Editorial

El atractivo inversor que ofrece España

El interés que genera España en estos momentos en los mercados ha podido palparse en la cuarta edición del Spain Investors Day, que se clausuró ayer en Madrid. Alrededor de 280 gestores de fondos y directivos de empresas, tanto nacionales como del exterior, han acudido a la cita, una cifra que supone un 30% más que el año anterior. El aumento de asistencia resulta coherente con la mejora de las perspectivas económicas de España y con su reflejo en la imagen que esta proyecta en los mercados. El Gobierno ha aprovechado el evento para transmitir un mensaje claro: la economía española ha cambiado sustancialmente en los dos últimos años. Un periodo en el que las reformas estructurales, los recortes presupuestarios y el sacrificio del conjunto de la sociedad han preparado al país para emprender la senda de la recuperación.

“Hace dos años España era un problema para Europa, hoy ha demostrado que ya no es el agujero negro”, resumía durante la primera jornada el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos. Ello se ha traducido no solo en un aumento en la asistencia a esta cuarta edición, sino también en la relevancia y potencial financiero de sus participantes. Importantes inversores extranjeros –incluidos varios de los principales fondos soberanos del mundo– han mostrado su interés por un país que hace apenas dos años tenía la economía al borde del rescate, pero que hoy exhibe el crecimiento del 0,3% del PIB en el último trimestre de 2013, una prima de riesgo bajo control y la previsión de comenzar a crear empleo en la primera mitad de este 2014. El goteo de capital extranjero y de nuevos planes de inversión industrial que se ha producido en los últimos meses –el sector de la automoción es un buen ejemplo de ello– confirma sobre el terreno lo que estos dos últimos días se ha palpado en el foro celebrado en Madrid.

Pese a todo, resulta más necesario que nunca advertir contra cualquier exceso de autocomplacencia. España es hoy un país que ha iniciado la senda de la recuperación y que ofrece, por lo tanto, un fuerte atractivo para invertir. Pero también es una economía duramente castigada, que aún arrastra graves problemas que urge resolver. Entre esas cuestiones destaca sobre todo la lacra del desempleo, pero también la necesidad de reducir todavía más el gasto público, la normalización del sector financiero, la reanimación de la demanda interna y la resolución de debates estériles y económicamente perjudiciales como el que vive actualmente Cataluña. En la hoja de ruta del Gobierno debe tener prioridad la resolución de todos esos problemas. Como también el gestionar con criterios de eficiencia y oportunidad ese atractivo inversor que España ofrece hoy al capital extranjero.

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