El tejido técnico copa el 22% del mercado y es clave para salvar al sector

La crisis le cuesta el cierre a una de cada tres empresas textiles

Empleada de una industria textil española
Empleada de una industria textil española

La industria textil española se encuentra anquilosada en una crisis que ahoga a las empresas. Desde el inicio de la recesión, en el año 2008, esta actividad ha dejado de facturar unos 3.000 millones de euros y se han destruido 53.000 empleos. Además, ha desaparecido el 35% de las empresas del sector, (8.471 en 2013 frente a 13.036 en 2008).

La irrupción en el mercado de países como China e India que cuentan con una mano de obra más barata y una legislación más laxa a partir del cese de las restricciones a la importación del ATC, (Agreement on Textiles and Clothing), ha sido la puntilla para un sector castigado por la debilidad del consumo. Por ello, la Asociación de Empresarios Textiles de la Comunidad Valenciana, (Ateval) está buscando soluciones. En opinión de esta organización, el momento actual es el punto de inflexión que va a definir hacia dónde avanza el sector. Para remontar estas cifras, esta asociación, junto con la Fundación Cotec para la innovación tecnológica, presentaron recientemente el producto que debe sustentar su futuro: el textil técnico.

Todos los materiales y tejidos cuyo objetivo resida en la decoración, el hogar y la indumentaria no forman parte de esta nueva estrategia. Se acabó la estética, nace la funcionalidad. El informe de Cotec define a este nuevo material como aquel que “dispone de las propiedades específicas para el desarrollo de una determinada función y que da respuesta a exigencias técnico-cualitativas elevadas”. Es decir, el material textil se pone al servicio de las necesidades de los distintos sectores. Además, según Ateval, este es un producto diferencial y complejo que se instala en un mercado de necesidad creciente en cualquier sector industrial.

Este nuevo textil ya se ha instalado en el funcionamiento de 12 sectores. Desde la protección medioambiental hasta la automoción y la aeronáutica, pasando por la moda e incluso la agricultura. A la hora de crear y expandir estos productos, Ateval considera determinados conceptos claves y uno de ellos es la innovación. Y ésta ha llegado hasta el sector de la medicina. Así, hoy ya es posible fabricar un traje para bebés que cambia de color, según varía la temperatura del niño. De ese modo, se convierte en una alerta de fiebre. Otro objetivo primordial debe ser la practicidad. En este ámbito destaca la construcción de barreras de protección contra vertidos tóxicos. Y en el catálogo de prendas de vestir existen desde chalecos antibalas a trajes con tejidos capaces de soportar temperaturas extremas.

Renovación tecnológica

Los expertos recuerdan que al hablar de moda no se debe obviar ni el ingenio, ni incluso la extravagancia. Por ello, muy pronto podrán ser realidad un vestido que activa su ornamentación a través de Twitter o un BMW con carrocería de lycra. Estos son solo varios ejemplos de la multitud de elementos que las empresas están introduciendo en el mercado, recuerda la mencionada patronal.

Las pretensiones del tejido técnico son las de modernizar de un modo práctico todos estos sectores en los que hasta ahora el textil no tenía tanta influencia. Así, el confort en temas de moda, como la protección en sanidad o la producción en la agricultura son fundamentales para estos empresarios.

Jose Vicente Serna, secretario general de Ateval, mostró su optimismo frente al nuevo mercado que se abre y afirmó que “después de 10 años tenemos por primera vez crecimiento de empleo” y aseguró que hay muy buen futuro para el textil. “Uno de los factores más importantes para alcanzar el éxito está en la internacionalización y la multilocalización del sector”, añadió Serna. Este mercado está empezando a funcionar a muy buen ritmo. En Europa, el textil técnico representa ya el 30% del consumo total de tejidos. Por el contrario, en China, que es el rival más poderoso del mercado, ese porcentaje se reduce al 14%. En España, las cifras no llegan a las europeas y este textil representa el 22% del mercado. Para incrementarlas, desde la asociación se aboga por una renovación tecnológica de toda la industria y la especialización. Aseguran que la competencia está obligando a las textiles a ser supereficientes y corroboran que “la industria está en los nichos adecuados del mercado”.

Cambio alfombra por césped artificial

Mario Moreno

Una de las premisas principales para cualquier empresa es la de adaptarse a los tiempos que corren. El textil y la confección se han visto abrumados por un cambio de paradigma que, asociado a la crisis económica, ha dado un giro de 180 grados al mercado de la confección. Jose Vicente Serna, secretario general de Ateval lo ejemplificó señalando que “los fabricantes cambian, hay quien hacía alfombras que ahora hace césped sintético”. La moda ya no está de moda en España y este mercado ha pasado a ser propiedad asiática, insisten desde esta asociación. Los que fabricaban simples uniformes para los distintos oficios ahora se pueden ver en la coyuntura de tener que fabricar vestidos electrónicos o calcetines con fibras reparadoras de la piel. La proyección, el ingenio y la tecnología se apoderan poco a poco del mercado, influyendo incluso hasta a los sectores más tradicionales. Con las misiones de salir de la recesión y de facilitar con estas confecciones la comodidad, la utilidad y el confort, los fabricantes están sumidos en un proceso de renovación que será clave para mantenerse en el mercado. Los numerosos campos de aplicación hacen que la oferta sea lo suficientemente grande como para que la gran parte de las empresas consiga adaptarse a la nueva coyuntura.

La internacionalización y la multilocalización, según los miembros de Ateval serán los dos factores más importantes a la hora de expandir el mercado no solo en España, sino en todo el mundo. Recuperar la competitividad a base de innovación será una tarea complicada.

Las tendencias cambian con los tiempos y la industria empieza a hacer suyo el viejo refrán que reza: Renovarse, o morir.