José y Ernesto Antolín
Caricatura de Ernesto Antolín, vicepresidente de Grupo Antolín, y su tío José, presidente de la empresa.
Caricatura de Ernesto Antolín, vicepresidente de Grupo Antolín, y su tío José, presidente de la empresa.

Una familia al volante

Los descendientes del fundador del Grupo Antolín han recuperado el control total de la empresa. José y su sobrino Ernesto se encuentran al mando de la compañía

Cuando el adjetivo familiar va unido a una empresa tiende a hacer pensar en un pequeño negocio regentado por padres, hijos, tíos o sobrinos. En el caso del Grupo Antolín, la compañía ha logrado recientemente volver a ser más familiar que nunca (al hacerse los herederos del fundador con el 22,8% del capital que estaba en manos de un grupo de cajas), pero sin embargo su negocio cada vez dista más de ser pequeño. La empresa está presente en 25 países de cuatro continentes y tiene 100 plantas repartidas por el mundo. Sus componentes para vehículos se fabrican en Detroit –la capital del motor de Estados Unidos–, Tokio, Seúl, París o Colonia entre otros lugares.

Este importante grupo del sector de la automoción nació en el que sigue siendo, a pesar de la fuerte internacionalización, su principal centro de operaciones: Burgos. Allá por 1959, Avelino Antolín fundó una empresa dedicada a la fabricación de rótulas de dirección y suspensión del automóvil, para lo que contó con la ayuda de sus dos hijos, que trabajaron desde muy jóvenes en su taller mecánico.

José Antolín (Quintana del Puente, Palencia, 1936) es el presidente de la compañía desde que en 1995 falleciera su hermano, Avelino. Discreto, una característica que define a todos los miembros de la familia, y trabajador, este empresario ha visto nacer y crecer el grupo. Pese a su larga trayectoria profesional, Pepe Antolín, como lo conocen sus allegados, nunca ha concedido una entrevista a un medio de comunicación, aunque ha aparecido frecuentemente en ellos gracias a la trayectoria del grupo y a los numerosos premios que ha recibido. El directivo recogió en 2010 la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo y en el acto de entrega afirmó que prefería lidiar directamente con los clientes que enfrentarse a un auditorio lleno de gente atendiendo a sus palabras.

El desarrollo de la empresa por todo el mundo ha provocado que los viajes formen parte de la vida diaria del vicepresidente

Junto a él, su sobrino Ernesto Antolín (1964), que ocupa la vicepresidencia de la empresa, se encarga de dirigir los mandos del coloso de los componentes de automóvil.

La tercera generación familiar tuvo la posibilidad de recibir una buena formación, algo a lo que no habían podido acceder los creadores del grupo. Tal vez por esa razón, el vicepresidente –licenciado en Derecho por el CUI de Burgos– valora mucho la educación y los idiomas. En alguna ocasión, Ernesto Antolín ha explicado la importancia que confiere al dominio de varias lenguas (especialmente dentro de la empresa, de marcado carácter internacional). Sus estancias en el extranjero le han permitido hablar inglés, francés, alemán e italiano e incluso algo de checo (idioma que aprendió cuando vivió en la República Checa).

El desarrollo global de la empresa ha provocado que los viajes formen parte de su vida diaria. El pequeño aeropuerto de Burgos apenas registraría actividad si no fuera por las continuas salidas y llegas de la familia Antolín. Cuando su apretada agenda internacional se lo permite, el nieto del fundador vuelve a la tierra del Cid e intenta dedicar tiempo a alguna de sus aficiones, entre las que se encuentran la práctica de deportes como el pádel o el golf. También disfruta realizando otras actividades al aire libre como el esquí o la caza. Sin embargo, no son estas las cosas que más echa de menos durante sus largas estancias en el extranjero. A este ejecutivo que ha crecido trabajando entre parientes le gustaría poder dedicarse más a su familia.

Después de que los Antolín compraran hace unas semanas a CaixaBank, Bankia y el Fondo de Garantía de Depósitos la participación que estos tenían en la empresa (operación cuya cuantía se desconoce), su intención es continuar creciendo. Está previsto que la compañía abra una nueva planta en Valencia en 2014 y que continúe su expansión en mercados en los que ya están presentes como Rusia, China o Estados Unidos.

La familia de empresarios tiene todavía mucha cuerda y no solo en el diseño y fabricación de asientos, techos o puertas para vehículos de todo tipo. Su buena mano en los negocios alcanza también al mundo del vino ya que cuentan con una participación en las Bodegas Imperiales.

Es muy probable que a la segunda y tercera generación les sigan muchas más.

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