a grandes explotaciones de monocultivos, mientras que sus terrenos son de policultivos. “Llega a ver a la vez 40 o 50 especies”.

Por otro lado, estos seguros valoran el producto a precio de venta mayorista, un valor muy por debajo del que tienen los frutos de las cosechas de esta cooperativa que opta por la venta directa. El seguro, según estimaciones de Pérez, les habría dado entre 5.000 o 6.000 euros, claramente inferior a la cifra necesaria para cubrir sus pérdidas.

Más costes pero mejor calidad

La cooperativa lleva 11 años proponiendo un modelo productivo y de negocio alternativo a las grandes explotaciones de frutas y hortalizas. Son conscientes que su producción, enfocada a una mayor calidad, supone unos costes muy por encima de otras plantaciones.

Así, si los mayoristas pagan por un kilogramo de tomates unos 16 o 18 céntimos de euro, sus piezas tienen un valor de más de 1,2 euros. “Tenemos más costes pero son productos más jugosos”, explica Pérez. Por eso, optan por la venta directa al cliente. El funcionamiento es el siguiente: se forman grupos de consumo en distintos puntos de la región y a estos se les hace llegar bolsas de cuatro o seis kilogramos de frutas y hortalizas cada semana. Entre estos grupos hay asociaciones de vecinos, universidades como la Autónoma de Madrid y otras cooperativas. La ausencia de intermediarios les permite recuperar los costes de producción. El precio de estas bolsas oscila entre los 13 y los 18 euros.

Ecosecha cuenta, además, con un banco de intercambio de semillas como una manera de promover que otros sigan el ejemplo de sus cosechas ecológicas. Este proyecto lleva consigo una crítica a los modelos de producción de los grandes cultivos, promoviendo la llamada soberanía alimentaria.

La propia cooperativa propone una serie de recetas en su web para cocinar con todos sus productos. Por desgracia, esta temporada sus clientes no podrán usar ni sus melones ni sus sandías, que fueron los más perjudicados por la granizada.