Tribuna

El necesario acuerdo en el canal de Panamá

Las empresas de construcción de obra pública españolas llevamos décadas construyendo infraestructuras que resultan imprescindibles para suministrar los servicios que demanda la sociedad, vertebrar el territorio y facilitar el movimiento de personas y mercancías. Queda fuera de toda duda que las infraestructuras resultan esenciales para mejorar la calidad de vida del conjunto de los ciudadanos y posibilitan la competitividad de la economía.

El esfuerzo inversor en esta materia, realizado por el conjunto de la sociedad española y gestionado por las distintas Administraciones, ha permitido que las empresas de construcción desarrollen un conocimiento formidable sobre cómo diseñar y construir infraestructuras de calidad. Nuestros profesionales han acumulado una gran experiencia y prestigio que ha sido reconocido en el ámbito internacional.

Debemos sentirnos orgullosos, por tanto, de haber creado empresas de construcción que representan un gran activo para nuestro país y para nuestro desarrollo.

Llevamos demasiados años con una profunda crisis económica que se ha traducido en una alarmante escasez de inversión pública, por lo que ahora, más que nunca, resulta imprescindible que las empresas medianas de construcción aborden el mercado exterior.

No resulta un camino fácil. Más bien está plagado de dificultades, pero nuestras compañías han decidido afrontar los problemas y acometer el mercado internacional. Representa un reto y al mismo tiempo una oportunidad para poner en valor nuestras capacidades y a nuestros profesionales.

Desde que decidimos dar el salto a otros mercados, las empresas medianas de construcción estamos realizando un gran esfuerzo inversor para iniciar y desarrollar las actividades internacionales. También hemos pedido a nuestros mejores profesionales que se involucren en el proceso y nos han seguido. Para consolidar estos mercados se requiere tiempo y los frutos tardan años en cosecharse. Si se persiste en el intento y se hacen bien los trabajos, conseguiremos triunfar.

Somos conscientes de que acudir a otros mercados supone la aceptación y el reconocimiento de su forma de proceder. Hay que adaptarse a su legislación, a sus reglas y a sus usos; aunque estas no sean las mismas que en los mercados de origen.

Es un hecho que la dinámica de la construcción de una gran obra pública es compleja, donde intervienen numerosos factores que no siempre están perfectamente definidos en los proyectos constructivos. Las características únicas y singulares de los terrenos sobre los que se apoya la obra, la variabilidad de los materiales empleados para la construcción y el ajuste final de las obras a la realidad del entorno natural, económico y social, en ocasiones representan una fuente de conflictos entre los promotores y los constructores.

Los conflictos se resuelven negociando, y para negociar hay que argumentar sólidamente. Todas las partes involucradas deben acercar posiciones y ceder en el proceso de negociación, sin excluir un arbitraje que puede resultar esencial para equilibrar los intereses contrapuestos entre la propiedad y la empresa constructora

La repercusión económica de las grandes obras de construcción, como el Canal de Panamá, representa una gran oportunidad para mostrar a la opinión pública mundial la capacidad de nuestras empresas constructoras para abordar proyectos internacionales.

Por todo ello, debemos animar y apoyar los esfuerzos que están realizando todas las partes involucradas en el Canal, incluyendo a los respectivos Gobiernos, para llegar a un acuerdo satisfactorio que permita concluir con éxito las obras.

Estoy seguro que la resolución satisfactoria de este conflicto favorecerá el proceso de internacionalización de nuestras empresas, fortalecerá la imagen de España y beneficiará al conjunto de nuestra economía.

Alejandro llorente Múñoz es Presidente de la Asociación Nacional de Empresas Constructoras de Obra Pública (AERCO)

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