El Banco Africano de Desarrollo lleva 50 años financiando proyectos para mejorar la calidad de vida

Medio siglo convirtiendo la pobreza en desarrollo

Medio siglo convirtiendo la pobreza en desarrollo

Desde hace 50 años, el Banco Africano de Desarrollo (AfDB, en sus siglas en inglés) se marcó como objetivo promover un crecimiento sostenible que combatiera la pobreza que asola el continente.

Una empresa difícil, pero de la que ya se pueden ver resultados palpables en muchos países y en muchos sectores.

“Pese a la importante labor que realiza el banco, es muy poco conocida en España y genera interesantes oportunidades de negocio para las empresas españolas”, se lamenta Manuel Delacampagne y lo dice con conocimiento de causa, ya que pasó tres años trabajando en la entidad y ahora es consejero técnico en la Subdirección General de Instituciones Financieras Multilaterales del Ministerio de Economía y Competitividad (Mineco).


A diferencia de otras instituciones de este tipo, el AfDB es “mayoritariamente africano” y lo integran todos los países de este continente y otros 25 de Europa, Asia y América.

Todos aportan financiación y Nigeria es el principal socio con el 8,85% de las acciones, seguido de Estados Unidos (6,62%), Japón (5,48%), Egipto (5,12), Sudáfrica (4,58%) y Alemania (4,12%). ¿Y España? Contribuye con el 1,091% de las acciones y es un accionista medio.


El objetivo del banco es conceder financiación a los países africanos “para realizar proyectos de todo tipo, pero que tengan impacto en el desarrollo. Estos créditos se otorgan tanto a Gobiernos como a empresas privadas”, añade Delacampagne.

Además de proyectos clásicos, como infraestructuras en carreteras o energías, es decir “básicos para el desarrollo”, se financia también “asistencia técnica, consultoría o transmisión de conocimiento”, puntualiza.


A los préstamos se accede a través de dos “ventanillas –arguye–, una del AfDB y otra a través del Fondo Africano de Desarrollo, en función del nivel de renta y del grado de sostenibilidad de la deuda de cada país”.

La financiación procede sobre todo de donaciones y créditos para financiar concesiones en condiciones muy ventajosas, a las que acceden los países más pobres.


Marruecos es el mayor prestatario de esta entidad, mientras que Egipto, Kenia, Mozambique, Tanzania y Ghana son los mayores receptores.


A veces, como ha ocurrido en otros continentes en vías de desarrollo, donde las naciones no se caracterizan por el buen gobierno, las autoridades locales han utilizado los fondos multilaterales en beneficio personal.

Para minimizar riesgos y que esto no suceda, el citado banco “establece un marco jurídico muy claro para cada proyecto ya sea el licitante el Gobierno o el sector privado y hace un seguimiento y control directo y muy estricto con resultados medibles, como cuántos kilómetros de carretera se han construido y en qué plazos”, recuerda.


El AfDB tiene el control directo de cada fase de ejecución del proyecto y de medición de resultados; si estos no se cumplen, “se evalúan las razones, se establecen recomendaciones y se actúa. Hay muchos mecanismos para evitar el mal uso del dinero”, asegura.


La financiación directa al sector privado “está siendo cada vez más importante y relevante como motor del desarrollo”.

Para acceder a los créditos, “el promotor o la empresa privada tienen que ser africanos, al menos el que hace la solicitud formal, no importa si es filial de una empresa de otro continente, el proyecto debe tener impacto en desarrollo”.El AfDB puede aportar hasta el 33% de la financiación.

El papel de las empresas españolas es muy activo. En 2012, España fue el cuarto país en volumen de licitaciones y en 2013 ocupó el puesto séptimo. Al igual que cualquier otra entidad financiera, el AfDB, además de otorgar créditos, invierte en fondos, otorga garantías de préstamos o de riesgo y trabaja con instituciones privadas y organismos multilaterales.


Con cada país se acuerda una estrategia de actuación en función de sus necesidades. Hay una especie de menú de opciones, en los que el país puede elegir los ámbitos y sectores de actuación, no más de dos o tres.

“Las empresas españolas, en los últimos tres años, están descubriendo las oportunidades de negocio y logrando muchos contratos en África”, concluye Delacampagne.

Datos generales

Medio siglo convirtiendo la pobreza en desarrollo

El AfDB fue creado en 1964 y hoy tiene 78 países miembros; de ellos, 53 africanos (www.afdb.org).

  El Fondo Africano de Desarrollo (FAfD, creado en 1972) y el Fondo Especial de Nigeria (NTF, 1976) son las otras dos instituciones que componen el banco.

 Los principales sectores de actuación son infraestructuras (38,1%), multisectorial (20,7%), financiero (19,4%), social (10,9%) y otros.