Pequeño despacho: Grau & Angulo

Una referencia en propiedad industrial

Una referencia en propiedad industrial

Un discreto y funcional despacho en la parte más noble de la Diagonal barcelonesa acoge la sede principal del despacho Grau & Angulo, que codirigen como pareja jurídica perfectamente ensamblada Jordi Grau y Álex Angulo. Una firma con vocación de globalidad, quizá reflejada por los ventanales de sus oficinas, desde los que se llega a ver con un giro de cabeza de las Ramblas a Montjuïc. Afablemente reconocen que su despacho es producto de la afortunada “casualidad” de haberse encontrado trabajando en la misma especialidad –propiedad industrial, intelectual y marcas, principalmente–, tocando en los mismos registros.

En amable controversia, ambos socios debaten sobre el concepto casi filosófico de lo grande y lo pequeño, llegando a la conclusión, dice Jordi Grau, de que “siendo pequeños tenemos el equipo de litigios en patentes y marcas más grande de España”, a pesar de ser, apostilla su socio, “un despacho pequeño”. La clave del combinado está en la especialización en una materia singular como es “el contencioso en propiedad industrial”.

Es muy probable que usted calce unos zapatos, vista ropa, conduzca un coche o se haya perfumado esta mañana con una fragancia de alguna de las decenas de compañías que nutren la cartera de clientes de Angulo & Grau, ya que, como dice Álex Angulo, las grandes marcas internacionales “son el 80% de nuestros clientes. Tienen despachos de referencia para sus asuntos generales, pero confían en nosotros para la especialización”.

En cifras

 Estructura: Ocho socios y 29 abogados

 Año de fundación: 2003.

Especialidades: propiedad intelectual e industrial, patentes y marcas.

Dirección: Josep Irla i Bosch 5-7. 08034 Barcelona (sedes en Madrid y Las Palmas de Gran Canaria).

Teléfono: +34 932 023 456.

El porqué de esa proyección internacional de un despacho español tiene una doble causalidad, a saber, “las empresas extranjeras tienen más marca” –solo un 1% de las patentes europeas son para empresas españolas– y “en España los conflictos sobre propiedad industrial son desgraciadamente más frecuentes”, explican al alimón los dos socios. Esto hace que el despacho haya desarrollado también una singularidad de marca. “Todos en el despacho –incluido el personal administrativo– trabajamos en varios idiomas” y también en formas menos clásicas que las de otro tipo de abogacía. “A las empresas con las que trabajamos les importa un servicio muy rápido y con respuestas muy claras y muy precisas, más que citarles una extensa jurisprudencia del Tribunal Supremo”, asegura Angulo.

Preguntados por la razón de insistir en definirse como despacho litigioso (máxime en estos momentos de encumbramiento de la mediación y el arbitraje en el derecho español), Jordi Grau matiza que una cosa es “litigio y otra que haya pleito”, pero que en estos casos la defensa de sus clientes en un país “en el que falta costumbre de entender la propiedad intelectual hace que haya excesivo atrevimiento” y conlleva en muchos casos que la defensa litigiosa sea la apropiada.

Con todo, ambos letrados coinciden en que la seguridad jurídica ha crecido en los últimos años, “principalmente por la especialización de jueces y tribunales de la jurisdicción mercantil”, a pesar de que la vía penal sea frecuente, sobre todo en los casos de piratería.

Cómodamente dimensionados, su especialización cosecha reconocimientos como haber sido distinguidos como “Mejor despacho contencioso español” en 2013, estar nominados por The Lawyer al premio “Mejor despacho especializado europeo del año” en 2014 o que Best Lawyers les incluya junto a otros dos de sus abogados en su última edición. Unos éxitos que, quizá, celebren con ese licor galo de naranja para el que acaban de conseguir que su botella no pueda ser copiada, al menos legalmente.