BBVA negoció ya la compra de CX en 2008, antes de que fuera nacionalizada

Catalunya Banc, lo compré porque era mío

Una de las sedes regionales de Catalunya Banc
Una de las sedes regionales de Catalunya Banc EFE

La apuesta de BBVA por Catalunya Banc no ha sido algo pensado y preparado en las últimas semanas. Ha sido una operación meditada desde hace años, seis en concreto.

 La adjudicación, hace ahora una semana, de la firma catalana a BBVA fue una sorpresa para el mercado, incluidos Santander y La Caixa, sus rivales en la subasta. Pero para la entidad era un premio a una labor de análisis anterior a que Catalunya Caixa (su única marca hasta hace dos años y con la que opera aún) recibiese las primeras ayudas públicas, y a que las cajas de ahorros tuviesen que convertirse en bancos.

Santander y La Caixa partían como favoritas. Pero como se ha demostrado, solo para los expertos y la prensa, puesto que la oferta presentada por el banco que preside Francisco González no dejó lugar a dudas. Fue la ganadora desde el primer momento, y no hubo necesidad de activar una segunda vuelta en la subasta, pese a que el FROB había regulado la posibilidad de que en caso de presentarse dos licitaciones similares realizar una segunda puja.

Solo los continuos comentarios de que Santander y La Caixa eran las ofertas favoritas habían logrado en algún momento despistar al equipo técnico de BBVA. Eran tantas las voces que aseguraban que solo había dos licitadores interesados, que el FROB también dudó de las intenciones del banco que preside Francisco González en una ocasión, aunque duró instantes.

“Estamos muy interesados, siempre lo hemos estado”, repetía BBVA a las autoridades pertinentes. Y sí, era verdad. Desde hacía seis años estaban muy interesados. Más de lo que cree aún el mercado.

Ya en 2008, cuando la crisis económica comenzaba a azotar a la sociedad española, y se atisbaba algún que otro desastre financiero (nunca del calibre que llegó a alcanzar), González pidió a su equipo que estudiase las sinergias de la firma catalana con BBVA. Cataluña era la principal asignatura pendiente del banco en el mercado nacional. Eran años en los que los analistas comenzaron a penalizar con virulencia a Santander y BBVA por sus orígenes españoles.

Aun así, BBVA decidió apostar fuerte por CX, siempre, eso sí, bajo la consigna de mantener un perfil bajo. González incluso negoció con sus antiguos gestores la integración de la entonces caja de ahorros. La entidad catalana no había recibido ayudas públicas aún, pese a que el mercado hablaba de su delicada situación financiera y de la necesidad de proporcionarla respiración asistida para mantenerse viva.

Entonces no pudo ser. No llegaron a un acuerdo. Ahora, y tras dos intentos fallidos de subasta, BBVA ha conseguido cazar a su presa, y a un coste mucho más bajo del previsto en el primer intento. Pagará 1.187 millones, que si se descuentan las garantías se reduce a 600 millones como precio base. A cambio recibe el 11% de cuota de mercado en Cataluña, la comunidad autónoma más rica del país junto a Madrid. Entre el primer intento de compra y el actual han sido necesarios, eso sí, más de 12.000 millones de euros de asistencia para socorrer a CX, dinero que sale del bolsillo del contribuyente y que nunca recuperará. El Gobierno ya ha reconocido su pérdida definitiva.

Más de 300 ejecutivos del banco han dedicado día y noche en el último mes a examinar hasta el último número de Catalunya Banc. Ha sido el equipo que más horas ha destinado a estudiar esta excaja de ahorros de las tres firmas españolas que decidieron presentar una oferta vinculante el pasado 21 de julio.

BBVA lo tenía claro. Había que apostar fuerte en la primera vuelta de la subasta. Contaba con la ventaja de que el mercado no prestaba atención a su oferta. Sabía que si había una segunda ronda en la puja, otro podía apostar más alto y eso no solo encarecería el precio que estaba dispuesto a ofrecer en una primera fase, sino que también corría el peligro de perder su objetivo. “Tenían dos disparos, y lo mejor es intentar acertar a la primera. BBVA sabía que con el segundo disparo se paga más. Nunca se ahorra dinero en una segunda vuelta”, comenta una fuente conocedora de todos los intríngulis de la oferta de BBVA.

Y dicho y hecho. Los resultados de Unnim habían confirmado sus análisis. Cataluña era un mercado seguro para apostar. “Siempre ha sido un mercado core para el banco. Y si encuentras una oportunidad para duplicar tu cuota allí encima con la compra de una entidad asistida, la operación es un éxito seguro a futuro. Es una operación de libro, y la compra más segura que hemos hecho en los últimos cinco años”, comentaba la semana pasada un directivo de BBVA a un analista que le daba a razón.

“Es una operación redonda que nos da el liderazgo en España. Hemos jugado al póquer y hemos ganado”, destacaba el lunes otro directivo el banco. El mercado, de momento, habla ya de un antes y de un después de BBVA en España. La entidad, también.