La compañía eleva a 1.266 millones su ampliación de capital

Colonial se sube a la ola inmobiliaria

Juan José Brugera (c) presidente, Pere Viñolas, consejero delegado (i) y Francisco Palà del consejo de administración (d), el pasado mes de enero.
Juan José Brugera (c) presidente, Pere Viñolas, consejero delegado (i) y Francisco Palà del consejo de administración (d), el pasado mes de enero.

Colonial propondrá a sus accionistas el próximo día 8 de abril elevar la ampliación de capital de 1.000 millones de euros propuesta el pasado mes de enero en otros 266 millones más para poder devolver así los 1.759 millones de euros a los bancos que refinanciaron la deuda de la empresa en 2010. De esta manera el grupo presidido por Juan José Brugera podrá mantener intacta, si tiene éxito en la operación –todo apunta a que lo tendrá–, su participación del 53% en la inmobiliaria francesa SFL.

La compañía, que ayer cayó en Bolsa un 1,6% cerrando a 1,8 euros por acción, había informado con motivo del anuncio de la ampliación de capital propuesta de 1.000 millones su intención de desprenderse de parte de la filial francesa para poder pagar deuda que vence este año. La inmobiliaria SFL tiene en la actualidad un valor de mercado de 1.763 millones de euros mientras que Colonial alcanzó el viernes un valor en Bolsa de 423,6 millones; el 70% de los ingresos por rentas los consigue el grupo en Francia. “Los activos de Colonial en Madrid y Barcelona están muy bien”, dijo Juan Miguel Villar Mir, presidente de OHL y futuro primer accionista de Colonial en una reciente entrevista con Abc; “pero los de SFL son mejores”, añadió.

Villar Mir se ha comprometido a aportar 300 millones a las cuentas de Colonial si el proceso de ampliación culmina de forma positiva para los intereses de la empresa española, lo que le convertirá en el accionista de referencia del grupo, con cerca del 30%. Junto al empresario madrileño se han comprometido también a invertir en Colonial el banco andorrano Mora Banc y el colombiano Grupo Santo Domingo, con 100 millones cada uno.

De forma paralela al proceso de ampliación de capital, Credit Agricole, accionista de Colonial con el 4,9%, trata de convencer a entidades financieras para que aporten un nuevo préstamo sindicado al grupo inmobiliario español.

En la actualidad Villar Mir es ya el primer accionista de Colonial, a través de Inmobiliaria Espacio, con el 20,27% del capital. El segundo accionista de Colonial es otro de los inversores que se ha comprometido a inyectar capital (100 millones) en el grupo español, la entidad financiera andorrana Mora Banc, que tiene el 7,5% a través de Mora Banc Grup y otro 7,5% mediante la Sicav Amura Capital. Grupo Santo Domingo, que también proyecta participar en la ampliación con otros 100 millones, controla ya el 3% de Colonial a través de la sociedad Aguila LTD, con residencia en paraíso fiscal, según los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores. El segundo mayor accionista de Colonial es el fondo luxemburgués Coral Partners, con el 14,7%.

Entre la ampliación de capital y el nuevo préstamo sindicado Colonial lograría evitar este año el vencimiento de 1.759 millones de euros. En febrero de 2010 Colonial, estando ya presidida por Brugera y con Pere Viñolas como consejero delegado, logró arrancar de la banca acreedora un acuerdo de refinanciación que ha permitido a la empresa mantener la actividad desde entonces.

Dicho acuerdo de refinanciación contemplaba que la inmobiliaria española no pagaría intereses hasta enero de 2014: a partir de entonces, Colonial ha entregado 12 millones de euros al mes solo en intereses a las entidades financieras.

La primera inmobiliaria española (con el permiso de Amancio Ortega)

El proceso de ampliación de capital de Colonial se produce en un momento inédito en el mercado inmobiliario español en los últimos siete años: la llegada de inversores. Colonial no podía haber elegido un momento mejor para llevarla a cabo. La intención de elevar la ampliación propuesta en enero de los 1.000 millones a 1.266 millones de euros muestra hasta qué punto es real el interés inversor por el sector español.

Si Colonial cierra con éxito la ampliación de capital, la compañía se convertirá en la segunda inmobiliaria española por valor de activos (cercano a los 5.000 millones) sin riesgo ya a la entrada en concurso, extremo al que en varias ocasiones en los últimos ejercicios parecía abocada. La primera inmobiliaria española hoy en día es, con toda probabilidad, Pontegadea, de Amancio Ortega. Fuentes consultadas por Bloomberg esta semana estimaban que los activos de la sociedad del fundador de Zara ascienden a 10.000 millones de dólares, unos 7.250 millones de euros.

Parte del éxito de Colonial (con la prudencia que impone el hecho de que la empresa española presente hoy en día un fondo de maniobra negativo de 2.043 millones), es la creación de Asentia.

En el acuerdo de refinanciación, básico para la supervivencia hasta hoy de Colonial, firmado en 2010 por la empresa, la banca acreedora permitió al grupo la creación de algo así como un banco malo: la filial Asentia agruparía los activos tóxicos –básicamente suelo– de Colonial. Este mes Colonial ha vendido la división a inversores liderados por José Luis Contreras, exprimer directivo de Altamira, la inmobiliaria de Santander.

Hoy parece lógico que las inmobiliarias, como las entidades financieras, cuenten con su propio banco malo. Cuando lo hizo Colonial a muchos les pareció una temeridad; se equivocaron.