Francisco Botas, director general de Novagalicia

Vuelta a los orígenes

Novagalicia da continuidad a su renovación con el nombramiento de un director general que apuesta por recuperar la base de la banca tradicional: el crédito a los clientes

Francisco Botas, director general de Novagalicia
Francisco Botas, director general de Novagalicia

Recuperar la confianza de los ahorradores puede ser una tarea aún más difícil para los bancos rescatados que volver a hacer circular el crédito por nuestro país. Más aún si se trata de una entidad de espíritu regional que, como tantas otras, vio en el ladrillo la oportunidad perfecta para extender su influencia por toda España, y de repente se dio de bruces con una realidad bastante distante a la que esperaba. El retorno a las fórmulas de la banca tradicional parece ser el camino elegido por el nuevo equipo gestor de Novagalicia, la entidad resultante de la fusión de Caixanova y Caixa Galicia y adquirida por el grupo venezolano Banesco a finales de 2013. El nombramiento de Francisco Botas (Ferrol, 1967) como nuevo director general del banco es una buena prueba de ello.

Botas ha resultado ser la figura de consenso entre el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) y el Grupo Banesco, dentro de un proceso de compra de Novagalicia que todavía está a la espera de que la Comisión Europea de su visto bueno definitivo, y del que dicen que el propio Botas fue parte decisiva. Su trayectoria reciente como consejero delegado de Banco Etcheverría, propiedad también de Banesco desde 2012, coincide con el nuevo rumbo que la propiedad quiere dar a Novagalicia, que no es otro que volver a centrar el negocio en Galicia.

Etcheverría, fundado hace más de 300 años, ha capeado la crisis con cierta suficiencia, centrando su actividad en la concesión de crédito y con una tasa de morosidad inferior al 3%. Con esa base, y sin recurrir a otro tipo de actividades, compró 67 oficinas a la propia Novagalicia y ya cuenta con más de un centenar de ellas. Una carta de presentación para Botas, en la entidad desde 1998 y consejero delegado desde 2007, justo antes del terremoto financiero español. 

Reconocido en el entorno financiero gallego, dicen de Francisco Botas que es un “hombre de principios”. Nunca alejó el foco del cliente, pese a que el contexto financiero de hace siete años invitara a ello. “Por eso el banco Etcheverría ha aguantado todos estos años”, afirman desde su entorno más cercano. Botas es licenciado en Ciencias Económica, Empresariales y Derecho por la Universidad Pontificia de Comillas, formación que complementó con estudios en finanzas internacionales en la universidad de Berkeley. Sus inicios profesionales se centraron en la auditoría y la consultoría, primero en KPMG y después en Capgemini.

En 1996 pasó a ser el responsable de Business Manager internacional de Inditex para en 1998 comenzar su etapa en Etcheverría. Un bagaje que ya había conseguido con apenas 31 años, basado, como ahora, en un carácter tranquilo y reflexivo. “No se deja llevar por decisiones arbitrarias. Es muy tranquilo, pero tiene las ideas claras y sabe transmitirlas a su equipo.”
Para quien ha trabajado con él, Francisco Botas representa esa banca segura y moderada, “banca pura y dura que hace cinco años pocos hacían”, y que convirtió a Etcheverría en uno de los bancos con mejores ratios de España. “Su nombramiento no es sorprendente. Tiene un proyecto sólido detrás que ha quedado reforzado”. El propio Botas, en una entrevista reciente a La Voz de Galicia, lo definió como “banca de sentido común”.

Destacan de él su claridad de análisis y su capacidad para transmitir tranquilidad y seguridad a su equipos. Huye de la tensión, pero pide al mismo tiempo un elevado nivel de exigencia sin el cual no hubiese sido posible el desarrollo de la entidad en los últimos años.

El paso a director general de Novagalicia parece ser el primero de una serie de etapas destinadas a que Francisco Botas acabe, después de culminar el complejo proceso de reestructuración, por ser el principal rostro de Novagalicia. La asunción de nuevas e importantes responsabilidades no le ayudará a practicar una de sus principales aficiones, la lectura. Pero si de algo se destaca a Botas en el ámbito más privado es por ser un hombre “extremadamente familiar”, que intenta dedicar el máximo tiempo posible a su mujer, a sus dos hijos y a su hija.

Los próximos pasos en la transformación de Novagalicia pasarán por completar el equipo de gestión que liderará Botas, algo que debería culminarse en los próximos días, y por un nuevo cambio de nombre, la manera más radical de romper con un pasado que no deja demasiadas lecciones positivas. Algunos rumores señalan que esa nueva denominación podría ser la de Banco Etcheverría, opción que parece haber perdido fuerza en las últimas semanas.

En cualquier caso, el nuevo grupo que diseña Banesco y que comandará Francisco Botas quiere llevar el modelo de Etcheverría a una dimensión mayor, y el ejecutivo gallego tendrá el cometido de mantener los valores clásicos de un pequeño banco de espíritu local, centrado en abrir el crédito a las familias y a las pequeñas y medianas empresas. Nada que ver con una Novagalicia que quedó atrapada por sus activos inmobiliarios y por la venta de preferentes a 70.000 de sus clientes.