Estudio de la Fundación Bertelsmann

¿Es viable España política y económicamente?

Dos trabajadores de la construcción recibiendo un curso de formación
Dos trabajadores de la construcción recibiendo un curso de formación

España ha superado en parte el desastre económico provocado por la crisis financiera, pero el país sigue en una delicada encrucijada. Así puede resumirse el informe publicado ayer por Bertelsmann, un chequeo que esa fundación alemana lleva a cabo cada dos o tres años y en el que se verifica la evolución de 140 indicadores socioeconómicos en 41 países de la UE y la OCDE.

“Comparada con otros países, España ha perdido en viabilidad, pues la mala situación económica conlleva menos inversiones en educación, en I+D (investigación y desarrollo) y debilita los sistemas sociales”, concluye el informe. Todo ello, añade, en un momento en el que “la situación en el mercado laboral es más dramática que nunca”.

El documento, elaborado por un centenar de especialistas, hace balance del periodo 2011-2013, un trienio que, en el caso de España, arroja unos resultados económicos que fueron aun peor que en el anterior (2008-2010). La nota de política económica de España pasa de 4,7 a 4,3 (sobre 10) y se sitúa en el puesto 37 del índice de sostenibilidad económica, solo por delante de Hungría y tres de los países de la UE rescatados (Portugal, Chipre y Grecia).

A pesar del mal resultado, el informe subraya “los grandes avances” y las “importantes reformas” que se han puesto en marcha en los últimos años. Unos cambios que, sin haber terminado del todo con la crisis, al menos parecen haber abierto una vía para superarla.

“La verdad es que el Gobierno ha conseguido en gran parte los objetivos que se había marcado”, reconoce el capítulo del informe sobre España, en cuya elaboración han participado Ignacio Molina (Instituto Elcano), Oriol Homs (sociólogo consultor) y César Colino (UNED).

Esos objetivos, según la Fundación Bertelsmann, consistían en sanear la economía mediante una política de austeridad, una recapitalización del sector bancario y una devaluación interna. En los tres frentes, concluye el informe, se aprecian avances significativos, con unas normas presupuestarias más estrictas, una reestructuración bancaria llevada a cabo con ayuda de la zona euro y una recuperación de la mitad de la competitividad perdida antes de la crisis en relación con Alemania.

Pero la fundación alemana advierte que la eficacia de esos ajustes tiene un límite y que no bastarán para garantizar la viabilidad económica de España, puesta en peligro por la crisis.

“Es verdad que se ha revertido la destrucción de empleo gracias a la mayor competitividad, pero eso no se puede lograr eternamente a base de recortes salariales”, advierte el informe. Bertelsmann considera que todavía hacen falta “muchos esfuerzos para promover un nuevo modelo de crecimiento, basado en la educación y la innovación”.

En el terreno fiscal, el documento recuerda que, a pesar de la política de austeridad aplicada desde 2010, el déficit sigue siendo un talón de Aquiles de la economía española, cuya corrección requerirá una mayor lucha contra el fraude o la subida de impuestos como los medioambientales, que figuran entre los más bajos de Europa.

Bruselas también tiene culpa de la crisis

“La primera evidencia que hay que constatar es que los españoles tienen completamente asumido que su éxito económico entre 1994 y 2008 tenía unos cimientos muy débiles”, señala el capítulo sobre España del SGI (Sustainable Governance Indicators) 2014, publicado ayer por la fundación alemana Bertelsmann. Con esa premisa como punto de partida, el informe también señala que el gravísimo deterioro económico experimentado por España desde 2010 no se ha debido solo a razones autóctonas. España, según un informe elaborado por un centenar de expertos del todo el mundo, “ha sufrido el excesivo énfasis que han puesto Bruselas y algunos importantes socios de la UE en las políticas de austeridad y no en iniciativas de crecimiento”.

España pagó, además, los fallos de construcción de la zona euro o la política monetaria demasiado relajada del BCE antes de la crisis.

Todo ello, según el informe, ha contribuido al malestar social que se aprecia en España, a la desconfianza hacia la clase política e, incluso, “a alimentar tensiones centrífugas que ya existían, en concreto, la de Cataluña”.

En el otro extremo, “Alemania figura entre los grandes ganadores de los últimos años”, hasta el punto de que se ha encaramado a la cabeza de los índices de sostenibilidad junto a los países nórdicos.

El informe alerta también de que en el conjunto de la OCDE “la brecha entre ricos y pobres está aumentando”; y dentro de la UE, la brecha Norte-Sur.