Editorial

Mercadona abre nuevos caminos

En Mercadona, el cliente es el jefe. Y esta vez la denominación no responde a una de esas típicas metáforas de marketing, sino a un convencimiento profundo instalado en el ADN del gigante de la distribución por su fundador y presidente, Juan Roig, y del que tiene la obligación de estar convencido hasta el último empleado. Por eso, los técnicos de la compañía están siempre a la caza de lo que demandan en sus lineales los clientes, de los cambios de costumbres y, en fin, de cualquier novedad en al ámbito del consumo que puedan satisfacer para mejorar el negocio. De esta manera, Mercadona llegó a comprobar ya hace décadas que los clientes del supermercado, en realidad, no leían los carteles de las grandes ofertas aunque –literalmente– regalasen dinero. Este profundo interés por conocer el pensamiento y los deseos que tiene el comprador –a veces incluso sin saberlo este– hace más interesante su nueva apuesta por los productos frescos. Desde pescado de lonja cercana hasta frutas y verduras de la zona, pasando por carne al corte y los recién implantados productos de horno de tahona... todo se encamina a un objetivo: ser un buen tendero de barrio. El envite es fuerte. Y también por lo que supone en formación de decenas de miles de trabajadores. El tiempo dirá si es un nuevo acierto. Pero un líder lo es más cuando no para de abrir caminos.