Los errores que no se deben cometer

Cómo vestir en el trabajo... en verano

La corbata hay que llevarla siempre anudada

La indumentaria depende del gremio y del rango que se ocupe

Propuesta de Lander Urquijo.
Propuesta de Lander Urquijo.

El calor aprieta y el personal relaja su forma de vestir en el puesto de trabajo. Se impone el atuendo cómodo y bajo esa excusa se cometen muchos errores. Entre ellos, llevar la corbata floja o con el nudo deshecho. Si se utiliza esta prenda “hay que llevarla bien, si no es mejor no llevarla”, asegura el diseñador Ángel Schlesser.

¿Cómo hay que vestir en verano en la oficina? Depende del gremio y del rango que se ocupe. “Tiendo a no ser partidario de códigos estrictos, pero es importante saber dónde se trabaja, en qué sector y qué cargo se desempeña”, señala este modisto. No es lo mismo ser el director de un banco, un abogado o el creativo de una agencia de publicidad.

Un error creer que se está en la playa

El error que habitualmente cometen las mujeres es relajarse y pensar que pueden ir a trabajar como si se estuviera de vacaciones en la playa. “Con chanclas, pantalones cortos y escotes. Es un error porque así no es correcto ir a trabajar. No soy muy estricto, pero las bermudas son para la playa”, afirma Ángel Schlesser, que recomienda llevar la misma ropa que siempre cuando aprieta el calor, pero con tejidos y colores más frescos.

Otro error del que se abusa son las camisas de manga corta. “El polo es una opción mucho más adecuada que este tipo de camisa, sobre todo para los ambientes relajados”, apunta el diseñador madrileño. Tampoco resulta elegante para el sastre Urquijo. “Lo idóneo es la manga larga”.

En este sentido, apunta el diseñador de ropa masculina Lander Urquijo, se puede ir correcto a trabajar y sin la rigidez que marca el invierno. Usar traje en verano no tiene por qué ser sinónimo de incomodidad. “El error que se comete la mayoría de las veces es utilizar el mismo terno en invierno que en verano, y la lana que se usa cuando las temperaturas son bajas no sirve para verano”, explica este sastre. Insiste en que no hay nada más ridículo que ver a un hombre con un traje de lana en pleno mes de julio. “Si acaso se podría hacer al revés: utilizar esta prenda de verano en invierno, ya que las oficinas están acondicionadas con calefacción y no hay problema de pasar frío”, apunta Schlesser.

Para evitar este contratiempo, la mejor opción es apostar por los tejidos frescos, como el lino o el algodón, y sustituir los colores oscuros con una paleta de tonalidades más suaves, como beige, tierras, verdosos o grises y azules medios. Yel negro queda reservado solo para la noche o para algún funeral. “Ahora hay trajes de algodón, material que no tiene nada que ver con el tejido que se emplea para los pantalones chinos, que tienen aplomo y con los que se puede ir muy arreglados, con un toque casual y sin la rigurosidad de la lana”, señala Urquijo. Asegura también que el ejecutivo va mucho más elegante con corbata que sin ella, aunque al traje se le puede dar un toque más chic con un divertido pañuelo en el bolsillo.

En verano, la corbata puede ser en seda pesante, o lo que es lo mismo, bordada, mucho más informal y sin la rigidez que una de seda estampada o de tweed (lana). Otra opción son las de algodón, que quedan muy livianas. Y siempre en su sitio, advierte Urquijo, que como Schlesser, señala que la corbata ha de estar perfectamente anudada.

El zapato también se aligera en verano, pero hay que huir de náuticos o de zapatilla de deporte, calzado solo reservado para sectores más desenfadados o para el ocio.