Las aseguradoras de Renfe ya han pagado a la mayoría de los afectados

Un año para no olvidar la tragedia ferroviaria de Santiago

Ramos de flores y una bandera de Eslovenia recuerdan a las víctimas del accidente ferroviario del 24 de julio del año pasado. De fondo, un tren de velocidad alta circula por la curva de A Grandeira.
Ramos de flores y una bandera de Eslovenia recuerdan a las víctimas del accidente ferroviario del 24 de julio del año pasado. De fondo, un tren de velocidad alta circula por la curva de A Grandeira.

La memoria no descansa solo un año después de que uno de los peores accidentes de la historia del ferrocarril estremeciera al país. Era el tercero por número de víctimas, pero quizás el que ha tenido mayor impacto más allá de las vías.

La tragedia tiene su continuidad en juzgados y despachos. Se entrelazan las demandas y búsqueda de responsabilidades, por parte de los afectados y sus familiares, con el trabajo del Ministerio de Fomento para incrementar la seguridad en las vías y mejorar la atención tras un siniestro. También vuelven a primera plana imágenes que destilan dolor y pusieron en tela de juicio la historia de éxito del tren de pasajeros en España.

Cerrada la tarde del 24 de julio de 2013, el descarrilamiento de un Alvia dejó 79 muertos y 146 heridos en la curva de A Grandeira, a tres kilómetros de la estación de Santiago de Compostela.

Pese a la extrema gravedad del descarrilamiento, la confianza en el tren como medio de transporte resiste. Las empresas públicas Renfe y Adif se han esforzado por trasladar un triple mensaje: la infraestructura es segura, la operación también, y el accidente fue de velocidad alta y no de alta velocidad, un matiz importante tanto por el nivel de seguridad desplegado en la zona como por el continuo intento de España de exportar el AVE. Uno de los objetivos que ha perseguido Fomento es que no salten las costuras entre Renfe y Adif, con estrechos lazos históricos y de negocio. Y parece que lo ha conseguido. Talgo, el fabricante del Alvia, también recuerda que el vehículo estaba en perfecto estado de revista.

El recurso de los directivos de Adif

El maquinista del Alvia siniestrado y 12 personas relacionadas con Adif en el momento del siniestro están imputados por el accidente del Alvia en Santiago de Compostela. Se espera que la Audiencia Provincial de A Coruña decida en unos días sobre el recurso que el Adif ha interpuesto contra la imputación de su personal.

Se trata del anterior responsable de seguridad en la circulación y de 11 miembros del consejo de administración.

El supuesto fallo humano del maquinista y posibles negligencias relacionadas con la confección del trazado siguen la vía judicial.

El asunto que toma mayor velocidad es el de las compensaciones a las víctimas. A bordo del convoy que cubría la línea Madrid-Ferrol viajaban 218 pasajeros y cuatro tripulantes. Con datos de la semana pasada aportados por Renfe, el total de indemnizaciones tramitadas en firme a favor de las víctimas o accidentados asciende a 6,3 millones de euros.

De esa cifra, 4,52 millones corresponden al Seguro Obligatorio de Viajeros que gestiona Allianz: 4,44 millones se han destinado a indemnizaciones por fallecimiento y casi 80.000 euros han ido a pagar las relacionadas con las secuelas que dejó el accidente entre los heridos. De estos últimos afectados, han cobrado 19 personas, 39 casos están consignados judicialmente y el resto está a la espera de evaluación una vez se hayan recuperado para determinar el grado de las lesiones.

Fuentes de Allianz consultadas por Europa Press aseguran que “el 100% de los beneficiarios de los fallecidos ha recibido su indemnización o tiene la cantidad consignada en el juzgado”.

Otros 1,77 millones de euros corresponden a anticipos del Seguro de Responsabilidad Civil, este gestionado por la aseguradora australiana QBE, que se había adjudicado el contrato medio año antes y por dos ejercicios. Respecto a esta última cobertura, a 10 de junio, que es el último dato disponible, se había solicitado la gestión de 55 anticipos (el 69%) relacionados con los 79 fallecidos. Entre los 146 heridos, la petición de anticipos ascendía a 109 casos (75% del total). Medio año después del siniestro han sido pagadas hasta 158 solicitudes con los citados anticipos: sobre el total de los casos se han demandado un 73% y se han cubierto un 70,2%.

El seguro obligatorio de viajeros está regulado por el Real Decreto 1575/1989, de 22 de diciembre, en el que se fijan los baremos: 36.060 euros para los fallecidos y entre 1.202 y 42.070 para los heridos, en función de la gravedad. Renfe tenía contratada mayor cobertura con Allianz que la marcada por la propia Ley, con lo que la muerte se indemniza con 60.000 euros y las compensaciones por lesiones alcanzan un máximo de 70.000.

Esta cobertura se complementa con el seguro de responsabilidad civil. Con todo, el Gobierno decidió, en el primer consejo de ministros de julio, duplicar las indemnizaciones del seguro obligatorio marcadas por el citado Real Decreto en caso de accidente ferroviario.

 

La línea gana un 41% de viajeros desde el siniestro

Lejos de ir a menos, la demanda de billetes para viajar en el Alvia diurno entre Madrid y Galicia ha experimentado un espectacular incremento del 41,2% en el último ejercicio, pasando de 209.500 viajeros en el primer semestre de 2013 a 295.800 en el mismo periodo de 2014, según datos ofrecidos por Renfe.

Son 86.000 viajeros más en un servicio que se complementa con el del Intercity Madrid-Galicia, cuyos trenes han aportado 78.800 pasajeros hasta el 30 de junio de 2014, 71.000 más que en el ejercicio anterior. Los trayectos cubiertos son el Madrid-Vigo, Madrid-Santiago-A Coruña y Madrid-Lugo-Ferrol. De este modo, la evolución del tren como modo de transporte entre Madrid y Galicia ha seguido el ascenso generalizado en toda la red de larga distancia, tras la rebaja de tarifas en febrero del año pasado y la congelación de precios durante el presente 2014.

Renfe revisó sus protocolos de seguridad tras el grave siniestro y Adif actuó del mismo modo. La infraestructura, dependiente de esta última, fue sometida a un examen de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), que determinó que el trazado cumplía la normativa. Con ello, las responsabilidades se fueron circunscribiendo al error humano.

La CIAF está bajo el paraguas del Ministerio de Fomento y pese a la reiterada afirmación desde el Gobierno sobre su independencia, las víctimas también insisten en la petición de una investigación neutral.

Entre tanto, la ministra de Fomento, Ana Pastor, puso en marcha en agosto del año pasado 22 medidas para revisar y mejorar el sistema ferroviario español: desde el análisis de la señalización hasta un incremento de seguridad en los puntos en que la velocidad de los trenes debía reducirse de forma significativa. En el argot ferroviario estos lugares son conocidos como puntos TSV (transiciones significativas de velocidad), de los que hay 349 repartidos por toda la red. Además se han revisado los requisitos para llegar a maquinista, la normativa de uso de móviles para el personal a bordo, o una mejor ubicación del equipaje.