Empresas científicas

La primera ‘spin-off’ de un hospital de Madrid

Biomédica ensaya una prueba clínica para cáncer de mama

Desde la izquierda, el oncólogo Enrique Espinosa y los investigadores de IdiPaz Ángelo Gámez y Juan Ángel Fresno.
Desde la izquierda, el oncólogo Enrique Espinosa y los investigadores de IdiPaz Ángelo Gámez y Juan Ángel Fresno.

Hay gente que nos miraba hasta mal. La palabra que más nos decían los compañeros es suerte. Había extrañeza de que quisiéramos montar una empresa. No hay cultura”. Así lo relata Juan Ángel Fresno, investigador del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Universitario La Paz (IdiPaz), de Madrid. Cuatro científicos y médicos han creado Biomédica Molecular Medicina, la primera spin-off surgida de un hospital madrileño.

Un servicio innovador

Si se consigue validar la prueba, se ofrecerá como un servicio a cualquier hospital del mundo, que solo deberá enviar la muestra del paciente y a cambio recibirá los resultados. El precio puede ser la mitad de los 2.500 euros que cuesta actualmente.

Hasta ahora la regulación madrileña no permitía que de un centro médico surgiera una empresa, aunque sí se han creado algunas nacidas de la investigación de un hospital, pero finalmente vinculadas a una universidad, donde el marco jurídico sí lo contemplaba. “Ha habido que hacer un cambio burocrático y esperar la autorización de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid”, explica Javier de Castro, director de la unidad de innovación de IdiPaz. “En otros lugares, como Cataluña, ya estaban más avanzados”, añade. De hecho, el Hospital Clínic de Barcelona, por ejemplo, es un referente por su unidad de transferencia de la investigación. “Hemos conseguido que el hospital pueda participar como un socio más y se ha creado un protocolo que seguir para futuros casos”, cuenta De Castro.

“En algún momento llegamos a pensar que no lo íbamos a conseguir”, confiesa Fresno, sobre las dificultades para crear la compañía, a pesar del lenguaje político actual que invita a ser emprendedores y transferir los conocimientos al sector privado.

La empresa nace para desarrollar un test con el que saber qué pacientes deben recibir quimioterapia contra el cáncer de mama. Es una investigación que comenzó en 2003 y que en 2010 se decidió que podía convertir en un producto. Tras casi cuatro años de lucha, hace dos semanas se creaba formalmente la compañía.

Actualmente hay dos empresas que comercializan algo similar, una holandesa y otra estadounidense. “La idea surge porque las pruebas existentes ahora son caras y no responden para un gran grupo de pacientes”, puntualiza Enrique Espinosa, oncólogo del Hospital La Paz y socio de la empresa. Él ha aportado las muestras sobre las que se ha ensayado. Su test puede costar hasta la mitad. “Al principio yo también les miraba raro cuando me comentaron lo de hacer una empresa. No lo había oído nunca”, reconoce.

Cuando alguien sufra cáncer de mama se le realizaría esta prueba para ver si tiene que recibir quimioterapia. “La quimio es muy costosa y muy agresiva para las pacientes, así que podríamos saber si es mejor no darla”, pronostica Espinosa. “Ahorra costes y sufrimiento”, coincide Fresno. Según los cálculos de estos emprendedores, alrededor de unas 2.000 pacientes (como mínimo) pasarían por este tipo de prueba diagnóstica.

La empresa se constituye para hacer la validación clínica de este servicio. Necesitan alrededor de 500.000 euros para comenzar, que piensan obtener de la convocatoria europea Horizonte 2020 y de otras nacionales. Aun así, saben que no será fácil. “La parte más difícil de conseguir es obtener financiación”, comenta Fresno. “Hay otros países, como Reino Unido, que están preparados para dar este salto en su sistema nacional de salud”, advierte Ángelo Gámez, investigador de IdiPaz y tercer socio de la spin-off. De hecho, les apoya como cuarto accionista Enrique Tabarés en Reino Unido, de la firma de venture capital Second Mile, para ayudar en la parte comercial y financiera.

Gámez también recuerda que las Administraciones, además de posibilitar la creación de este tipo de spin-off, deben facilitar lo que se denomina compra pública innovadora. “Esperamos que cuando esté listo el producto, los hospitales madrileños lo compren. Es algo que se hace en otros países para apoyar a la investigación”, concluye.