Presentación de la Galaxy Tab S

Samsung desafía a Apple con un ‘tablet’ que acepta llamadas del teléfono

Imagen de la presentación de la Samsung Galaxy Tab S en Nueva York. Ampliar foto
Imagen de la presentación de la Samsung Galaxy Tab S en Nueva York. Reuters

Samsung lanzó ayer un duro y contundente mensaje a Apple desde el Madison Square Garden de Nueva York. El gigante surcoreano avisó a su rival de que si ya son el fabricante número uno del mundo en el mercado de smartphones, ahora van a por el primer puesto en tabletas. La compañía es consciente de que Apple aún le saca seis puntos de ventaja en este negocio (datos de finales del primer trimestre), pero quiso dar un golpe de autoridad en el evento, donde enseñó cuáles van a ser sus cartas: una nueva familia de tabletas de alta gama, las Samsung Galaxy Tab S, que pretenden ser el equivalente a sus móviles Galaxy S.

La empresa presentó dos modelos, con pantallas de 10,5 y 8,4 pulgadas, con el objetivo de convertirlos en superventas. Para ello, Samsung presumió de prestaciones que aseguraron “revolucionarán el mercado”, como el poder sincronizar las nuevas tabletas con el móvil (siempre de la propia marca Samsung). El usuario puede hacer y atender sus llamadas desde estas tabletas, sin necesidad de utilizar el teléfono. Cuando alguien llame, simplemente aparecerá una pequeña ventana en la pantalla del tablet, sea cual sea la aplicación que esté utilizando el usuario. Una manera de convertir las tabletas en smartphones, gracias a la aplicación Sidesync 3.0. La sincronización entre tablet y móvil permite igualmente transferir archivos simplemente arrastrandolos con el dedo desde la pantalla de la tableta al teléfono virtual que aparece en ella.

Samsung destaco muy especialmente el hecho de que sus dos nuevas tabletas sean las primeras del mercado con pantallas Super Amoled, que no necesitan retroiluminación. "Esto nos permite ofrecer una resolución nunca vista, y sus 2.560x1.600 píxeles da una gran ventaja a la hora de reproducir colores y lograr imágenes mucho más vivas, con blancos más brillantes y negros más intensos".

La compañía precisó que las tabletas contarán con dos modos de funcionamiento especiales (Amoled Cine y Amoled Fotos) para que el usuario logre un mejor rendimiento cuando vea contenidos multimedia. Sus pantallas cuentan con una tecnología llamada Adaptative Display, de manera que se ajustan a la iluminación ambiental y a la aplicación que tenga activa el usuario.

"Las tabletas se están convirtiendo en dispositivos de visionado personal cada vez más populares a la hora de disfrutar de contenidos y, por eso, la calidad de la pantalla se ha convertido en una característica primordial”, dijo Michael Abary, vicepresidente senior de Samsung Electronics América.

Ligado a la pantalla, con una resolución realmente sorprendente, la multinacional puso especial foco en los contenidos. Y es que según explicaron, el 50% del tiempo que un usuario emplea en una tableta es para ver contenidos, "y ahí vemos una gran oportunidad de mercado", añadieron. La compañía ha firmado acuerdos con más de 30 empresas de contenidos y proveedores de video para explotar todo el potencial de sus terminales. Entre ellas, National Geographic, Condé Nast, Netflix y Marvel. Esta última permitirá acceder a más de 15.000 cómics gratuitamente durante tres meses.

Las nuevas Galaxy Tab S tienen un pack de contenidos premium, llamado Samsung Gifts, que incluyen a The Wall a Street Journal, The New York Times o el Washington Post) y estrenan un servicio de revistas, denominado Papergarden.

Otro aspecto cuidado por la firma coreana ha sido el diseño. Las tabletas están entre las más delgadas del mercado. Ambos modelos tienen 6,6 milímetros (frente a los 7,5 milímetros del iPad Air o los 6,4 del Xperia Tablet Z2, de Sony). La tableta de 10,5 pulgadas pesa solo 465 (la versión Wifi) y 467 gramos (la que lleva LTE); la de 8,4, se quedará en los 294 y 298 gramos, respectivamente.

Ambos terminales cuentan con un lector de huellas digitales, igual que el Samsung Galaxy S5, al que también copian el aspecto de su parte trasera (textura punteada) y el modo de ahorro de batería extremo (para alargar hasta 24 horas su autonomía). Los equipos, que disponen igualmente de una función que permite acceder de manera remota a un ordenador, incluyen los procesadores snapdragon 800 o el Exynos 5 Octa (según mercado), 3 GB de RAM, 16 GB o 32 GB de almacenamiento con ranura para tarjeta microSD hasta 128 GB. La cámara trasera es de 8 megapíxeles y la frontal de 2.1 megapíxeles. Como sistema operativo llevan Android KitKat.

Las nuevas tabletas de Samsung, que incluyen el modo de archivos privados, se pondrán a la venta a principios de julio en EEUU (no han dado fecha para el resto de países). Y pretende aplicar otra baza importante para robarle el liderazgo a Apple: el precio. La firma coreana sabe que el mercado de las tabletas empieza a mostrar signos de saturación (cayó un 4,6% en el último trimestre y que todo indica que las tasas de renovación de este tipo de equipos están lejos de las del móvil), así que quiere jugar la doble carta de la innovación y el precio agresivo para convertirse en líder. La versión de 8,4 pulgadas (con wifi y 16 GB) costara 399 euros y la misma configuración pero de 10,5 pulgadas, 499 euros.

¿Logrará Samsung con estas tabletas el éxito de sus móviles y que el iPad de Apple pierda fuelle? El usuario tiene la última palabra, pero el gigante asiático parece estar dispuesto a dar la batalla.