Frenazo en el mercado de deuda

Las cinco razones por las que el bono a 10 años caerá al 3%

Vista de las oficinas de Ahorro Corporación, grupo de servicios financieros encargado de la subasta de bonos y letras del Tesoro Público español. EFEArchivo
Vista de las oficinas de Ahorro Corporación, grupo de servicios financieros encargado de la subasta de bonos y letras del Tesoro Público español. EFE/Archivo EFE

El bono a diez años está en los niveles más bajos desde 2005 y a punto de marcar otro mínimo cerca del 3%. Y es que los mercados de deuda se están enfriando, con la prima rondando los 160 puntos básicos. Los expertos creen que hay cinco claves que podrían llevar al bono a este nivel en el corto plazo.

1- Importante mejora de la economía.

El optimismo sobre España se sigue extendiendo y ya son varias las instituciones que han mejorado sus previsiones sobre el país en el último trimestre. Por ejemplo, la Comisión Europea revisó sus estimaciones de crecimiento en 2014 desde 0,5% hasta el 1%. “La recuperación se estaría consolidando y debería tener continuidad a tenor de los últimos indicadores de coyuntura como las ventas minoristas, la confianza del consumidor, la producción industrial y los PMIs manufacturero y de servicios”, explica Bankinter en su último informe de perspectivas. El equipo de análisis de la entidad financiera cree que la recuperación económica debería ganar dinamismo a lo largo de 2014 hasta llegar a ser palpable en términos de empleo. En su opinión, España destacará positivamente y logrará crecer por encima de la media de la UEM en 2015.

2- Búsqueda de una alta rentabilidad.

“Los inversores están buscando activos que le den alta rentabilidad y el bono español al 3,2% ofrece una rentabilidad que dobla la del bund alemán, actualmente en el 1,55%”, tal y como explica Rafael Romero, director de inversiones de Unicorp Patrimonio.

3- Baja inflación

Los expertos apuntan a la baja inflación como otra de las claves de por qué está cayendo en picado la rentabilidad del bono a 10 años. Daniel Pingarrón, estratega de IG explica que “una bajada de la inflación presiona a la baja la rentabilidad de la deuda, pues la rentabilidad real incrementa en términos comparativos. Si la rentabilidad nominal de la deuda está, pongamos, en el 4%, y la inflación en el 1%; si la inflación baja al 0,5%, la rentabilidad nominal de la deuda se ajusta a la baja.”

4- Futua mejora de los ratings.

Los analistas creen que la futura mejora de los ratings también tendrá su reflejo en la rentabilidad del bono. La agencia de calificación Moody’s sorprendió en febrero al mercado al subir en un escalón el rating de España, de Baa3 a Baa2, alejando así la nota española del grado de especulación. Moody’s elevó además la perspectiva de la deuda desde estable a positiva, dejando la puerta abierta a nuevas mejoras de la calificación en futuras revisiones. Una decisión que se conoce tan solo dos meses y medio después de que la agencia pasara la perspectiva de España de negativa a estable y mantuviera la calificación de la deuda a largo plazo en Baa3.

Moody’s justificó la subida del rating en el reequilibrio de la economía española hacia un modelo de crecimiento “más sostenible”, que tiene entre sus principales apoyos la mejora de la competitividad en el exterior, y en los progresos realizados en la aplicación de reformas estructurales, con mención especial a las mejoras emprendidas en el mercado laboral y en el sistema público de pensiones, y en la positiva evolución de las condiciones de financiación del Estado. La agencia de rating S&P podría sorprender subiendo la calificación de España hasta A desde BBB- actual.

 5- Mensaje de Draghi.

Las declaraciones de Mario Draghi tras la reunión del BCE de la semana pasada, en la que deslizó por primera vez la idea de emprender un programa de compras cuantitativo si la inflación en la Eurozona continua bajando es fundamental para la evolución de la renta fija de los países periféricos en general y de España en particular. “Esto tiene un claro impacto en toda la deuda europea, especialmente, en la periférica, ya que aumentaría la liquidez en Europa y los bonos europeos podrían tener una demanda adicional”, añade Pingarrón, de IG.