Los extranjeros permiten que el bono español marque mínimos desde 2010

El Estado y la gran banca tendrán que vender deuda por 324.000 millones en 2014

Íñigo Fernández de Mesa, secretario general del Tesoro
Íñigo Fernández de Mesa, secretario general del Tesoro

Los círculos de la liquidez vuelven a funcionar con la llegada en los últimos meses de dinero extranjero tanto a la deuda pública como a la privada. El Tesoro incluso captó en deuda a medio y largo plazo 6.040 millones de más el año pasado: se hizo en total con 127.343 millones. Yeso que todavía le quedan dos subastas de bonos y obligaciones: una el día 9 y otra el 16.

El organismo que dirige Íñigo Fernández de Mesa debe hacer frente en 2014 a vencimientos por más de 150.000 millones y además tiene que financiar el déficit público, que debe rebajarse hasta el 5,8% del PIB desde el 6,7% estimado a cierre del pasado año.

Las tres grandes agencias de calificación –Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch– han dado muestras de apoyo a España, al mejorarle la perspectiva hasta estable desde negativa. Los inversores extranjeros han vuelto de lleno en la deuda pública española, lo que ha permitido bajar la rentabilidad del bono español a 10 años al 3,90%, entorno de mínimos desde abril de 2010. Los bonos a dos y cinco años rondan niveles nunca vistos –por lo bajos– con respectivas rentabilidades del 1,15% y del 2,45%. La prima española se sitúa además en niveles de mayo de 2011 y algunos expertos vaticinan mejoras adicionales en el futuro inmediato, que la dejarían en los 150 puntos básicos.

“Las compras de deuda española por parte de inversores en la recta final de 2013 compensaron las ventas de la banca española, que soltaron lastre, temerosas de que el BCE penalice un exceso de renta fija soberana en sus balances”, explican fuentes financieras. Los últimos datos publicados por el Tesoro revelan que los inversores foráneos tenían deuda estatal por 273.172 millones de euros en su cartera registrada –que incluye la deuda a vencimiento ajustada por operaciones temporales–, niveles máximos desde diciembre de 2011.

En el presente ejercicio, como el recién finalizado, España logrará financiarse sin ningún tipo de problemas, según los expertos. Y lo mismo ocurrirá con las entidades financieras, cuya capacidad de financiarse en el mercado mayorista está estrechamente ligada a la del Estado. La gran banca ha sido muy cuidadosa en la gestión de su tesorería. Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Popular, Sabadell y Bankinter disponen de segundas líneas de liquidez –activos que pueden dejar como garantía al BCE a cambio de dinero fresco– que cubren más que sobradamente sus vencimientos de este ejercicio, que suman unos 80.000 millones de euros en conjunto, según los datos recopilados por Bloomberg y facilitados por las entidades en sus informes trimestrales. 

CaixaBank disponía, por ejemplo, de una segunda línea de liquidez de 44.458 millones a cierre de septiembre, cuando sus vencimientos este ejercicio ascienden a unos 8.500. Bankia, por su parte, explica que podría cubrir la totalidad de los vencimientos mayoristas pendientes hasta 2018 incluido.

Los analistas consultados consideran que la banca nacional continuará reduciendo su recurso al BCE durante este ejercicio, gracias a la rebaja de los intereses de la deuda soberana y a la avidez de los últimos tiempos por el papel de origen español. A cierre del pasado noviembre, el sistema financiero debía 220.512 millones de euros al BCE un 43,3% menos que en agosto de 2012. 

Así, la previsión es que las entidades salgan más al mercado y utilicen menos a menudo las subastas de liquidez ilimitada a tres meses del organismo monetario, que en todo caso han sido garantizadas por Draghi hasta julio de 2015. 

Incluso Royal Bank Of Scotland (RBS), una entidad habitualmente descreída con el sector financiero nacional, recomienda comprar deuda de BBVA, Popular y Sabadell. Considera que han hecho buena parte de los deberes en cuanto al refuerzo de sus balances.

El mercado espera, de hecho, que las emisiones de bonos de banca y empresas españolas en 2014 arranquen de manera inminente. Enero es un mes históricamente intenso en colocaciones, pues es cuando se establecen objetivos de emisión para todo el ejercicio. La rebaja del diferencial del bono español frente al alemán a sus niveles más bajos desde hace dos años es un incentivo adicional.

El Tesoro ahorrará más de 1.000 millones en intereses

El Gobierno fue muy prudente en sus estimaciones de los Presupuestos Generales (PGE) para el presente ejercicio al prever que pagaría unos intereses de 36.590 millones por la deuda. El equipo que dirige el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, calculó que el bono español a 10 años se situaría de media en 2014 en el 4,3%, el interés que pagaba en los días de la presentación de los PGE.

Ayer, la deuda española a una década pagaba el 3,90% en el mercado secundario. Para un desfase en los cálculos de 0,5 puntos porcentuales en la deuda a todos los plazos, el ahorro –en realidad, sería un gasto menor al inicialmente previsto– en el conjunto del año superaría los 1.200 millones de euros.

Las expectativas del mercado, adicionalmente, son que la rentabilidad de la deuda soberana continúe a la baja, de forma que el ahorro final será previsiblemente superior. Ya en 2013, el Ejecutivo calculó unos intereses de 38.590 millones, y al cierre han sido unos 4.500 menos. Y es que el pasado ejercicio será el segundo más barato para la financiación del Estado desde la entrada en el euro, con un 2,56% de coste de emisión.

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