Programas de puntos, vuelos privados y más espacio, claves para los viajeros ‘business’

La oficina en el aire

La facturación exclusiva y las salas vip son los servicios más apreciados por la clase de negocios

Sala de espera destinada a la clase ‘business’ de Emirates en el aeropuerto de Dubái.
Sala de espera destinada a la clase ‘business’ de Emirates en el aeropuerto de Dubái.

Comprar unos billetes y tomar un vuelo con muy pocas horas de antelación, haciendo vida en los aeropuertos y amaneciendo cada día en una ciudad distinta. Esta es la rutina de muchos empresarios y ejecutivos cuyas agendas están cargadas de reuniones, escalas y esperas.

En contra de lo que muchos creen, la clase business no es solo una zona privilegiada del avión destinada a los viajeros con mayor poder adquisitivo. Es, en su esencia, el lugar donde cualquier hombre o mujer de negocios se siente más cómodo en el vuelo. Con esa tarifa también se realiza más rápidamente el embarque o se pasa el control de seguridad sin esperas para satisfacer las exigencias del pasajero ejecutivo que siempre va con prisa.

“Nuestros clientes business disponen de una zona de facturación exclusiva, una mayor franquicia de equipaje, prioridad en la entrega y recogida del mismo, además de acceso a las salas vip, donde pueden trabajar o incluso mantener una reunión”, explican desde Iberia.

Las aerolíneas apuestan por mimar a las empresas y no escatiman en ofrecer servicios y ofertas, como la nueva clase Business Plus de la compañía española que incluye, entre otras cosas, butacas que se convierten en camas completamente planas.

La clase 'business' es algo más que una zona privilegiada del avión

Lufthansa también se sube al carro y presenta una nueva zona ejecutiva dentro de sus aviones, pero esta vez en la parte trasera. Allí, los viajeros disfrutarán de un servicio intermedio entre lo ofrecido en la cabina de turista y las clases superiores. Algo más de espacio (hasta 18 centímetros adicionales) y servicios mejorados pero con precios ajustados para controlar los gastos.

Y casi al mismo ritmo que las aerolíneas se amoldan a los clientes empresariales, se generalizan los servicios de aviación privada, una solución que puede ser en ocasiones más rentable. Air Europa fue la primera compañía comercial que hace un año presentó su nueva flota privada, compuesta por tres aviones y que es capaz de ofrecer a sus clientes vuelos con 90 minutos de antelación.

Los asesores aéreos de Europair analizan en un informe las ventajas de la aviación privada y concluyen que “este tipo de servicios permiten optimizar recursos evitando costes ocultos”. De hecho, la eficiencia, el ahorro de tiempo, el control total del viaje, la privacidad y la flexibilidad son los argumentos a favor de esta modalidad.

Pero si al pequeño empresario le quedan grandes todas estas opciones, quizá lo mejor sea conseguir una tarjeta de fidelización. Vueling, Iberia Plus Empresas o Emirates Rewards son dos soluciones adecuadas para las pymes que permiten acumular puntos o millas por cada vuelo realizado por los trabajadores pero de forma conjunta, lo que da la opción a acceder a muchas ventajas y descuentos.

Mientras tanto, los ejecutivos y sus empresas siguen a la espera de la generalización de la conexión wifi y GSM en todos los aviones para no perder ni un minuto de su preciado tiempo de trabajo, un avance ya anunciado por aerolíneas como Iberia.

El equipaje: cuestión de peso

La moda de cobrar por el equipaje facturado ha traído consigo las enormes exigencias de algunas compañías aéreas que no están dispuestas a pasar ni un gramo de más en las piezas transportadas en cabina.

El comparador de vuelos Skyscanner analiza las principales aerolíneas y concluye que “las diferencias de tamaño y peso confunden al viajero”. De hecho, “tres de cada diez pasajeros han tenido que pagar alguna vez un cargo extra por su maleta”, explican.

Al no haber un acuerdo internacional sobre medidas, las diferencias entre aerolíneas pueden ser abrumadoras. Mientras Easyjet o Iberia no ponen limitaciones por peso, la británica Thomas Cook o Thomson Airways solo permiten cinco kilos de equipaje de mano.

También en el tamaño hay disparidad ya que las low cost cobran al sobrepasar los 50 cm de alto de la maleta, pero otras amplían el límite hasta los 56 centímetros.