Los trámites electrónicos realizados con este soporte en 2014 apenas suponen el 0,02%
DNI electrónico

El DNI electrónico, un fracaso que sigue imparable

Cuando en el año 2006 se puso en marcha el proyecto para implementar el DNI electrónico en nuestro país, todo parecía que iría por buen camino ya que la percepción de los usuarios era buena y, además, se realizó una inversión muy fuerte para impulsar su uso (nada menos que 314 millones de euros). Con él, se pretendía agilizar los trámites que se realizan con las administraciones y también, aumentar la seguridad en estos.

El caso es que el tiempo ha pasado y la implementación del DNI electrónico no avanza, ni mucho menos. Los últimos datos que se han conocido en el informe eEspaña 2014 realizado por la Fundación Orange indican que este año los trámites que se han realizado utilizando el DNI electrónico son menos del 1% del total (un paupérrimo 0,02% es la cifra concreta, unos 70.000 de 367 millones posibles). Es decir, que el fracaso es claro y los usuarios no han dado definitivamente uso de este soporte.

El caso, es que aunque existe la posibilidad de utilizar esta forma telemática de realizar trámites con algunas entidades públicas, como por ejemplo la Seguridad Social o la Agencia Tributaria, parece que esto no ha calado en la sociedad… pese a que su uso supone un ahorro en desplazamientos y, por lo tanto, en tiempo. Por ahora, los certificados electrónicos para ordenadores son mucho más utilizados, por poner un ejemplo.

Razones para el descalabro

Varias son las razones que han llevado a que la inversión realizada no haya dado sus frutos. Un ejemplo claro de esto es que los usuarios no han conseguido la suficiente información para que decidan dar el salto al uso del DNI electrónico, por lo que no ha existido una gran demanda del soporte. Además, se debe tener en cuenta que se han producido diferentes problemas técnicos en el uso, como el no poder conectar, sin olvidar que es necesario disponer de un lector para poder utilizar el servicio.

Un detalle importante es que es necesario disponer de una conectividad para poder realizar los trámites y, esta, no siempre está presente en todos los lugares (siendo un 10% de la población la que se encuentra en esta situación). El caso es que, por lo antes comentado y, también, por una gran falta de confianza por parte de los usuarios, el DNI electrónico es uno de los grandes fracasos en la implementación de la tecnología en la Administración pública, veremos si el paso del tiempo corrige esto, pero todo apunta a que mucho tienen que cambiar las cosas para que esto suceda (siendo lo más normal que este soporte acabe olvidado en el tiempo).

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