El grupo tiene notables retos de gestión, financieros y de imagen

Los desvelos de Villar Mir por la boyante OHL

Juan Miguel Villar Mir, presidente de OHL.
Juan Miguel Villar Mir, presidente de OHL.

El presidente de OHL, Juan Miguel Villar Mir, exhibió un buen estado de forma en la junta de accionistas que el grupo celebró la semana pasada. Estuvo más de hora y media repasando la actualidad de la empresa sin leer una sola nota, sin titubear y casando datos con mensajes como muy pocos ejecutivos del Ibex se atreven a hacer. OHL vive un momento de efervescencia que el patrón, como le llama su hijo, Juan Villar-Mir, trata de contener limitando el dividendo al 25% del beneficio, controlando cada una de las inversiones o poniendo el endeudamiento bajo estricta disciplina.

La boyantía del grupo se aprecia en su marcha en Bolsa; en los beneficios durante la crisis; en que es la única grande española que no ha tenido que sanear el balance por inversiones fallidas, y en sus apuestas por Abertis, Colonial o el proyecto Canalejas de Madrid.

Sin embargo, hay nubes que no terminan de desaparecer del horizonte. Estas son cinco de las cuestiones que más ocupan y preocupan a Villar Mir en lo que toca a la cotizada OHL.

1. La solidez del líder. “Seguiré en OHL mientras aporte valor y lo permita la providencia”, dice año tras año Juan Miguel Villar Mir cuando se dirige a los periodistas. También deja claro que tiene un sucesor en su hijo mayor Juan.

El hecho es que ha dado galones de vicepresidente y consejero delegado a Josep Piqué, un novato en la construcción del que se dice que en pocos meses ha adquirido argumentos para mandar. “Es de los españoles que mejor conoce el mundo y su trayectoria política en materia de innovación, industria y asuntos exteriores, así como su experiencia en empresas como Fertiberia, Ercros y Vueling, le hacen una figura de enorme valía para OHL. Su fichaje fue el hecho más importante para nosotros en 2013”, dijo el dueño de OHL en la junta. Una de las tareas de Villar Mir en los últimos años es demostrar que tiene atada su propia sucesión.

 

2.Solvencia financiera. OHL perdió la calificación de investment grade de Moody’s y Fitch y no ha sido capaz de recuperarla. Villar Mir asegura que está cumpliendo las estrictas políticas financieras marcadas por estas agencias y añade que son ellas quienes no tienen claro qué nuevos baremos utilizar a la hora de medir la solvencia de una empresa. La deuda neta con recurso de OHL es inferior a tres veces el ebitda con recurso, y la liquidez con recurso alcanza los 1.900 millones. Mientras las agencias deciden si devuelven a OHL a la liga de las compañías más saneadas, la firma emitió 400 millones de deuda en marzo al mejor precio de su historia en el euromercado. Los bonos pagan un 4,75%, menos que cuando OHL emitía en 2007 con el cartel de investment grade.

 

3. Reputación. La trama Gürtel y el caso Bárcenas son dos de los escándalos de corrupción en los que se ha mezclado el nombre de Villar Mir. El dueño de OHL siempre ha negado cualquier relación con ellos y ha defendido su integridad y la de su empresa. Ahora ha tenido que atajar informaciones que relacionan a OHL con sobrecostes en el AVE a su paso por Barcelona, lo que también ha refrescado unas de las peores crisis de la historia reciente de OHL: la de los socavones en esas mismas obras.

 

4. Efecto ladrillo. Villar Mir desmarca a OHL del resto del sector de la construcción cada vez que puede. Salió del ladrillo en 2002; se negó a invertir en el negocio de energía, y ahora dice que, en contra de lo que hacen algunos de sus rivales, no entra en su planes emitir convertibles ni jugar con la autocartera: “No es mi intención diluir a nuestros accionistas”, aseguró la semana pasada.

 

5. Abertis no es un rival. OHL cambió sus activos en Brasil por un 10% de Abertis y ahora, con casi el 19% de la firma de autopistas, se dedica a cobrar el dividendo y pone sus esfuerzos en otros mercados, como México. El presidente de OHL y vicepresidente de Abertis insiste en remarcar que ambas empresas juegan a cosas distintas: OHL, que debe casi el 87% de su ebitda a las concesiones, “básicamente construye y Abertis opera autopistas”. OHL justifica su presencia en Abertis por la solidez del citado dividendo y la posibilidad de venderle activos concesionales cuando estos están maduros. Al mismo tiempo explica que no son rivales, en defensa de su estancia en el consejo de la catalana.