Descarta grandes inversiones a corto plazo en Granada, Murcia o Valencia

Fomento enfría el plan de soterramiento de las vías del AVE en grandes ciudades

La congelación de proyectos levanta protestas vecinales y la presión de los ayuntamientos.

Manifestación del pasado 15 de febrero en Murcia a favor del soterramiento de las vías del tren en la ciudad.
Manifestación del pasado 15 de febrero en Murcia a favor del soterramiento de las vías del tren en la ciudad.

Donde había una promesa de inversión ahora hay una disculpa. Los Presupuestos del Estado no dan para grandes obras y desde Fomento se está negando, a través de Adif, la puesta en marcha de los proyectos de soterramiento de las vías de tren en grandes ciudades. Se opta por el modelo de la estación del AVE en Alicante, donde se reformó la instalación existente con una inversión de seis millones de euros y se descartó una nueva actuación por 200 millones; el de la estación de Vigo, con el replanteamiento a la baja de un proyecto de Thom Mayne para la estación, o el de Orense, donde se frenó un diseño de Norman Foster acompañado de una inversión de 67 millones para la nueva terminal ferroviaria. “El ministerio no está para túneles en este momento”, comenta un alto cargo cercano a la ministra Ana Pastor.

Granada, Murcia y Valencia, las tres relacionadas con el futuro corredor mediterráneo, son algunas de las ciudades que demandan la desaparición de las vías en el entorno urbano. La respuesta del ministerio es negativa en unos casos, y en otros liga futuras obras a la recuperación económica.

Yo por arriba, el tren por abajo es el lema de la plataforma pro soterramiento de Murcia, que ha celebrado distintos actos de protesta en febrero. En esta ciudad se lanzó el plan de llegada del AVE en febrero de 2011, cuando aún gobernaba el PSOE. Se trataba de dar entrada a la alta velocidad y de acometer “la reforma y mejora del entorno ferroviario”, decía el ministerio en documentos públicos. Y añadía que la ordenación de los espacios ferroviarios incluía “el soterramiento del pasillo ferroviario actual” a lo largo de 4,2 kilómetros. Iba a desaparecer el tendido el tren y se liberarían 30.000 metros cuadrados para zonas verdes y 1.400 viviendas.

El plan duerme en un cajón, al menos hasta que haya una clara reactivación económica. El último día de enero, el ministerio emitió una nota en la que decía impulsar la conexión de Murcia a la red de alta velocidad, aprobando inversiones por 188 millones. El AVE a la capital murciana forma parte de la línea Madrid-Castilla-La Mancha-Comunidad Valenciana-Región de Murcia. El citado contrato licitado por Adif atañe al control de tráfico, telecomunicaciones, protección y seguridad del trayecto entre Monforte del Cid y Murcia. En la nota de Fomento se explica el proyecto, incluido el soterramiento a la altura de Orihuela (Alicante), pero ni una sola palabra sobre enterrar las vías en Murcia.

Las protestas se repiten en Granada, donde el alcalde popular José Torres Hurtado recibe la presión vecinal para que el AVE entre en la ciudad, concretamente en el barrio de La Chana, bajo tierra. Ya en 2012 el actual equipo de Fomento rechazó el diseño del arquitecto Rafael Moneo para la estación granadina y parece que la opción es que el AVE llegue en 2015 en superficie, a lo largo de 2,3 kilómetros, reformándose la estación actual. En una segunda fase se construiría una variante soterrada que conecte con una nueva estación. La anterior iniciativa de soterramiento y nueva estación se acercaba a los 500 millones de euros.

Valencia es otra de las grandes ciudades con AVE en superficie y con promesa de enterramiento de vías. Gobierno, Generalitat Valenciana y ayuntamiento pactaron un proyecto ferroviario en 2003 de complicada ejecución por su coste. Esa hoja de ruta incluía la construcción de la estación central que diseñó el Premio Nacional de Arquitectura César Portela y de un túnel pasante. La alcaldesa valenciana, Rita Barberá, ha mantenido reuniones con altos cargos de Fomento y el asunto ferroviario fue llevado al último pleno de febrero. Desde el consistorio se defiende una alternativa al plan inicial para abaratar costes. El primer proyecto, basado en la operación Parque Central, iba a ser financiado con el desarrollo urbanístico en suelo liberado por el soterramiento.