Los visitantes extranjeros dejaron 59.082 millones en sus estancias

El gasto turístico también cerró 2013 en máximos históricos

El mercado que más creció fue Rusia, con un 28,9% más

Los que más gastan son los estadounidenses, con 167 euros al día

El ministro de Industria, Comercio y Turismo, José Manuel Soria.
El ministro de Industria, Comercio y Turismo, José Manuel Soria. EFE

España cerró el pasado ejercicio con 60,6 millones de visitantes extranjeros, lo que supone un nuevo máximo histórico y cerca de dos millones más en un solo año. Ese buen tono en la entrada de turistas también se ha transmitido a los ingresos que han dejado en los distintos destinos turísticos, que ha ascendido a 59.082 millones de euros, según los datos facilitados ayer por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. Se trata también de la cifra más elevada de la serie histórica, iniciada en 2004, y un incremento de más de 5.000 millones de euros con respecto a lo registrado en 2012.

De hecho, las cifras de entradas de turistas y de ingresos muestran un comportamiento muy similar. Todos los grandes mercados emisores de turistas han experimentado fuertes incrementos, excepto Italia y Portugal, castigadas por los duros planes de ajuste que han tenido que afrontar, y EE UU, penalizada por la apreciación del euro, lo que ha encarecido sobremanera los viajes a esa zona de Europa. La fotografía que muestra el gasto turístico es prácticamente calcada. Todos los grandes mercados emisores han crecido con fuerza (Rusia se ha acercado al 30% y Francia, Bélgica y Países Nórdicos están en el entorno del 20%). Los únicos cuyos ingresos han caído han sido, casualmente, Portugal, Italia y EEUU, seguramente afectados por los mismo problemas antes citados.

Especialmente significativo es el caso del mercado ruso, que se ha convertido en el octavo más importante, con 2.350 millones de gasto, muy cerca de Holanda (2.399), Italia (2.426) o EE UU (2.451), pese a que el número de visitantes que optan por los destinos españoles es mucho menor. La clave está en que el gasto medio que realizan es muy superior. La estadística que elabora Industria muestra como el gasto medio del turista que visita España es de 976 euros, mientras que el del ruso es de 1.487, solo superado por EE UU (2.069). También se aprecian esas diferencias en el gasto diario; la media se sitúa en 109 euros, mientras que los rusos llegan a 138 euros, otra vez por debajo de EE UU (167).

Conserva la tercera plaza

A la espera de que la Organización Mundial del Turismo haga oficiales las estadísticas a nivel mundial, los datos hasta octubre invitan a pensar que España habría conservado la tercera posición en el ranking mundial de ingresos turísticos, tan solo superada por EE UU y China. Con el repunte del último ejercicio, habría conseguido frenar la tendencia de los últimos cuatro años, en la que Francia le pisaba los talones y amenazaba con superarla. En el incremento del gasto ha tenido un peso vital el avance registrado por los tres grandes mercados emisores (Reino Unido, Alemania y Francia), que aportan más de la mitad del crecimiento registrado el pasado ejercicio.

¿Cuál es el desembolso real que se realiza?

Los expertos siempre han recelado de la estadística mensual que realiza el Ministerio de Industria, Turismo y Energía para cuantificar el gasto que realizan los turistas extranjeros. Este índice mide el desembolso que realiza un visitante desde que sale de la puerta de su casa y eso incluye, entre otros conceptos, el avión de ida o los gastos previos a la llegada al aeropuerto. Para los expertos, el índice más fidedigno a la hora de medir ese gasto es la balanza turística de pagos, que elabora el Banco de España y recoge el desembolso desde que pisan suelo español.

Esa diferencia metodológica es la que provoca fuertes disparidades entre ambos indicadores. La brecha, que tradicionalmente ha sido de 8.000 millones, se ha disparado hasta los 14.000 millones, si se cumplen las previsiones del Gobierno. Entre enero y diciembre, el Gobierno prevé que la balanza turística de pagos cierre con unos ingresos cercanos a los 45.000 millones, lo que supondría un nuevo máximo histórico. Si se le descuenta los pagos, que podrían llegar a los 13.000 millones, el superávit podría llegar a los 32.000 millones.

Un incremento que ha coincidido al mismo tiempo con una fuerte rebaja del déficit comercial, que mide la diferencia entre exportaciones e importaciones. De este modo, el superávit turístico serviría ahora mismo para cubrir un 357% del déficit comercial, lo que indica una profunda reestructuración de los desequilibrios españoles acumulados durante el período de quince años consecutivos. En tan solo un año, la tasa de cobertura se ha triplicado.

En 2008, coincidiendo con la caída de Lehman Brothers y el terremoto posterior por la crisis financiera mundial, el superávit turístico solo cubría un 32% del déficit comercial. Un porcentaje que no se aproximó al 100% hasta 2012.

 

 

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