Ve ilegal la propuesta de sus acreedores

Codere plantea tres propuestas a sus bonistas para evitar el concurso

Codere plantea tres propuestas a sus bonistas para evitar el concurso

Codere, en preconcurso desde el pasado 2 de enero, continúa negociando con sus acreedores para llegar a un acuerdo que le permita escapar al concurso. Después de rechazar la propuesta de los bonistas por considerar que exigía a los consejeros cometer fraude de ley y que resultaba discriminatoria con los minoritarios, el consejo de administración estaría dispuesto a aceptar tres propuestas, según el hecho relevante enviado a la CNMV.

La primera de ellas, designada con el nombre de Cupón Cero o Moratoria de Intereses, fue presentada por la compañía el pasado 25 de septiembre. En ella se plantea un aplazamiento de los pagos de los intereses durante tres años y si los bonos no se redimen al vencimiento establecido, se convierten en nuevas acciones emitidas al precio que fije un tercero. La emisión de bonos actuales se sustituiría por una de 985 millones de euros con vencimiento en cuatro años y la posibilidad de prórroga otros dos siempre y cuando se cumplan los límites de apalancamiento. El tipo de interés inicial sería del 0% con un incremento del 3 al 6% si “al menos el 50% no ha sido amortizado al final del cuarto y quinto año”. Los tenedores actuales de bonos podrán elegir entre recibir un 10% capital en el cuarto o quinto año o decantarse por recibir el 3% de aumento en tipo de interés una vez transcurrido los periodos mencionados.

Respecto a la línea de crédito sénior por importe de 235 millones se devolvería en dos tramos. El primero mediante una préstamo garantizado no revolving por importe de 135 millones de euros y los 100 millones restantes, a través de una línea de crédito revolving.

En la segunda propuesta el control de la empresa se repartiría entre los accionistas mayoritarios (30%) y los bonistas, que ostentarían el 70% del capital, una parte controlada directamente por los bonistas y otra en régimen de join venture con la familia Martínez Sampedro. La línea de crédito que mantiene con GSO y Canyon sería abonada en varios tramos: 50 millones por medio de un crédito revolving no dispuesto al 7% de interés y otros 50 millones en una línea auxiliar de crédito para cubrir necesidades de póliza de caución. A ello habría que añadirle 200 millones en concepto de préstamos de capital de recuperación al 7% y otro préstamo del mismo importe completamente desembolsado al 7%.

Se emitiría además 250 millones de euros en bonos de segundo rango al 8% de interés en efectivo o al 4% en efectivo más un 5% en PIK. El vencimiento de dicha emisión sería de seis años sin penalización de amortización anticipada. Junto a esta emisión, hay que sumarle una segunda, del mismo importe al 9% de PIK y con vencimiento en siete años.

La última de las propuestas planteadas por la empresa implica un cambio en la estructura de capital en el que el 20% se asignaría a los bonistas y el 80% a los accionistas con una consideración especial para los minoritarios.

La línea de crédito sénior se abonaría por medio de un préstamo garantizado completamente desembolsado de 200 millones de euros con vencimiento en cinco años y un tipo de interés del líbor más el 8%.

Codere, en impago desde mediados de enero, califica la propuesta inicial de los bonistas de inaceptable tanto desde el punto de vista legal como desde el punto de vista económico.

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