Becas para jóvenes investigadores

Una ocasión para investigar en España

La Obra Social La Caixa estrena becas para estudiar en centros con sello Severo Ochoa

Con severos recortes en las ayudas públicas a la I+D y una baja reposición de puestos de trabajo de los científicos jubilados, los jóvenes investigadores apenas han encontrado oportunidades para seguir su carrera profesional en España.

La semana pasada se abrió una pequeña puerta para algunos de ellos.

El programa internacional de becas de doctorado La Caixa-Severo Ochoa ha otorgado por primera vez 40 becas para estudiantes españoles y extranjeros.

El coste total por beca es de 113.500 euros. Cubren una asignación y la Seguridad Social

Estos jóvenes deberán realizar sus investigaciones en ocho centros acreditados con el sello público de excelencia Severo Ochoa, que concede el Ministerio de Economía y Competitividad, entre ellos organismos como el Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona, el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) o el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO).

En esta convocatoria se han recibido 736 solicitudes. De los becarios seleccionados, 23 son españoles y el resto extranjeros. Son 26 hombres y 14 mujeres, con una edad media de 25,5 años.

Las becas tienen una duración máxima de cuatro años y cubren el total de la matrícula, las cuotas de la Seguridad Social y una asignación mensual y otra anual para gastos extraordinarios. El coste total por beca es de 113.500 euros.

Además, la Obra Social de esta entidad otorgó 25 becas del programa de doctorado en universidades españolas. La edad media de estos alumnos es de 24,9 años y estudiarán en 13 centros distintos.

“Hay gente buena sin oportunidad”

Francisca Peixoto, investigadora del IRB de Barcelona.
Francisca Peixoto, investigadora del IRB de Barcelona.

Ha estudiado en Holanda, Reino Unido y ahora en España. Francisca Peixoto, portuguesa de Guimarães, nacida en 1990, investiga en el Institut de Recerca Biomèdica.

“Me encantó el equipo de Barcelona. Era lo que yo quería hacer. He estado en Oxford y en Utrecht y tengo que decir que en los países del sur de Europa se hace muy buen trabajo, hay excelentes profesionales y grandes grupos de investigación. Hay gente muy buena sin oportunidades”, afirma, en el caso de los jóvenes.

“En Portugal cada vez hay menos becas para investigar”, explica. A la generación de 1990 en su país la ve que sabe muy bien lo que quiere hacer. “El problema es que no encuentra lo que quiere hacer. Las cosas también están muy mal. Cuando acaban la carrera ven que no hay nada. Algunos no quieren irse a otros países, pero al final tienen que entender que deben probar fuera”.

“No hay recursos para proyectos”

Ricardo Maertens, de la Universidad Pompeu Fabra.
Ricardo Maertens, de la Universidad Pompeu Fabra.

Ricardo Maertens (Lima, Perú, 1987) estudia su doctorado en Economía en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Buscó dónde investigar tanto en EE UU como en Europa y finalmente se decantó por España gracias a esta beca de la Obra Social La Caixa.

Le animó también la buena imagen que tiene la Pompeu Fabra en Economía a nivel internacional. “En Europa está entre las mejores, junto a Bocconi o la London School of Economics”, asegura.

Desea dedicar su vida a la ciencia. “Quiero ser investigador y en Perú hay muy pocas oportunidades para serlo. Esta beca me ofrece la posibilidad de centrarme en la investigación sin tener que dar docencia o buscar otros trabajos”, relata. En su campo cree que en España hay buenos profesionales. “Pero no hay recursos para hacer proyectos. Hay que buscarlos en Europa o en fondos de bancos”.

“Fuera tienes más proyección”

Javier Roa, de la Universidad Politécnica de Madrid.
Javier Roa, de la Universidad Politécnica de Madrid.

Ingeniero aeronáutico por la Universidad Politécnica de Madrid, Javier Roa (Madrid, 1990) tuvo la oportunidad de hacer el doctorado dentro del departamento donde hizo el proyecto final de carrera.

Su trabajo se encamina a cómo se mueven los objetos, como los satélites, respecto a otros en las órbitas espaciales. “Claro que fuimos todos a ver Gravity, porque en esa película se ve lo que estudiamos”, cuenta.

Quiere dedicarse a la investigación, por eso, cuando acabe el doctorado se irá al extranjero a buscar una beca posdoc. De los compañeros que han acabado su carrera, explica que han encontrado trabajo como becarios o se han marchado del país.

“Fuera hay mejores sueldos y, sobre todo, mayor proyección en la empresa”, opina. “Es difícil tener una carrera aquí, porque no hay grandes industrias aeroespaciales, solo algunas divisiones de Airbus”.

“Atraer talento requiere dinero”

Sandra Segura, del IRB de Barcelona.
Sandra Segura, del IRB de Barcelona.

Nacida en 1989 en Barcelona, Sandra Segura ha tenido experiencia formativa en el extranjero antes de recalar de nuevo en España. Anteriormente ha realizado trabajo de laboratorio en el Netherlands Cancer Institute (NKI) de Ámsterdam y en el Hubrecht Institute de Utrecht, ambos en Holanda.

Hizo allí su máster previo al doctorado. “Podía haber seguido en Holanda, pero busqué sitios que fueran los mejores en mi campo y surgió el Institut de Recerca Biomèdica, que tiene un gran nivel internacionalmente”, explica.

Ella había estudiado Biotecnología como grado universitario. Reconoce que la mitad de sus compañeros o están sin empleo o han tenido que irse fuera “y eso que en biotecnología sí hay trabajo, aunque mucho más en el extranjero”.

Y cree en su generación: “Hay mucho potencial en la ciencia en España, pero para atraer el talento hace falta más dinero”.