La iniciativa podría dar lugar a una competencia entre cientos de miles de fabricantes de ‘piezas'’

Google busca reinventar el negocio móvil con ‘smartphones’ a la carta

El usuario podrá componer el móvil que desea a partir de un esqueleto o base inicial.
El usuario podrá componer el móvil que desea a partir de un esqueleto o base inicial.

Google es ya un jugador relevante en el negocio móvil, tras arrasar con su sistema operativo Android. Pero ambiciona más. Su proyecto Ara, que persigue crear un teléfono personalizable módulo a módulo, promete revolucionar un sector, el de los smartphones, donde hoy el negocio se reparte entre un grupo de fabricantes de terminales entre los que están Apple, Samsung, Sony, LG, Huawei, Lenovo o Nokia.

La compañía ha revelado que lo lanzará comercialmente en enero de 2015 y que los primeros móviles Ara para desarrolladores costarán unos 50 dólares. Se desconoce, no obstante, cuál podría ser el precio de venta final para consumidores, y cómo se podrán comprar. Lo que sí se sabe es que el plan de Google pasa por crear una especie de esqueleto o estructura inicial del móvil a partir de la cual el usuario construirá el terminal en función de sus necesidades, interconectando diferentes componentes (batería, GPS, pantalla, procesador, cámara, sensores...) desarrollados por diversos fabricantes de módulos.

La idea lleva tiempo fraguándose y, según explicó hace unos días Paul Eremenko, al frente de la iniciativa, durante una conferencia específica para desarrolladores dedicada al Proyecto Ara, una de sus ventajas que ofrecerán estos móviles modulares es que tendrán una vida más larga. De cinco a seis años, en vez de los dos de media que tienen ahora. En opinión de Eremenko, poder cambiar módulos –un procesador cuando se quede escaso, una batería o pantalla cuando esta se rompa o simplemente poder sustituir una cámara por otra si surje una mejor en el mercado– hará que dure más un terminal y permitirá, en teoría, ahorrar dinero.

“Un ecosistema así definido podría dar lugar a economías muy diferentes a las actuales, dado que los efectos de la esperada competencia no se limitarían a unidades completas, sino a todos y cada uno de los posibles módulos, alimentando así un esquema que podría generar mucha más innovación y, muy posiblemente, precios mucho más bajos”, señala en su blog Enrique Dans, profesor del IE Business School. Según este experto, “hablamos de bajar las barreras de entrada y desagregar la industria para que puedan generarse cientos de miles de fabricantes de módulos, en lugar del pequeño puñado de fabricantes de terminales que existe hoy. Toda una disrupción generada por la tecnología, y sin duda, una fuente de preocupación para quienes dominan ahora ese espacio”.

La compañía premiará al mejor diseño

1. El proyecto Ara arrancó como una idea de Phonebloks y Motorola, pero Google decidió mantener la iniciativa como propia tras vender Motorola a Lenovo.

2. Google pagará 100.000 dólares al mejor diseño para sus móviles modulares Ara. Quiere animar así a la comunidad de desarrolladores de hardware a que aporten ideas para este smartphone. Las bases del concurso se harán públicas en mayo.

Para Dans, el proyecto sobrepasa con mucho la aparente frivolidad de pensar solo en un terminal en piezas. “Alcanza aspectos de auténtico desarrollo de ecosistema, de reorganización de las industrias implicadas en todo lo relacionado con los smartphones”.

Adiós a las configuraciones predefinidas

La idea que Google pretende impulsar es que en un futuro cualquier componente de hardware de un smartphone pueda comprarse en una tienda sin grandes desembolsos de dinero. Y si el proyecto tiene éxito podría cambiar la forma en que la gente adquiere un teléfono inteligente. Pese a lo revolucionario de la idea, esta no es nueva. Sí en smartphones, pero la compañía española ImasD se le adelantó y anunció el pasado diciembre la primera tableta 100% personalizable. El producto se llama Click ARM y comenzará a fabricarse en España este mes de mayo, aunque la compañía ya admite reservas desde hace meses a través de su web. La firma valenciana contó entonces que el proyecto ha supuesto una inversión de dos millones de euros y que cuenta con la colaboración de Samsung y de varias empresas tecnológicas españolas.

ImasD pretende al igual que Google acabar con un mercado que obliga al comprador a adquirir configuraciones hardware predefinidas porque los fabricantes emiten grandes producciones de equipos para abaratar costes. “Así se acaban adquiriendo accesorios hardware que pueden carecer de interés para nuestras necesidades y nunca serán utilizados”, explican desde la firma española, que ven en la flexibilidad la principal ventaja de estas nuevas tabletas o smartphones a la carta, pues no habrá que comprar componentes que no se vayan a usar o se podrán reemplazar módulos según cambien las necesidades. El mercado dirá qué modelo se impone.