Dará más poder a Guindos enmendando la ley de supervisión y solvencia

El PP despeja la vía para que Economía pueda suavizar la contabilidad de Sareb

La presidenta de Sareb, Belén Romana.
La presidenta de Sareb, Belén Romana.

Las posibilidades de Sareb de entrar en beneficio y repartir dividendos están en duda, al menos en el medio plazo. El borrador de circular elaborado por el Banco de España da, en principio, tres años al banco malo para que las tasadoras homologadas repasen activo a activo sus 50.000 millones de euros de carga tóxica, y para ir provisionando las minusvalías que revelen.

La esperanza está puesta de momento en las alegaciones que prepara estos días el equipo que lidera Belén Romana y que pueden presentar al supervisor hasta mañana.Ante la previsión de que, aunque el Banco de España pueda flexibilizar algunos matices, la normativa resultará demoledora para la sociedad, el PP ha presentado dos enmiendas en el Senado a la ley de supervisión y solvencia de entidades de crédito que dejarían la última palabra en manos del Ministerio de Economía.

Las enmiendas, que ya han sido registradas y que la mayoría absoluta del PP_en la Cámara Alta promete blindar para la votación del próximo miércoles, fijan que “el Ministerio de Economía y Competitividad podrá establecer y modificar las normas de contabilidad” de las entidades financieras –incluyendo a Sareb, según confirman desde el gabinete que dirige Luis de Guindos– y que será el propio Ministerio quien determine “qué informes, en su caso” serían necesarios para adoptar los cambios deseados.

La justificación que ofrece el PP es que este articulado “amplía el ámbito de la habilitación para dictar las normas de contabilidad y los modelos” por el que se rigen entidades de crédito así como “grupos consolidables de determinadas empresas de servicios de inversión y otras entidades”.

Las cifras

259

millones de euros exigió el Banco de España que provisionar Sareb en 2013 para cubrir el riesgo de su cartera de créditos participativos.

30%

es el porcentaje de la nueva tasación de su carga que debe culminar Sareb este año según el borrador de la circular.

60%

del volumen total de sus activos deben estar tasados a finales de 2015, y el 100% antes de 2017.

“Abre la posibilidad de que ciertas competencias en materia contable que están en el supervisor, que es el Banco de España, pasen a Economía”, admiten desde el propio Ministerio donde argumentan, sin embargo, que eso “no presupone que se vaya a hacer” en el caso concreto de Sareb. “Se trata de una cuestión técnica”, aseveran, que lo que busca es equiparar los poderes que tiene Economía con los de otros países europeos.

La puerta, en todo caso, queda abierta por si en algún momento del futuro Economía prefiere que sea el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC), que depende directamente del Ministerio, quien establezca y revise la contabilidad de Sareb, en lugar de que lo haga el Banco de España. El supervisor financiero eludió manifestarse ayer frente a esta potencial pérdida de poder.

De momento, el organismo que gobierna Luis María Linde ya impuso a Sareb la obligación de dotar 259 millones de euros para cubrir el riesgo de su cartera de créditos participativos en el ejercicio 2013, lo que arrojó un resultado final negativo para la sociedad de 261 millones.

Está por ver el impacto que pueda tener finalmente en sus cuentas el nuevo ejercicio de revisión de los activos y su valoración a precios de mercado, un tercio del cual deberá tener culminado la sociedad este mismo año si la circular del Banco de España no sufre cambios en su actual articulado.

De momento, Sareb ha dejado en el aire la posibilidad de entrar este año en beneficios hasta realizar una estimación definitiva del calado de la normativa. El plan de negocio inicial realizado por KPMG a comienzos de 2013, que sustituyó al original que encargó el FROB para captar inversores el año anterior, preveía un resultado positivo de 63 millones de euros para este año, 140 millones en 2015 y 198 millones en 2016, ejercicio en el que en principio Sareb debe haber culminado la valoración de su cartera.

De momento, calcular la presumible desviación que sufrirán estas cifras tendrá que esperar. Una vez reciba las alegaciones de Sareb, el Banco de España se tomará “el tiempo necesario” para analizarlas, encargar los informes procedentes y realizar los cambios oportunos.

El problema de fondo del valor real de los activos

El temor de Sareb a que una retasación de los 50.000 millones de euros en inmuebles y créditos que adquirió a las entidades financieras asistidas suponga un enorme varapalo a sus cuentas deja entrever que el dilema de fondo es si esa carga tóxica se compró al precio adecuado. “La gran preocupación es que el descuento con el que le fueron traspasados los activos no fuera suficiente”, resumía esta semana el presidente de APCE, la patronal de los promotores inmobiliarios de España, José Manuel Galindo. Sareb, concretamente, adquirió estos activos aplicando quitas medias del 63% en el caso de los inmuebles y del 46% para los créditos sobre el valor en libros por el que los recogían las entidades. La idea era que estas quitas permitieran al banco malo vender su carga a precios semejantes a los del resto de las entidades financieras –para no alterar el mercado– pero obteniendo beneficios en lugar de pérdidas, como le ocurre a la banca. Sin embargo, pese a semejante rebaja, la presidenta de Sareb, Belén Romana, reconoció en la presentación de resultados de cierre de 2013 que los el valor de compra era prácticamente el de los precios de mercado. A partir de ahí, Sareb estima que los precios cayeron un 4% en el último ejercicio –un 35% desde 2008– con lo que el margen de venta que le queda a la sociedad “es muy reducido”, argumentó Romana. El dato revela que estos créditos e inmuebles seguían tasados muy por encima de su valor real en los balances de la banca intervenida. Una de las principales quejas que emana desde el entorno de Sareb estos días es, de hecho, que los descuentos con los que se compraron los activos, tal vez el error de fondo, no fue decidido por los actuales responsables de la firma sino por el FROB.