Euskaltel, Telecable y R mantienen posiciones en sus territorios

La consolidación de las ‘telecos’ choca con la fragmentación regional del cable

Un técnico instala una línea de fibra óptica.
Un técnico instala una línea de fibra óptica. Reuters

Los rumores sobre fusiones y compras en el sector español de las telecos se mantienen. Ono (aunque también Jazztel) parece estar en el centro del escenario por el interés de Vodafone y en menor medida de Liberty. Ahora bien, la consolidación en el sector va a chocar también con la fragmentación que se vive en el cable. Y es que al menos tres operadoras mantienen una posición de relevancia (con cuotas de mercado cercanas al 50%) en tres territorios diferentes: Euskaltel en el País Vasco, Telecable en Asturias y R de Cable en Galicia.

Entre las tres tenían a final de 2012 una cuota cercana al 16% en el conjunto de las líneas de banda ancha de alta velocidad en el mercado español, según los datos de la CNMC.

Según señalan fuentes del sector, la hipotética adquisición de Ono daría acceso al comprador a una amplia presencia con más de siete millones de hogares pasados en toda España, si bien estas tres zonas, situadas en la cornisa cantábrica, quedarían en gran medida fuera de ese posicionamiento. Una situación que dificulta el lanzamiento de ofertas convergentes fijo-móvil.

Estas empresas, además, tienen diferentes accionistas. En todas, los inversores mayoritarios son grupos de capital riesgo internacionales, que han hecho apuestas millonarias en los últimos años. Su intención, según otras fuentes del sector, es rentabilizar su inversión en un periodo no superior a cinco años.

De esta forma, según señalan estas fuentes, cualquier proceso de consolidación que afecte a estas empresas obligará, además, a un desembolso millonario, dadas las fuertes inversiones realizadas por los accionistas.

Así, por ejemplo, la asturiana Telecable está controlada por Carlyle. La firma adquirió a final de 2011 un 85% del capital, en una operación que valoraba el grupo de cable en cerca de 400 millones de euros. Liberbank, hasta entonces accionista de referencia, permanece en el grupo con un 15% del capital.

Fuentes de la compañía señalan que Carlyle tiene en marcha un plan de trabajo muy exigente hasta 2016 que se está cumpliendo. “Telecable está creciendo en clientes, ingresos y Ebitda pese a la presión competitiva”, afirman estas fuentes. La empresa registró en 2013 unos ingresos de 133,7 millones de euros, un 3,7% más, y un Ebitda de 59,5 millones, un 5,9% más.

A su vez, CVC Capital posee un 70% del capital de la gallega R de cable, por un 30% de Novacaixa Galicia (ahora controlada por Banesco). El grupo se hizo con la participación en una operación dividida en dos tramos en 2010, en la que se venía a valorar el operador de cable en 450 millones de euros (además de una deuda de 225 millones). Es decir, CVC estaría entrando en su cuarto año de presencia en R.

El grupo, que cerró 2013 con 325.800 clientes (254.800 residenciales y 71.000 empresas), registró una caída del Ebitda del 10% hasta 91,5 millones de euros, por la rebaja de los precios. “Para seguir creciendo en clientes hemos bajado considerablemente los precios de nuestros servicios desde marzo de 2012”, destacan desde la empresa, añadiendo que este movimiento “ha permitido batir récords de nuevos clientes tanto en fijo como en móvil, donde hemos captado, en los últimos 24 meses, alrededor de 200.000 líneas”.

En la misma línea, Trilantic y el fondo de inversión italiano Investindustrial compraron a final de 2012 el 48,1% del capital de Euskaltel, en una operación valorada en cerca de 300 millones de euros. Kutxabank mantiene un 42,8% del capital.

La compañía, que tiene una cuota del 44% en el segmento de banca ancha en el País Vasco, está en un momento de cambio tras el acuerdo para pasar a usar la red de Orange en sus servicios de telefonía móvil. Así, Euskaltel está en proceso de migración de sus más de 400.000 líneas móviles a las nuevas redes. La operadora, que está inmersa también en un proceso de externalización de actividades, sufrió un duro varapalo al verse obligada en 2012 a pagar 222 millones de euros a Orange por romper su alianza en móvil en 2006.

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